Cuando Saulo de Tarso iba de camino a Damasco y experiment una aparicin de Jess resucitado que lo cristianiz, convirtindolo en el apstol San Pablo, fuente ineludible de la doctrina y espiritualidad del cristianismo, jams se habra podido imaginar que dos mil aos despus de tan prodigiosa revelacin, la naturaleza humana en nada cambiaria y protagonizara tamaa hecatombe, como la que se cierne sobre la tierra donde el Seor lo mand entrar a predicar.
Desde tiempos inmemoriales,tres fueron los factores que generaron las ms terribles luchas humanas: la religin, la poltica y la posesin de la tierra. Es el caso de la actual milenaria Siria, donde sus pueblos se han enfrascado desde hace dos aos en una de las guerras civiles ms encarnizadas y salvajes que se tenga memoria, la misma que hasta la fecha ha dejado un saldo de ms de 115.000 muertos, de los cuales cerca de 6,000 eran nios y una cifrade heridos y expatriados en pases vecinos,que linda con un tercio de la totalidad de su poblacin,poniendoen vilo al planeta y al borde de un holocausto nuclear.
No cabe duda que el origen de semejante debacle nace de la famosa primavera rabe que se llev por delante a ms de cinco pases de esa regin, y donde el factor principal es el religioso,donde organizaciones ultra fundamentalistas se han trazado como objetivo la aniquilacin del Estado de Israel y la ocupacin de Jerusaln, para dejar la ciudad bajo el dominio musulmn, y la supresin del cristianismo y dems religiones consideradas infieles.
Como Dios no abandona a sus ovejitas, al plantearse el problema de la sucesintras la muerte del profeta Mahomacre dos ramasdentro el islam, la chiita y la sunita.Los sunitas siguen a los primeros califas posteriores a Mahoma, mientras que los chitas sostienen que se debe continuar con la lnea familiar del profeta, es decir, su yerno Al. Dicha divisin ha tenido implicaciones polticas y sociales funestas en el Medio Oriente y es la actual razn de los terribles enfrentamientos que se vienen suscitando en esa regin. Mientras los sunitas representan el 90% de los musulmanes que imperan en la mayora de los pases de la zona, los chiitas son una minora con 100 millones de adeptos. Es el caso de Irn, que cuenta con el nico gobierno musulmn chiita, sin contar el rgimen alau de Siria, que es una secta dentro del chiismo. No es casual, por lo tanto, que estos dos pases apoyen y sean apoyados por Hezbollh.
Pero el problema no queda ah. Informes de inteligencia advierten que dichas organizaciones fundamentalistas y terroristas han extendido sus redes de accin hacia pases del ALBA que se han adelantado comedidamente a dar su apoyo al strapa sirio. All se han asociado con crteles de la droga, como un medio para recaudar y lavar fondos, compartir tcticas y desde all alcanzar y tocar el territorio estadounidense. Una de sus cabeceras de playa est en Venezuela, cuyo gobierno guarda una estrecha relacin con Tehern. Otra de esas redes estara coordinada por MohsenRabbani, el ex diplomtico iran cuya captura pide la Argentina por el atentado a la mutual juda en 1994.
Ante tan estremecedora evidencia, slo nos resta echar mano a las declaraciones del Papa Francisco cuando expresa: Mi corazn est profundamente herido por lo que est ocurriendo en Siria y angustiado por el dramtico desarrollo que se prepara () Todava tengo en el corazn y en la mente las terribles imgenes de los pasados das. Existe un juicio de Dios y de la historia del que no se puede huir! Suficiente razn para afirmar que el caso es muy sirio.