Lunes 06 de abril 2026

Calumnia, calumnia, que algo quedará



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Desde los albores de la repblica hasta nuestros das, casi todos los gobiernos que se entronizaron en el mando de la nacin y se enviciaron con ste -sin excepcin- se dieron a la tarea de crear y atacar a fantasmas para distraer al pueblo, que nunca vio con agrado esa mana de los quedadizos. Tales espectros, si posible gigantescos, deban ser imperturbables e indiferentes a cualquier tentacin de repeler dichos ataques, a fin de evitar el fiasco que sufri la Argentina con Inglaterra, cuando al beodo Leopoldo Galtieri se le ocurri quedarse mandando en la Casa Rosada.

Nuestros duendes preferidos son: los Estados Unidos, Chile y la Iglesia Catlica, en ese orden, para citar unos cuantos, con quienes vamos librando una eterna guerra de diatribas y amenazas que, gracias a Dios, no llegan a los hechos, como con el Paraguay, que nos cost 60.000 muertos, una enorme cantidad de heridos, mutilados, desaparecidos y 235.000 Km2 de territorio, seis veces el rea de Tarija.

Como si de una recurrente tragedia shakesperiana se tratara, frente a la comenzada campaa re-electoral, hoy estamos inmersos en una campaa contra los EE.UU. recientemente traducida en la expulsin de USAID la cual, si bien no llegar a acciones blicas, tendr la cualidad de  privarnos de muchos proyectos de educacin, salud y otros productivos que tendr el mismo efecto de aquel marido que se hace castrar para vengarse de su mujer.

Esgrimiendo dudosos argumentos y argucias legales que  justifiquen la violacin de la actual Constitucin Poltica del Estado, que en su disposicin transitoria, prrafo segundo, prohbe expresamente la reeleccin presidencial por otro perodo, en una actitud lindante con la parajoda, nos presentamos ante el Tribunal de Justicia Internacional de La Haya, solicitando que Chile honre su palabra y sus tratados. Esperamos que estos rotos no echen mano a esos argumentos que nos haran quedar en ridculo, perjudicara la reeleccin de S.E.  y,  lo peor, decretara que el reclamo martimo pase hasta las calendas griegas. Providencialmente el gobierno de Piera no goza de la popularidad de la que sola gozar el presidente Anbal Pinto cuando orden la ocupacin de Antofagasta y a modificar los mapas  existentes.

Finalmente, a poco de haberse perpetrado el robo de las joyas de la Virgen de Copacabana, uno de los actos sacrlegos ms detestables que se tenga memoria, y antes que los organismos policiales hubiesen iniciado sus investigaciones, S.E. se apresur en sealar a dos obispos y algunos sacerdotes, como los directos autores de ese hecho. Pocas horas despus, como desmintiendo al mandatario, la polica inform que la propietaria de un hostal aledao al santuario fue aprehendida por estar supuestamente involucrada en el robo y a los pocos, dichos incriminados se presentaron en los medios de comunicacin desmintiendo dicha versin y protestando su inocencia. Qu est pasando? Puede ser que un capricho de perpetuarse en el poder nos est llevando a la mxima goebeliana de calumniar, calumniar que algo quedara?