Viernes 26 de junio 2026

Europa y la destrucción creativa



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Los conceptos de acumulacin de riqueza inherente al capitalismo y su resultante aniquilacin para volverla a producir fueron inicialmente aludidos en el Manifiesto comunista de 1848, para luego ser elaborados con mayor detalle en el libro IV de El capital (1863) de C. Marx. En el siglo XX el socilogo alemn W. Sombart, hacia 1913, fue el primero en utilizar en sus escritos la frase la destruccin creativa como una inercia (provocada) que tiende a socavar e incluso destruir la riqueza existente por medio de guerras y crisis econmicas con el propsito de generar renovada riqueza en mayor cuanta, cobertura y posibilidades.

Hacia 1942 el economista austriaco-estadounidense, Joseph Shumpeter, postul que ese ineludible afn de destruccin creativa del capitalismo a la larga lo llevara a su debilitamiento y posible destruccin. Desde entonces varios teoristas como David Harvey,  Marshall Berman y Manuel Castells, entre otros, han encontrado en la destruccin creativa una formidable tarima intelectual para justificar desde los desplazamientos geogrficos de la creatividad capitalista, hasta la destruccin inevitable gestada por la innovacin de toda ndole lubricada por la globalizacin de ambos impulsos e incluso de lo ticamente aceptable y, desde luego, de lo inaceptable.
 
Ahora, la pregunta ineludible del momento es si la destruccin creativa est en plena ejecucin en la Unin Europea que encuaderna la mayor crisis financiera (fundamentalmente tica) de todos los tiempos encabezada por Grecia. La respuesta es afirmativa. Me explico.
 
En pleno mayo de 2012 el forzado ajuste presupuestario de cada pas de la zona del euro, sostenido sobre todo por ngela Merkel, Canciller de Alemania (y el gobierno de Finlandia), es audaz, irreverente y hasta quimrico porque pretende imponer no slo disciplina fiscal a travs de un acuerdo que incluye la obligacin de volver a adherirse a un dficit mximo del tres por ciento del PIB o menos, sino que pretende deshacerse de los factores estructurales (y aqu est la parte destructiva) que en pases como Grecia, Espaa, Italia, Irlanda y Holanda (Inglaterra no est en el Euro) prevalecen como la corrupcin (sustento tradicional de muchos), los presupuestos sociales de salud, educacin, jubilacin, desempleo ms los espordicos desembolsos de ayuda a empresas estatales y bancos privados (Espaa hoy) que por razones cclicas endgenas o exgenas necesitan financiamiento como en el caso de los bancos financiadores ldicamente de la burbuja inmobiliaria que desde 2008 afecta sobre todo a las zonas atemperadas del Mar mediterrneo: Grecia, Italia y Espaa donde, dicho sea de paso, alemanes, escandinavos, ingleses y otros gozan del sol verano tras verano en propiedades inmuebles demandadas econmicamente por ellos.
 
De todos los factores contribuyentes a los dficits, la corrupcin, ticamente injustificable pero no menos existente, est ligada a los vectores culturales e histricos que la amamantan y rigen, y a la manera de proceder del Poder Judicial de cada pas y hasta de cada regin. Ahora, ojo!, intentar alterar y menos sustituirlo o destruirlo de la noche a la maana (Grecia en estos momentos) es, como digo, quimrico. Y como no se puede destruir  tampoco se puede crear lo nuevo. Quiz se pueda debilitarlo pero poco ms. No es tan sencillo.
 
La crisis europea de hoy, por lo menos en los pases aludidos de la zona del Mar Mediterrneo, ms Portugal, Irlanda, Holanda y por ah tambin Francia, guardando cierta distancia de guarismos y circunstancia, ha de ser difcil que den luz verde al designio marxista-estadounidense-merkeliano de destruir para crear. Por qu? Porque las colectividades de estos pases, alfabetas y mayormente bien comidas (hasta hoy), soportan cada vez menos los recortes de gastos sociales implementados por gobernantes europeos de centro-derecha avezados en la poltica de intereses creados y su proteccin.

*Miembro de nmero de la Academia Boliviana de la Lengua