Sábado 27 de junio 2026

El frenesí del Palacio Quemado



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El delirio enfurecido de los principales habitantes del Palacio Quemado (P.Q.) se observ en las varias intervenciones televisadas y radiodifundidas que se dieron a conocer ms que nunca y en solo das. Se lo buscaron por descuidados, impulsivos y doctrinarios. Las preguntas de los periodistas nacionales e internacionales, que debieron haber sido ms penetrantes, jams fueron respondidas porque el brete en que se metieron los del P.Q. no tena salida. Si metieron la pata con el decreto ms increble de la historia moderna de Bolivia, se regodearon en no sacarla con las respuestas de tejado que dieron a las preguntas de la prensa que en realidad, insisto, fueron benvolas. Fue un festn, por no decir un miserere, de improvisaciones inermes ms que todo increbles.
 
Cuando preguntaron al Vicepresidente si iba haber cambios en el rgano Ejecutivo (.E.) su respuesta fue que el Gobierno gobernaba con el pueblo. La respuesta debi haber sido que s, que la reaccin popular contra el 748 poda causar cambios en el E y otras entidades debilitadas del Estado como YPFB y sus intrincados arreglos con empresas privadas que por lo visto no los tragan ni los tragarn.
 
Cuando preguntaron a Su excelencia (S.E.) que si seguan las protestas qu iba a hacer l, su respuesta fue que las protestas eran culpa de la empresa privada! Cuando la respuesta quiz debi haber sido que en ese momento no saba qu iba a hacer porque l haba sobreestimado la capacidad de aguante del pueblo. La siguiente pregunta debi haber sido por qu la sobreestim cuando se supona que l conoca y era responsable ante por lo menos el 57 por ciento que vot por l. La respuesta relativamente honesta debi haber sido que, en realidad, la desconoca.
 
Y ah radica el problema, o sea, honestamente, en no saber y creer a pie juntillas que se sabe! Y, peor, llamar traidores a los que supieron y todava saben.
 
La verdad es que el costo poltico de semejante desconocimiento ejercido ante la idiosincrasia boliviana informal y cuasi informal que pulula y que nunca deja de estar al asecho para sacar tajada de donde puede (cosa que el .E. debi haber sabido de antemano y al dedillo) recalcitran varios fracasos rotundos cuyos planteos y solucin se hacen urgentes; y aqu s hay que apartarse de doctrinas de izquierda o de derecha, de gramscismos, chavismos, castrismos y neoliberalismos porque lo que se necesita es (a) el reconocimiento de los fracasos y (b) la urgente necesidad de soluciones prcticas, incluso silenciosas que solo demuestren su vala por los resultados que observen y palpen los bolivianos donde estn. Y (c) persistir en su planteo e intentos de razonable solucin.
 
Desde el 26 de diciembre se ha visto por lo menos cinco fracasos: (1) Que estatizar alocadamente por razones polticas nunca debi haberse hecho y por lo tanto hay que echar marcha atrs como se hizo con el Decreto 748. Desdecirse una vez ms no tiene de malo sobre todo cuando el dao crece por la falta de inversin. Si se aumentaron discretamente los psimos sueldos que tenan los ingenieros de YPFB, tambin se puede corregir los otros errores. (2) Por supuesto que hay que subir los precios de los carburantes pero escalonadamente. Fue un error creer que los precios podan mantenerse como estaban hace cinco aos y como estn ahora. El fracaso estuvo en no haber comenzado a ajustarlos hace aos. (3) Que Bolivia no contine siendo la potencia gasfera de hace cinco aos, y que solo comenzar a corregirse si se desestatiza de cuajo, y hoy, la inversin, exploracin, explotacin, mercadeo y distribucin incluyendo la exportacin de todos los hidrocarburos. (4) La legislacin al respecto incluyendo la impositiva en parte va contra la Constitucin de Oruro lo cual significa que hay que cambiarla. He ah el fracaso. Y (5) El control del contrabando.
 
La verdad es que en este momento hay que hacer y el que lo dude pide revivir desatinos como el ya famoso 748.