Viernes 19 de junio 2026

El Covid-19 y la salud mental



151 vistas

Llegado septiembre, 2020, el nmero de casos de Covid-19 registrados en el mundo alcanza 1,800.000 por semana llegando a un total de 25.506.759 y 851.095 muertes lo que indica que la pandemia contina, se ampla y complica; y Latinoamrica la enfrenta con secuelas econmico-sociales como el creciente deterioro mental de la poblacin dados los, hasta ahora, ocho meses de deterioro de prcticamente toda actividad humana, amn de la generalizada improvisacin de hospitales, clinicas, suministros y personal mdico, e incluso la ampliacin obligada y hasta pattica de cementerios. La emboscante presin ha venido a caer en galenos de toda especialidad, enfermeras y enfermeros e incluso en estudiantes de medicina, farmacia, curanderos y otros, adems de la proliferacin de pseudo medicinas y la angurria de comercialiarlas a como d lugar.

La cantidad de decesos en nosocomios y otros sitios ha hecho que se agote y hasta se pierda la capacidad de recepcin y tratamiento de enfermos, aumenten las muertes en casas particulares y otras; amn de la decisin nunca vista de no poder ver al ser querido muerto en un hospital o clnica por temor al contagio adems de desalmados pagados que bloquean carreteras, sobre todo en Bolivia, impidiendo el paso de suministros muy necesarios en tiempos de la cruel pandemia. Dejar el cadver de un ser querido en la calle no puede ser sino psicolgica y psiquitricamente enfermante para los deudos y allegados, y para el pblico en general que no cesa de enterarse.

Demencia (del latn alejado +mens (que es genitivo de mentis) o mente es una enfermedad por la que se pierde las funciones cognitivas debido al deterioro progresivo de las funciones cerebrales. Segn Wikipedia, en 2014 hubo 47,5 millones de casos en el mundo y su impacto en la calidad de vida del enfermo y sus familiares contina siendo enorme.
En 2020 la cifra debe ser mayor. H. Robinson,The Atlantic, y como referencia dice que la Of. Nac. Estads., Reino Unido, acaba de decir que antes de la pandemia, 9.8% de la poblacin del pas sufra de alguna forma de depresin, hoy alcanza el 19,2%. En las Amricas la cifra debe ser todava mayor porque las circunstancias de vivencia y de convivencia se han ido deteriorando por razones econo-socio-polticas de vieja data y este ao, con la pandemia, se han visto muy exacerbadas sobre todo por lo inesperada y cundiente.

Perder el empleo, debilitar e incluso perder el negocio grande o pequeo excepto quiz el de elaboracin y comercialiacin de alimentos y otros suministros como electricidad, agua potable, trasporte, se va notando que es traumatizante y hasta paralizante lo que afecta la actitud vital del sufriente proveedor o consumidor-cliente que desde su domicilio se da cuenta de que no puede decir ni hacer mucho fuera de velar por su familia con los ahorros que tenga y la esperanza de volver a ser asalariado por lo menos en cierta medida que de pronto se cumple a medias o a cuartas, gracias a Dios.

Es que el dicho va: a Dios rogando y con el mazo dando pero es que la pandemia nos ha quitado o nos va quitando el mazo. Situacin que no deja de ser deprimente porque se percibe que no tiene salida, lo que afecta el comportamiento sobre todo en casa. De ah el inusitado aumento de lo irracional que se traduce en la violencia familiar y callejera, todo provocado por la abarcante depresin de la que es vctima una gran cantidad de gente que hasta hace poco gozaba de mente sana en cuerpo sano. Y el virus y sus estragos continan.