Utilizando el mismo argumento de nuestras autoridades en la zurra de Chaparina, y para justificar la furtiva salida del senador Roger Pinto de su asilo de 455 das en un cubculo de la embajada de Brasil en La Paz, la presidenta de ese pas, Dilma Rousseff ha echado mano a la encantadora muletilla de que su cadena de mando se ha roto, procediendo a relocalizar a su canciller Antonio Patriota a las lgubres oficinas de la embajada de Brasil en las Naciones Unidas en Nueva York. Es del caso aclarar que: toda similitud con nuestra realidad, es una mera coincidencia.
Es pasmosa la fragilidad que caracteriza a las cadenas de mando, tanto militares como policiales, en los pases del ALBA. Lo curioso es que una vez rotas stas, se compongan echando al basurero a los mandos medios y de apoyo y premiando a los responsables directos del estropicio, con un cargo diplomtico que en el mejor de los casos radique en el corazn del imperio, como la Organizacin de las Naciones Unidas en Nueva York. Quizs sera ms tico y esttico mandarlos a Cuba o a Venezuela, pases que se constituyen en la nave nodriza del Foro de Sao Paulo, donde puedan tener la oportunidad de recapacitar y enmendar sus errores.
Volviendo a nuestro tema central, nos causa extraeza que tal trato discriminatorio haya recado sobre el encargado de negocios de dicha misin, Don Eduardo Saboia, que fue el pato de la boda en este entripado, siendo el nico funcionario que se port como un verdadero patriota en ese difcil trance, echando de lado toda consideracin inmediatista (lase oportunista o acomodaticia) hizo prevalecer ante todo y sobre todo su calidad humana y su ms amplio sentido de solidaridad cristiana. Como catlico practicante, en medio del llanto ha dicho que oy la voz de Dios para sacar a Pinto de la embajada. Yo no poda tolerar que un ser humano, preso en un cubculo contiguo a mi oficina, a ms de sufrir los rigores de un injusto encierro, deba ser condenado a la ms indecible soledad, gracias a las determinaciones emanadas por un patriota brasilero que dispuso suspenderle las visitas.
Saboia aadi que: fue comunicando a Itamaraty, a travs de ms de 600 mensajes de mail, sobre el franco deterioro que sufra la salud de Pinto y la necesidad de asumir medidas de contingencia, como la de trasladar al asilado a la residencia de la embajada, a una clnica o finalmente al propio Brasil. En ms de dos oportunidades estuvo en Brasilia para alertar de lo ruin de la situacin y la presin que recaa sobre sus hombros, que cada vez se haca ms insostenible. Sin ser mdico o psiquiatra decidi tomar esa decisin, ya que los propios mdicos bolivianos certificaron que el peligro que corra el grave estado de depresin de Pinto, poda desembocar en un acto suicida.