Sábado 27 de junio 2026

Contumacia en otro error



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Entre las docenas de errores polticos de grueso calibre que ha cometido y sigue cometiendo Su Excelencia (S.E.) y sobre todo sus consejeros se distingue uno recientemente renovado aunque contumaz por lo trillado y afnico, y es el de enunciar repetidamente (como si la mayora de los bolivianos fusemos sordos) que cuando la oposicin poltica o lo que queda de ella, incluyendo la prensa, dice algo que no est de acuerdo con el producto de la materia gris del squito de S.E. , ese algo dizque es una confabulacin de la derecha poltica!... lo que despampana hasta lo risible porque al mismo tiempo ese squito de empedernidos machaca que la democracia dizque prevalece en el Estado Plurinacional.

La pregunta es cmo es posible que la existencia de cualquier derecha poltica dizque atente contra la democracia cuando es precisamente la existencia y manifestaciones de todas las persuasiones o posiciones polticas habidas y por haber, organizadas o semiorganizadas, no solamente de derecha sino de centro, centro derecha, centro izquierda, izquierda o lo que sea, que hacen la democracia sana, representativa y pluralista. Acaso en una democracia  menos enfermiza que la boliviana no es la opinin pblica, o sea el pueblo percatado y semipercatado, que decide libremente qu persuasin poltica organizada habr de sobrevivir y no la que decida nadie del Gobierno?

La nica razn que impulsa a los consejeros de S.E. a decir que los opositores polticos que no estn de acuerdo con ellos estn contra ellos (y contra el cambio) es la ndole completamente dictatorial y totalitaria de su raciocinio, propsito y seudo comisin que nada tiene que ver con ninguna clase de democracia. Esto lo estamos viendo todos particularmente despus del dictatorial y ridculo gasolinazo y del auge estigmatizante del narcotrfico desenmascarado en parte, para colmo de vergenza, por policas extranjeros que arrestan fuera del pas a policas bolivianos de rango con las manos en la masa, entre otros descalabros nacionales como las escaseces, la prohibicin de exportar, los bloqueos, paros, huelgas, y varios ms que nos estn haciendo la vida imposible.

La creciente intensidad, la frecuencia y el descaro con que se vienen produciendo estos hechos, ms los descendiente ndices de popularidad tanto de S.E. como de este gobierno, constituyen una contumacia o persistencia en errores que hacen mucho mal e incluso maleficio a todos los bolivianos donde estn; tambin hace mal a los latinoamericanos y los perturba porque hay cada vez ms opiniones americanas y de otras regiones del planeta que tildan a Bolivia de narcopas. Los panegiristas de lo que queda se van apagando, y son cada vez menos los izquierdistas del Gobierno que defienden al pas de lo indefendible: el narcotrfico que ha crecido desde 2005 y desde que se expuls a la DEA. No aceptarlo con altivez y coraje polticos nutre el desencanto.

Se trata nada menos que de una serie de incongruencias poltico-sociales destructivas e incluso autodestructivas, desde luego vergonzosas y por lo tanto descabelladas, que urge empezar a corregir porque mientras ms tiempo transcurra practicando contumacia, sta crecer con los problemas que en algn momento darn por tierra con tanto desatino. No hay mal que dure ni menos si es contumaz, sin autoridad que lo combata con ideas del siglo XXI y no ideologa caduca del XIX.

Lo  peor es que el Gobierno no se da cuenta del mal que est haciendo a todos los bolivianos incluyendo a varios movimientos sociales que por supuesta revancha y/o desquite atvico siguen apoyndolo. Desde luego que hacen mal a su propio socialismo de campanario que por ser solapadamente dictatorial lo entiende menos gente y si lo empieza a entender lo descarta. Ni ellos mismos lo pueden explicar cuando el narcotrfico, el contrabando, la informalidad, la inflacin y el descontento en general crecen en el Plurinacional que al paso que va ser un Estado Plurilamentable.