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El dinero no es malo, es importante, es un medio de intercambio de bienes y de servicios, hay que saber administrarlo. Lo malo es la corrupcin. El dinero no guarda relacin con ser feliz o no, pues el amor autntico y la felicidad, no se compran con dinero.
El problema est en la mentalidad de angurria al dinero (la codicia), es necesario quitar aquella engaosa y falsa creencia de que hemos venido a este mundo nicamente a hacer dinero (como sea, sin importar si es mediante el contrabando, la mentira, la corrupcin, el engao, robando, saqueando el dinero de los contribuyentes, entre otras modalidades delincuenciales, con tal de obtener satisfacciones plenas, lujuriosas, cumpliendo con todos nuestros caprichos y deseos de figurear); y, luego morir.
No debemos basar nuestro xito nicamente en los recursos econmicos (recordemos, lo material siempre se deprecia). Aquella bsqueda del ya la hice refirindose a obtener ms dinero como realizacin plena en la vida es tan vaca; pues al final, fsica y materialmente, todos terminamos parejos (moriremos y nos convertiremos en polvo). No saboteemos nuestro futuro viendo nicamente cosas temporales en el presente.
Se debe defenestrar aquella nocin comn y corriente de que transcender en este mundo consiste especficamente en hacer inversiones monetarias que genere ms dinero sin importar en nada la calidad humana, olvidndonos que cuando llegue aquel da en que nos toque dejar este mundo nada de aquello que pensamos como trascendente fundado en dinero lo podremos llevar y menos an sabremos si finalmente se hizo conforme a nuestro capricho.
Es menester entender que desarrollo no es slo crecimiento del PIB, as como tambin no se mide el progreso nicamente desde el parmetro del crecimiento econmico porque puede resultar catastrfico si no va acompaado de los presupuestos de respeto y cumplimiento de los valores y principios ticos morales y sustentables.
En estos tiempos resulta que el orgullo, la hipocresa, la envidia, el egosmo y la vanidad valen ms que las vidas humanas (llegndose al colmo en algunos casos donde la vida y las libertades individuales se encuentran tazadas econmicamente).
Es una verdadera lstima aquella hipocresa de decir de boca para afuera: tolerancia cero a la corrupcin pero que, en la prctica, resulta que existe una gran tibieza, pues siempre trataran de llevarse muy bien con todos (sean estos delincuentes corruptos o no), son simples utilitarios porque al final desean beneficiarse de todos ellos sin perder privilegios (anhelan que todos sean sus amigos o conocidos), dado que ansan ganar rdito econmico, influencias e inmunidad para estar supuestamente "bien", aduciendo ellos (es decir los tibios) de que son muy inteligentes o genios y para sentirse justificados colocan de pretexto y autosugestin la frase: "quienes nos critiquen, son unos tontos envidiosos puritanos", olvidando lamentablemente que es debido a esa hipocresa cmplice, que la corrupcin es permitida y la delincuencia, la mafia, la criminalidad, se convierten en un peligroso monstruo gigante de mediocridad que genera total incertidumbre a todas las personas, poniendo en riesgo su vida, salud, libertades individuales y su patrimonio (propiedad privada).
Por ejemplo, funcionarios corruptos que se llevan una fortuna de los fondos pblicos, resulta que ese dinero en realidad es de todos los contribuyentes, no es que estn saqueando a un ente invisible, llmese Estado, municipio, gobernacin, ministerio, etc.
Todo esta situacin de corruptela generalizada, la cual es permisible por esa hipocresa y tibieza, est llegando al extremo, que ya existen quienes no ven otro futuro para sus hijos, que el buscar otros nuevos horizontes fuera de su pas, pues el nivel de sinvergenzura y mediocridad llega al colmo de ver que el delincuente sale de forma anticipada de las crceles gracias a leyes permisivas; que aquel que hace fraude, sin sonrojarse, exhorta y desea convertirse en el paladn de la lucha contra la corrupcin; el agresivo aun propiciando violencia y terror a su prjimo, tranquilamente se pasea libremente por el pas sin ninguna restriccin; y, que los corruptos, habindose llevado millones de los contribuyentes disponen algunos miles de dicho botn para seguir corrompiendo en bsqueda de impunidad porque entienden que en este pas, la corrupcin les resulta rentable, favorable e impune y lo que es peor, que adems la misma es socapada y defendida por muchos tibios desvergonzados.
