Miércoles 01 de abril 2026

Putin y los idus de marzo



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Emulando la pertinacia y tozudez de la mosca, que acostumbra volver al sitio donde causa molestia, Vladimir Putin, el Zar del Siglo XXI, acaba de intervenirla repblica autnoma de Crimea, con el mismo y manido argumento que utiliz para invadir Osetia del Surhace seis aos, para defender los intereses y la seguridad de los rusos que viven all. Empero, para entonces Mosc contaba con un motivo de mucho ms peso que el actual: el entonces presidente de Georgia, MijailSaakashvili, haba lanzado una operacin militar en esa repblica autnoma, para "restablecer el orden constitucional".Esta vez, Ucrania no ha atacado a Crimea.

A fin de entender con exactitud los motivos e intereses que se juegan en esa lejana regin del planeta, donde an subsisten regmenes autocrticos que sobrevivieron a la tirana comunista sovitica, es necesario recordar  que Crimea fue obsequiada a Ucrania en 1954 por el entonces lder sovitico NikitaJrushov-ucraniano l-como una muestra de la unidad de los pueblos ruso y ucraniano. Sin embargo, ese "regalo",que nos recuerda al de Melgarejo a los brasileros, muy pronto se convertira en el veneno que ha emponzoado las relaciones entre Mosc y Kiev, especialmente, tras la desaparicin de la Unin Sovitica en 1991.

Al reservarse el derecho de intervenir militarmente en Ucrania, este dspota ha desconocido tcitamente lo estipulado en el Memorando de Budapest firmado en 1994, mediante el que los EE.UU. y el Reino Unido, as como la propia Rusia, se comprometen a garantizar la seguridad, la soberana y la integridad territorial de Ucrania y a no usar la fuerza contra ella, como contraprestacin a la decisin de Kiev de deshacerse de sus armas  nucleares heredadas de la URSS. Desconocer un acuerdo semejante sera como desconocer aquel que firmaron los EE.UU. y la desaparecida URSS, despus de la crisis de los misiles, donde una de sus clusulas, fielmente respetada por EE.UU. hasta hoy, estipula su compromiso de respetar Cuba y no intervenirla por ninguna circunstancia.

Es sugestiva la enorme coincidencia existente entre las actitudes del rgimen putinista y las muchas que han aflorado en nuestro continente.  Dios los crea y el diablo los junta. La crisis que vive Venezuela es sorprendentemente parecida a la de Ucrania, con una economa que est en bancarrota, saqueada por sus micosmandantes ydonde los nuevos gobiernos, por ms dinero que pudieran obtener de fuentes de crdito occidentales encabezadas por el FMI, tendran enormes dificultades a tiempo de remontar vuelo por causa del influjo de sus naves nodrizas:Rusia y Cubaque tienen todava capacidad de hacer ms dao.

El papel desempeado por Obama y la Comunidad Europea, aunque parezca tibio, refleja la prudencia y serenidad que deben primar en estos casos y otros parecidos. Putin tendr que elegir entre la verdadera democracia, el respeto por los derechos humanos, la libertad de expresin, la seguridad jurdica para los negocios limpios, que suele atraer buenas y permanentes inversiones o ampliar con violencia su megalomana zarista decimonnica, para convencerse de que los idus de marzo le sern adversos.