Con la sabidura y experiencia que caracteriza a nuestros valerosos jubilados, nunca mejor elegidala localidad de Konani, un pueblecito ubicado en pleno altiplano del departamento de La Paz,para expresar sus legtimas, como justas protestas, por haber sido discriminados por el gobierno,como elementos improductivos, en su graciosa concesin de un segundo aguinaldo. Tal demanda se traduce en una marcha que partiendo de esa localidad, emule a la Gran Marchade Mao TzeTung, que supuso su ascenso al poder enla China.
Hacemos nfasis en la eleccin que nuestros abuelos hicieron de ese villorrio, como el escenario perfecto para realizar su protesta social, por la connotacin aimara de su nombre,quesuponemos proviene del concepto Konana, un trmino quedenota: terco, porfiado, pertinaz, tozudo y obstinado, atributos de la persona o personas que seguramente reunan tales virtudes y habitaron ese pueblito.
Desde el famoso gasolinazo, y como si de una broma recurrente y de mal gusto se tratara, el gobierno se ha impuesto el propsito de aguarnos las fiestas navideas, confundindolas con las de los santos inocentes. Esta vez su error consisti en declarar intiles a los benemritos y, en su lugar, ofrecer dos aguinaldos a una fauna de prjimos infecundos como: militares, policas, asamblestas y toda laya de empleados estatales, de forma que slo un 25% del total de la masa laboral se haga acreedora a ese regalito.
Lo que no han calculado nuestros gobernantes es que el hilo suele romperse siempre por lo ms delgado y a pesar del arreglo al que se lleg en Konanide aumentar en un 3% las rentas vitalicias de nuestros abuelos, solucin que dicho sea de paso, muy bien pudo ser instrumentada antes de emitirse el Decreto Supremo 1802, ste tendr un efecto similar al del gasolinazo, que disparar los precios y la consecuente sarta de solicitudes de los diferentes sectores sociales que, siguiendo el ejemplo de los benemritos, generarn un efecto inflacionario inevitable.
La moraleja de esta triste historia es que una medida electoralista nunca comulga con la fra realidadde los nmeros. Ese impuesto a la formalidad que cre el gobierno, calculado en un principio como el generador de una utilidad de miles de votos, se ha convertido en los hechos, en una suma mayor a los 160 millones de bolivianos que, antes de dictar la aventurada medida, no estaban programados ni presupuestados en el gasto corriente y menosobviamente en las previsiones que eviten un inminente dficit fiscal. Por lo tanto, este falso "Esfuerzo por Bolivia" har inevitableun incremento en las tarifas del transporte con las consabidas secuelas que ello conlleva y todo este zafarrancho podr ser recordado en un futuro, como la metida de pata que provino de Konani con amor.