Jueves 02 de abril 2026

La rebelión de las cebras



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Luego de que los discordes en concordia, en paz y amor se juntaran y un pueblo de paz fundaran para perpetua memoria, pocos o ninguno de ellos se habra imaginado quea 465 aos de ese memorable acto, en esta ciudad de Nuestra Seora de La Paz nada cambiara yel final de las encarnizadas causas y motivos que originaron ese histrico pacto entre pizarristas y almagristas, pareciera no llegar.Siguentodava vigentes las banderas, un poco ms originarias y autctonas que aquellas, pero con el mismo encono y rabia de entonces.

A cuatro siglos y medio de ese pacto de cawalleros no hay da en que los paceos no debamos reptar por nuestras calles, por la falta de un fluido servicio de transporte que nos haga llegar cmodamente a nuestros destinos. Todas las vas son gradual y sistemticamenteobstruidas, y esta arterioesclerosis vial no solo afectanuestra locomocin, sino tambin a todas las actividades que impulsan nuestra economa. Los nicos beneficiarios de este demencial estilo de protesta son los fabricantes de cohetes y camaretas, adminculos infaltables en este tipo de demostraciones.

No hay un da en que los paceos no tengamos que soportar paros, bloqueos, desfiles y bailes que bloquean el centro de nuestra ciudad  capital, con los ms absurdos y balades pretextos. Si no son los gremialistas, son los mineros, los maestros u otros movimientos similares  que expresan su protesta mediante el asedio de nuestras principales arterias.  A falta de stos, estn los infaltables danzarines que se encargan de ocluir las calles en das feriados y fiestas de guardar, sin olvidar a los militares y estudiantes que para variargustan desfilar.

Hace pocos das se ha llegado al absurdo de crear el da del peatn,como si no tuvisemos suficiente con caminar todos los das, con la curiosa caracterstica de que es religiosamenterespetado por todos, convirtiendo a la ciudad en un desierto donde, debido a las pocasplanicies existentes, slo retozan los ciclistas y los perros.

Para mal de nuestros pesares, esta furia obstruccionista pareciera haber influido tambin en nuestro sistema reproductivo, ya que el ltimo censo de poblacin ha expresado que en los ltimos diez aos los paceos hemos decrecido en forma notoria, con el riesgo de percibir menos ingresos para los Planes Operativos Anuales de nuestro municipio.Por tanto, la Asamblea de la Paceidad ha convocado a toda la ciudadana a cumpliresta semana, cuando no, un paro de protesta contra dicho infundio, observando el debido bloqueo.

Lo lamentable de esta situacin es, como dijimos lneas arriba, que nuestra actividad econmica tambin est bloqueada ostensiblemente, con el agravante de no poder  subvenir los gastos que demanda el mantener: 130 diputados, 27 senadores, 20 ministerios, 56  magistrados, 754 jueces, 40000 militares y ms de 10000 policas.Frente este cuadro desgarrador, slo las infaltables cebras que deambulan desocupadas por las esquinas del centro de la ciudad mitigan con su simpata nuestro desconsuelo. Rogamos a Dios que el tedio no las lleve al extremo de urdir lo nico que faltara: La rebelin de las cebras.