Aduciendo sinrazones descolonizadoras, y con una intolerable recurrencia originaria, el Gobernador Cocarico ha vuelto a plantear la necesidad de realizar unos cambios en el escudo departamental, sin asidero o fundamento racional que justifique dicho propsito.
A travs de los tiempos, el diseo y diagramacin de nuestros emblemas patrios han obedecido a una larga y traumtica discusin entre espritus traviesos que nunca pudieron ponerse de acuerdo y menos estar satisfechos con una versin final. Al parecer, sta no es la nica ni la ltima vez que una autoridad circunstancial pretenda hacer historia, saliendo de lo comn e ingresando en lo ridculo, con argumentos que por lo absurdo, no dejan de ser risibles.
Ya en una gestin presidencial anterior, sin que medie razn o motivo alguno, se dispuso la reforma de nuestro escudo nacional con la introduccin de cambios como: la alpaca por una llama; el rbol del pan por una palmera; la Casa de la Moneda por una ermita; y el hacha de carnicero, que engalanaba la tangente derecha superior, por una de piel roja o Tomahawk. Reformas que a nuestro emblema patrio, al contar con tantos smbolos y excitantes colores, lo hacen cada vez ms exuberante y recargado que un cajn de sastre.
Casi nada escap a la estricta requisa presidencial en su afn de dejar su legtimo sello personal en ese histrico cambio. Sin embargo, tales enmiendas dejan siempre un sabor a poco y nunca llegan a satisfacer a plenitud las expectativas de los reformistas y mucho menos de los habitantes de todos los rincones de nuestra patria pluricultural, multilinge, folklrica e hiperjdica. De ah el afn de querer aadirle algo.
En esta ocasin,el supremo comandante del departamento ha sugerido cambiar el escudo de armas del departamento de La Paz, creado en 1555, o hace 459 aos para ser exactos, eliminando el yelmo que tiene en la parte superior y reemplazarlo posiblemente por un lluchu o, en el mejor de los casos, por un casco de minero. A su vez, la paloma que remata dicho casco y lleva en su pico un ramo de olivo, sera suplantada por un chihuanco, con una hoja de coca en su pico. El len que aparece en el cuartel central, enfrentado por un cordero, deber ser substituido por un brioso Rotweilwer que en actitud desafiante amenace a un khara neoliberal. Finalmente, al fondo continuarn impertrritos, el coloso Illimani y el rio Choqueyapu flanqueados por un moderno telefrico.
An retumban en nuestros odos y en nuestra sesera los obstinantes das de escuela cuando, con precisin de joyero, debamos describir detalladamente a nuestro mximo smbolo patrio. Se requera ser doctorado en mnemotcnica para no olvidar ninguno de los detalles de su abigarrada geografa artstica.
Ojal sta sea la ltima revisin que se efecta pues, si seguimos hurgueteando en forma arbitraria nuestra divisa nacional y/o departamental, nos toparemos con que faltan: un ekeko, una wiphala, un anafe, un trompo ytal vez, una bota de caporal. De ah nuestra desesperacin y la apremiante necesidad de clamar a gritos: No jurunguis ms nuestro Escudo!