Lunes 24 de agosto 2026

La especulación de un drama muy bien planificado



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La falta de informe técnico-forense, la ausencia de sangre en el sitio; que la afectada se hubiera arrojado al piso antes de los disparos; la inexistencia de casquillos y el silencio presidencial. Esos cinco vacíos me permiten especular sobre el caso Nadia Beller y Fernando Cerimedo.



Para mí, no estamos frente a un hecho fortuito. Estamos frente a un drama programado y elaborado estratégicamente, en un contexto político, por una mujer herida por los celos, la mentira y el engaño.



Los celos ciegan. La mentira convierte a la venganza en un único fin. Y el enojo profundo, motivado por el engaño y el desaire, se vuelve el motor más dramático de la vida real. Sumada la deslealtad, esa mezcla escala y termina planificando el castigo.



Lo grave de este teatro que hoy observamos absortos los ciudadanos, es que en la trama incorporan el entorno familiar y político del Presidente, comentarios de corrupción y temas sin explicar debidamente. Todo adobado con discursos que no aclaran, no conforman, y más bien confunden y desaniman.



Una aclaración debida y oportuna al pueblo sobre este escándalo ya no es opcional, es imprescindible. No hacerlo vulnera la estabilidad del propio gobierno, dada la fragilidad de la situación del país. Y esa fragilidad, con seguridad, será aprovechada por intereses conocidos.



La historia lo demuestra: este tipo de hechos, sumados a la falta de transparencia, han desestabilizado presidentes en el mundo y han provocado caídas estrepitosas de popularidad en toda Latinoamérica.



El poder no puede darse el lujo del silencio.