Domingo 30 de agosto 2026

El proceso y el caso Rozsa


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El caso Rozsa, nombre con el que tambin se conoce el complot terrorista-separatista elucubrado por el gobierno de Evo Morales para eliminar a la dirigencia autonomista cvico-poltica de Santa Cruz- Bolivia, es una pesadilla kafkiana. Como la obra de Franz Kafka,  aquella y ste caso desnudan  la realidad de un proceso ms poltico que judicial, sujeto a la impotencia y la indefensin de ciudadanos, frente al poder de una administracin de justicia sometida al poder poltico. Peor aun, desnuda un poder judicial complaciente y subordinado al poder poltico.

No voy a escribir sobre El proceso, la novela inconclusa, compleja y paradigmtica, del existencialista Franz Kafka (1883-1924),  publicada luego de su muerte, en 1925,  por su amigo y albacea Max Brod. En lugar de hacer una fogata con todos sus escritos, como le haba pedido el escritor, se convirti en el salvador  de su literatura y leg al mundo, a la historia y a la cultura literaria El proceso. Kafka narra ah lo que vivi Joseph K, el protagonista, en un clima txico y deshumanizado que tambin experimentan sus lectores.  Joseph K nunca supo de qu se lo acusaba, estuvo en absoluta indefensin jurdica y nulo acceso a una justicia que nunca fue transparente, imparcial, recta y decente.

El proceso del que quiero hablar, tampoco se refiere a  la pelcula del mismo nombre dirigida por Orson Welles, cuyo guin, basado en la novela de Kafka, tambin lo escribi el cineasta.  En esa pelcula actan nada menos que los memorable Anthony Perkins, Romy Schneider, Jeanne Moreau, Elsa Martinelli y  el mismo Welles.

Ambas expresiones artsticas dejan una sensacin perturbadora y desdichada porque  se le niega  al acusado Joseph K , un juicio justo, en  manos de una burocracia judicial ajena a la solidaridad.

El caso Rosza es el complot terrorista-separatista elucubrado por el gobierno de Evo Morales para eliminar a la dirigencia autonomista cvico-poltica crucea, frreo obstculo entonces, en  2008 *, al proyecto de poder centralista, autoritario, re-re-eleccionario del autcrata presidente. En Bolivia se vive un estatismo poltico, calificativo que segn Fernando Mires, remite a la supresin del juego poltico en aras de la eternizacin en el poder del Estado de una determinada camarilla... afn al caudillo, aqu el populista y demagogo Evo Morales.

Nuestro proceso kafkiano conocido tambin como el caso Rozsa,  toma el nombre del infiltrado en la dirigencia crucea, que tiene 39 imputados entre presos y exiliados hace casi cuatro aos sin presentar cargos ni sentencia, violando la norma, cuyo trmino es de tres aos. Eduardo Rozsa, cruceo de nacimiento y hngaro por padre, fue  asesinado  extrajudicialmente junto con sus compaeros de aventuras,  Micheal Dwyer, irlands, y  Arpad Magyarosi, hngaro,   en la operacin encubierta, el 16 de abril de 2009, en el hotel Las Amricas de Santa Cruz de la Sierra.
Se salvaron de aquella masacre el tambin hngaro Elod Toas y el croata-boliviano Mario Tadic, hoy imputados  y presos desde aquel da.
Antes del traslado de la audiencia conclusiva oral del proceso a Santa Cruz de la Sierra, el complotjuicio poltico  con cartula judicial-terrorismo-separatismo,  le explot en la cara al tenebroso fiscal del caso, Marcelo Sosa, por insuficiencia de pruebas. Present sus cargos  sobre la base de supuestos, indicios, hiptesis, amn de  contaminacin, suplantacin y siembra de falsas pruebas  que el juez  de entonces, le mand a rehacer el expediente. La siembra de adulteradas o inventadas evidencias nunca vistas o comprobadas, como las armas de los supuestos terroristas, que fueron destruidas, dada su alta peligrosidad, segn el fiscal Sosa, carece de pruebas y todo el caso debiera ser declarado nulo porque es, amn de otras consideraciones,  una vergenza al ejercicio probo del derecho y un caso de reiterada violacin a los DD.HH.

Proceso itinerante
Luego de ms 3 aos de andar itinerante: La Paz, Cochabamba, Yacuiba, Tarija, violando el debido proceso, amn de esconder irregularidades correlativas en la foliacin en el expediente, tachaduras y borrones que hablan de graves anomalas jurdico-administrativas, el actual juez decidi trasladar el caso a esta capital. Si aqu se cometi el atentado al domicilio del Cardenal Julio Terrazas, que dio pie al ttulo de terrorismo, aqu debi haberse sustanciado la causa, respetando el juez natural que corresponda a esta jurisdiccin. Sin embargo, todos los miembros del tribunal pertenecen a los estrados judiciales de La Paz, y el argumento del fiscal Sosa, duro acusador sin prueba contundente alguna contra los 39 imputados, de que su seguridad y la del tribunal estaran en riesgo, ha cado por su propio peso: el proceso se ha desarrollado en esta ciudad durante una semana sin incidente alguno, a pesar de que aqu  radican los impotentes familiares de la mayora de los procesados.
En el transcurso itinerante del caso, se ha  expuesto a los procesados a una condena meditica perversa: van de un lugar a otro esposados y durante las audiencias, como pudimos verificar los presentes en Santa Cruz de la Sierra, llegan enmanillados; al entrar en sala los liberan, pero quedan al lado de sus custodios. Si desean ir al bao, vuelven a ser esposados.

