Domingo 01 de marzo 2026

Escojamos el camino medio no del miedo ni del pesimismo



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Transitemos por el sendero de la dignidad, el amor propio y al prjimo.

Optemos por el mejor camino, el del medio, esto es, evitando los excesos o extremos, incentivando el estudio, pensamiento reflexivo, critico, analtico y creativo, en vez, del fanatismo y la pontificacin.

Hay un camino medio, entre los extremos de la indulgencia y la autonegacin, libre de dolor y sufrimiento. Es el camino de la paz, de las libertades, del dominio propio y del progreso.

Promovamos el sentido comn en lugar del culto al aprendizaje memorstico (repetir como loro porque algo est de moda o porque simplemente todo el mundo, as lo hace, sin antes razonar).

Es menester ms sinceridad y empata, menos: egolatra, resentimiento narcisista, venganza y desprecio a los dems.

Basta de tanta retrica del victimismo pues lo polticamente correcto es lo moralmente incorrecto, al extremo de que existen quienes, colocando a la gente como pretexto, luchan con una serie de promesas y proyectos fenomenales para ingresar a la administracin pblica y de esta manera pretenden asegurar sus ingresos econmicos por varios aos (convirtindola en una agencia de empleo y de viajes); y, una vez que han conseguido los cargos, resulta que alzan las manos para pedir acompaado de la misma cantaleta de siempre: todo est podrido y en crisis, culpando a los predecesores en vez de ponerse a trabajar en corregir dichos problemas sin estropear a la gente y a su propiedad privada.

Huyamos de los camelos de las encuestas, la polucin de la mensajera masiva virtual, la distraccin, las propagandas del odio y el miedo, las cortinas de humo, la desesperanza y las frivolidades.

Obviemos, por un lado, la idolatra al Estado; y, por el otro, apartmonos de aquellos cuentos o patraas: a) de ver a los polticos como gobernantes infalibles (siendo que stos fcilmente pasan luego a ser infames); b) creer que existen lderes polticos mesinicos (quienes para comunicar algo andan arropados de funcionarios a sus espaldas adems se consideran dueos de la verdad, irreprensibles y ante la crtica o cualquier oposicin son propensos en aducir inmediatamente supuestos nimos desestabilizadores y emitir palabras incendiarias); y, c) de que todos tienen que ser empleados del Estado, viviendo a costa de ste mediante la esclavitud de los formales.

En ese sentido, incentivemos la creatividad, la inventiva, la innovacin y el emprendimiento, generando y garantizando buen clima de negocios productivos formales y de sana inversin, donde las sociedades se organicen de forma constructiva y prspera, lo cual implica, ser verdaderamente libres de coercin arbitraria, que no exista afectacin al "buen vivir" con los despreciables atentados a los derechos y las garantas de las personas, el lawfare (instrumentalizacin de la justicia boliviana), entre otros mecanismos represivos, que son tpicas conductas antidemocrticas de regmenes autoritarios, tirnicos y dictatoriales, aniquilando la tranquilidad, la seguridad, la salud, la vida y la integridad fsica de quienes conforman el pueblo.

En un Estado Constitucional de Derecho amerita que se respete la Constitucin (CPE). El art. 12 de la CPE establece claramente que la organizacin del Estado est fundamentada en la independencia, la separacin de los rganos pblicos; y, que las funciones de dichos rganos pblicos no pueden ser reunidas en un solo rgano ni son delegables entre s.

Conforme el art. 118-I de la CPE, est prohibida la infamia (accin malvada y vil, prctica de la tortura como la guerra psicolgica, los mensajes de odio, de confrontacin, bsqueda de la degradacin del honor civil, trastocar los valores y los principios, etc.), la muerte civil (afectacin al status de la persona, aun cuando se conservase en vida, mediante la extincin de toda capacidad jurdica o prdida de todos los derechos civiles, patrimoniales, polticos, entre otros, como ser: a trabajar, pensar y opinar diferente, etc.) y el confinamiento (entre sus modalidades, se encuentra incluso el abuso de la detencin preventiva, convirtiendo a las crceles, como lugares de destierro y confinamiento para quienes piensan distinto a un determinado rgimen).