Jueves 18 de junio 2026

El coronavirus y la violencia contra la mujer



148 vistas

La cuarentena para la mayora significa quedarse en casa mujeres y hombres casados o no casados, y esa convivencia inusual est resultando en una pandemia social inesperada: la violencia contra la mujer. La razn es que muchos cnyuges se han visto obligados a trabajar en casa donde la productividad no es la misma ya sea porque el tablero del ordenador y la pantalla son ms pequeos o porque la sicologa de la oficina es imposible de reproducir, y en vilo est la seguridad de ese empleo en medio de los afanes de contagio. El ncleo familiar se ve afectado a menudo por nios o jvenes inquietos y cnyuges impacientes ante la incertidumbre de cuanto ha de durar la cuarentena amn del estrs causado por el virus y difundido por los medios; mercados y farmacias tambin modificados en su manera de trabajar.

A. Taub, NYT, escribe que la informacin asociada con la violencia de gnero se est dando como una infeccin oportunista resultado de la pandemia. M. Hester, sociloga de la U. de Bristol, que estudia esa violencia seala que las medidas adoptadas para controlar el virus son las principales causas de la emergente violencia de gnero que de todas maneras aumenta cuando las familias se juntan en la Navidad o las vacaciones. El domingo 12 de abril el Secretario General de la ONU, Antonio Guterrez, propone por twiter que todos los gobiernos prioricen el respeto a la mujer a tiempo que la gente pervive una cuarentena mundial en la que las lneas telefnicas de emergencia estn repletas de llamadas de mujeres en pos de socorro que las autoridades no estn respondiendo porque no las esperaban. De all que improvisen. El envalentonamiento de los hombres resulta en actos eminentemente terroristas contra esposas-madres, hermanas, parientes cohabitantes e incluso nias. Un problema es que el dao hecho en marzo y abril perdura inmisericordemente y las autoridades hacen lo que pueden. No es fcil pero tampoco debe ser imposible, y mucho depende de que la informacin de abuso y vejamen se d a conocer. Imposible trabajar en lo que no se sabe y registra.

Lo que se haga ha de ser traumtico para los protagonistas y sus familiares que quedan afectados de por vida, lo que la ceguera masculina por lo general no toma en cuenta por la sicosis de bronca y molestia que engendra el encierro de cuarentena a todas luces dictaminado por la pandemia que por desgracia es probable que no se levante hasta la primavera e incluso el verano meridional, o el otoo y/o invierno del septentrin. La lucha contra el terrorismo de intimidad, trminos que vienen queriendo reemplazar a la violencia de gnero, debe ser incansable. El gobierno de Italia, el pas ms golpeado por la pandemia, recientemente autoriz el gasto de 30 millones de euros para prevenir la violencia contra la mujer. Segn Bloomberg, 9 de abril, el profesor P. Collingnon, Escuela de Medicina de la Universidad Nacional de Australia, dijo que la pandemia permanecera por lo menos dos aos.

As, habra que tomar a pie juntillas los efectos de salud mental y desasosiego moral, amn de violencia fsica y dao a la sociedad, que el terrorismo de intimidad vaya a tener en el tejido socio-familiar agobiado por la secuela de muertes, quiebras, anarqua espordica, delincuencia y pugnas sectoriales que acaso no logren avenirse ni con ellas mismas. Como dice el proverbio chino muy anterior al rgimen de Mao: gobierne usted una familia como si estuviese friendo un pez pequeo: muy gentilmente.