El actual juez, Sixto Mendoza tras reinstalar el caso en esta ciudad, permiti el ingreso por primera vez de la prensa y los familiares de los detenidos  a la sala que nunca haban podido viajar a La Paz a visitar a sus presos. Los fiscales y la representante del Gobierno, se opusieron y ms bien pedan que las audiencias se celebraran en la crcel citadina, exceso al que se negaron los abogados defensores y el propio juez.

Aqu se escuch la defensa del general en retiro Gary Prado Salmn impedido de asistir a otras audiencias por su condicin tetrapljica. Como dice el periodista Harold Olmos, en su blog,  Con derecho a hablar,  Prado Salmn habl y habl con argumentos. Relat que cuando era capitn, l fue quien tom prisionero con vida al guerrillero Ernesto Che Guevara en  ancahuaz, en 1967, y nada tuvo que ver con su posterior y extrajudicial asesinato, en manos de las FF.AA. bolivianas y los asesores de la CIA, presentes en toda guerra contrainsurgente en America Latina.  Prado de 74, desbarat una a una todas la acusaciones de la fiscala, como la de haber elaborado un manual subversivo.

Trasladar el caso Rosza a ciudades de altura, puso en peligro la vida de uno de los imputados con severas dolencias cardacas, Ronald Castedo Allerdigns, que ha acusado a todo el tribunal presente y anterior, de intento de homicidio. El s asisti a Cochabamba a 2570 mts. sobre el nivel del mar y a Tarija a  1800. Desde all fue trasladado en condicin de extrema gravedad a esta ciudad, donde asiste a las audiencias. 

Asesinaron las evidencias
El proceso abierto contra 39 personas, unas presas, otras en el exilio, hace aguas por las mentiras y contradicciones del gobierno, como han demostrado fehacientemente los abogados defensores. Todos los  indicios apuntan a que en el caso Rozsa s hubo terrorismo, pero de Estado: los nicos actos terroristas fueron cometidos por sus agentes encubiertos, quienes colocaron la bomba en la casa del Cardenal y asaltaron el hotel donde fue asesinado Rozsa, el nico testigo que poda acusar al gobierno como autor del complot, segn declaraciones de un sobornado testigo oficialista, el Viejo hoy en el bando de acusados.

El terrorismo de Estado planificado con premeditacin y alevosa desde el gobierno central-centralista, fue  la estrategia poltico-econmica-social-militar-territorial de Evo Morales  y sus hombres para el copamiento del poder total, sin impedimento alguno. De ah que su objetivo principal era asestar un golpe mortal simblico y real a Santa Cruz y sus dirigentes, siempre dscolos  frente al poder central y no sin razones.

Mario Tadic, parte del grupo Rzsa  sobreviviente del asalto al hotel el 16 de abril de 2009,  revela que el miliciano de tres nacionalidades - tambin tena ciudadana croata, adems de hngara y boliviana-  mantuvo relacin con autoridades del Ejecutivo y oficiales de polica que le daban cobertura. Por eso haba que sacarlo del juego: saba mucho y ya haba hecho su trabajo de doble agente, de manera satisfactoria: se infiltr, jug de romntico defensor de Santa Cruz, y le hizo pisar el palito a ms de uno. Por eso asesinaron las evidencias decan los imputados en los recesos de la audacia conclusiva.

Tambin por eso el juicio debe ser declarado nulo, determinando el archivo de obrados por ausencia de pruebas. Y sin pruebas,  no hay proceso. O no debiera haberlo, pero los hay, como lo hubo con Joseph K en El proceso de Kafka  y como lo hay en Bolivia, con el caso Rzsa. 

El proceso kafkiano a la boliviana,  es uno de los  eslabones ms del asalto al poder de Morales y sus hombres, con violacin al Estado de Derecho, a las normas de la convivencia polticas en democracia y a los Derechos Humanos.

En un nuevo receso de 10 das, el caso se volver a instalar el prximo 4 de marzo, y tocar el turno, otra vez, a los fiscales acusadores. Qu nuevas pruebas presentarn Sosa, su asistente y la abogada del ministerio de Gobierno, que sustituye a los anteriores, procesados hoy por graves y comprobados delitos de extorsin?

El expediente, como seal una de las abogadas de la defensa, adolece de los mismos vicios anteriores.  La conspiracin kafkiana, sujeta a la impotencia y la indefensin de ciudadanos, frente al poder de una administracin de justicia sometida al poder poltico, o un poder judicial complaciente y subordinado al poder poltico,  tendr nuevas pginas, y a su tiempo escribiremos sobre ellas.

* Desde 2006, apenas inaugurado su primer gobierno, Evo Morales enfrentaba muy fuertes liderazgos prefecturales y cvicos de la Media Luna, cuya demanda autonomista tena en Santa Cruz su bastin ms combativo. Hacia 2008 lleg Eduardo Rzsa Flores para ejecutar un presunto plan de defensa del departamento. Ah se code  con algunos sectores locales importantes, que vieron la oportunidad de armar un esquema de defensa civil, ante las agresiones y cercos de los movimientos sociales del oficialismo. Luego, el grupo de Rzsa es infiltrado por agentes del gobierno que dej a gran parte de la dirigencia econmica y empresarial en desbandada. Hoy, vctima del grupo de extorsionadores de gobierno y por una cuestin de sobrevivencia, pacta con el gobierno.