Seguimos creyendo que lo tangible es ms valioso que lo intangible, por ejemplo: un ladrn es capaz de matar a un ser humano (con todos sus dones y talentos que lleva consigo) por poseer un telfono celular, un funcionario corrupto aplicando sicariato judicial puede poner precio a una disposicin, a una interpretacin normativa, a un derecho propietario o a la libertad de una persona, etc.
Cuando se ocupa un cargo pblico o algn puesto jerrquico en una empresa es oportuno extirpar aquella idea del ahora es cuando me enriquezco como sea y a como d lugar (aunque ello implique hacer negocios con las desgracias ajenas, otorgndoles beneficios y favoritismo al mejor postor sin dejar de aparentar una supuesta eminencia o mantener una especie de aura de superioridad y pulcritud fundada en la arrogancia y vanidad en sus gestos y formas de expresarse).
Las instituciones que son vitales para un Estado de Derecho no deben degenerarse ni convertirse en lumpen; por lo tanto, el verdadero cambio es a travs de una regeneracin no es por el sendero de las continuas y constantes reformas cuyo fruto es mayor incertidumbre jurdica.
Todo cambio externo (de fachada) es simple reforma mientras que el cambio interno es verdaderamente capaz de producir transformacin.
La Constitucin boliviana (CPE) cuenta con un amplio catlogo de derechos, principios y valores; sin embargo, de nada servir tenerlos estipulados, si en realidad, nosotros mismos no estamos realmente convencidos de ellos y slo lo tenemos contemplados para simple portada, simulacin y ser utilizados como retrica o de relleno para dar ms ampulosidad de sustentacin terica o parafernalia argumentativa a una ley, un decreto, un reglamento, una ordenanza o una sentencia.
Entre los valores supremos constitucionales, previstos en el art. 8-II de la CPE, se encuentran la transparencia y la responsabilidad, por lo tanto, stos deben concretarse como metas que se traza una sociedad tomando a los principios constitucionales ticos morales establecidos en el art. 8-I de la CPE (como ser, por ejemplo: no seas flojo, no seas mentiroso, no seas ladrn) como reglas de interpretacin que permitan alcanzar todos los valores supremos constitucionales.
Ese es justamente el propsito de existencia de dichos valores y principios constitucionales. Debemos crernosla, por nuestro propio bien, sino no tendr ningn sentido prctico.
Todas las autoridades del pas deberan dar el ejemplo en esto y tambin todos los bolivianos debemos exigirlo (hacer cumplir la constitucin, las leyes y combatir todos los actos de corrupcin), pues constituye un deber constitucional (art. 108 de la CPE).
En la comisin de actos de corrupcin, no se trata tan slo y nicamente de una persona, por cuanto, usualmente se requiere de toda una participacin criminal (arts. 20 y siguientes del Cdigo Penal), y si en dichos actos corruptos existen quienes, a sabiendas, como consecuencias de tales delitos de corrupcin, gozaron de sus beneficios delictivos (adquiriendo, poseyendo o utilizando estos bienes, recursos o derechos) tambin incurren en ilicitud (art. 185 Bis del Cdigo Penal).
Todo delito es personalsimo, por ende, la responsabilidad penal no puede trascender a personas que no participaron y desconocan de tales actos, sean o no parientes.
No perdamos el sentido comn ni lleguemos a la absurdez, de a lo malo decir bueno, y a lo bueno malo; ni tratemos de disfrazar la luz en tinieblas, y de las tinieblas luz; lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo, pues perennemente estaremos viviendo de crisis en crisis, cada vez menos civilizados ante la prdida total de los principios cuando son stos la sealtica traducidas en el vivir bien, en la vida noble, armoniosa, buena y tierra sin mal (suma qamaa, andereko, teko kavi, ivi maraei y qhapaj an, art. 8-I CPE) para la concrecin de los valores supremos constitucionales. No permitamos que Bolivia llegue a ser etiquetado de manera consolidada como vaya vergenza de pas! por toda esa locura de codicia, lujuria y desfachatez.
Sin el pasado no hay presente y sin el presente no hay futuro, por lo tanto, es ahora que debemos de manera individual constituirnos en una mayor influencia positiva en nuestro propio entorno, para que entre todos podamos tener un mejor futuro.
No pensemos que todo lo ptimo surgir de la nada, repitiendo los mismos hbitos perniciosos, sin hacer ningn esfuerzo ni cambio de conducta. No es as, pues toda transformacin, como bien sabemos, es interna, es personal y no olvidemos que tambin se considera locura el hacer lo mismo, una y otra vez, esperando resultados diferentes.