Cuando el clebre Premio Nobel de Literatura y prximo husped de honor de los bolivianos, Mario Vargas Llosa, termin de escribir su primera novela, fue su amigo y crtico Jos Miguel Oviedo quien le sugiri que sta se intitulase: La ciudad y los perros, en alusin a los perros o cadetes de tercer ao, que son los protagonistas de esa magistral obra.
Mutatis mutandis y salvando la enorme distancia literaria con el maestro, cuando me enter de la designacin del honorable padre de la patria como presidente del Senado y por ende tercer hombre en la prelacin para asumir la presidencia de Bolivia, al concluir este mi artculo no pude resistir la tentacin de echar mano a esa simptica ancdota y as emergi el ttulo de este escrito.
An permanece latente en nuestra memoria y retina visual aquel espeluznante acto de barbarie protagonizado por Eugenioy sus bizarros muchachos, cuando en su calidad de alcalde de Achacachi, sin mediar razn alguna, pasaron a degello a tres indefensos canes, en frente de las cmaras de televisin, dizque, como advertencia a los integrantes de la media luna. Estas imgenes dieron la vuelta al mundo, mostrndonos como unos crueles cavernarios.
Aquella manida especie de que el tiempo lo cura todo y se encarga de meter en las gavetas del olvido, an aquellos actos de mal comportamiento que haran estremecer hasta a los ms fieros ejemplares de la raza animal, ha quedado totalmente desvirtuada por este inenarrable acto de salvajismo, pese a los siete aos que ya han transcurrido, desde ese abominable acontecimiento.
Hoy, el canicida se prepara para asumir el tercer cargo ms importante del Estado y en una entrevista de prensa declarsuarrepentimiento e hizo pblico suacto de contricin y enmienda por aquel brutal acto. Se exculpa arguyendo que se encontraba en el palco, como si esaenorme distancia que distaba de su asiento a la escena del crimen,y su propia autoridad no hubieran sido suficientes para detener esedegolladero. Empero, si fuese real o ficticia su compuncin, tampoco nos olvidamos dela declarada inclinacin y afecto de este Torquemada andino, por aplicar algunos mtodos de tortura, especialmente a tiempo de obtener la verdad o confesin de un preso.
Los bolivianos debemos estar preparados, y si posible con el testamento bajo el brazo, para el momento en que S.E. y el Vice tengan que renunciar para habilitarse tres meses antes de las elecciones, como manda la Constitucin, y/o ausentarse en cualquier momento del pas, especialmente ahora que ambos cuentan con veloces y suntuosas aeronaves que, en cuestin de minutos, los pueden transportar a latitudes impensadas. El interinato sera de espanto y brinco y slo nos restar encomendarnos a San Roque, para no caer en las manos de este engendro salido de la Asamblea y los perros.