Domingo 30 de agosto 2026

Feminicidio: ¡dejen de matarnos ya!


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Dime Antgona: Qu muerte ms atroz nos espera a nosotras dos, solas como hemos quedado, si, forzando la ley, transgredimos el decreto y el poder del tirano? Hemos nacido mujeres, no hechas para luchar contra los hombres y despus, nos mandan los que tienen ms poder, de suerte que tenemos que obedecer en cosas todava ms dolorosas que estas.
Sfocles, Antgona

Nuevas vctima de la violencia de gnero, una con 16 mortales pualadas y otra con 20, ratifican un estudio de la Organizacin Panamericana de la Salud (OPS: 2012) donde se seala que Bolivia, es entre doce pases latinoamericanos,  donde ms se maltrata a las mujeres. Entre 2007 y 2012 se reportaron ms de 442 mil denuncias por algn tipo de violencia intrafamiliar, de las cuales solo 23 mil fueron investigadas por la justicia y apenas 96 llegaron a tener sentencia ejecutoriada.
 
Datos de la o­nU corroboran ese estudio: de 70% de las mujeres que sufren violencia de algn tipo en Bolivia, 75% de ellas no hablan de ello y solamente el 17% se atreve a dirigirse a la polica para denunciar el maltrato. De 2009 hasta finales de junio  2012, la violencia de genero caus  511 muertes. En los dos asesinatos mencionados, bastaba una sola pualada para catalogarlos como feminicidio.

Hanal  Huyacho, periodista de un canal de televisin en La Paz, estaba  casada con un polica de malvolo recuerdo, el teniente Jorge Clavijo miembro de la unidad de lite UTARC, que particip en el asalto al hotel Las Amricas y en la ejecucin extrajudicial de Eduardo Rzsa y dos de su compaeros extranjeros acusados de presunto terrorismo, en Santa Cruz de la Sierra, el 16 de abril de 2009. Clavijo  tena ms de una denuncia por violencia familiar, nunca atendida.  Esta vez mat a su esposa en presencia del hijo de cinco aos procreado en esa unin, e hiri a su suegra con dos pualadas, cuando esta intentaba impedir el asesinato de su hija. Clavijo se dio a la fuga y quizs todava encuentre entre sus colegas policas quien lo proteja, como lo protegieron ante las reiteradas denuncias de maltrato que sufri la joven Hanal Huaycho, de 35 aos.

El otro caso es el de la seora Lenny Flores, en Santa Cruz de la Sierra, cuyo esposo le asest 20 pualads; estuvo cuatro das en terapia intensiva en una clnica, hasta que falleci por las graves heridas recibidas. Este feminicida  tambin fug.

Hay otros casos con nombre y apellido, como el de la concejal  Juana Quispe Apaza, de la poblacin de Ancoraimes, provincia Omasuyos de La Paz. Era integrante de la Federacin Departamental de Mujeres Campesinas Indgenas y Originarias de La Paz, Bartolina Sisa, una entidad afn al Movimiento al Socialismo MAS- partido de gobierno, pero no electa por el oficialismo, sino por una agrupacin ciudadana campesina de La Laz.  Juana Quispe interpuso dos recursos de amparo contra todos los concejales y contra el Alcalde de esa poblacin, pues no se le permita participar en las sesiones. Su cadver fue encontrado  el 13 de marzo de 2012, cerca del ro Orkojahuira, en la sede de gobierno.

Otra concejal, esta vez opositora, Daguimar Ribera Ortiz de Guayaramern, departamento de Beni, fue asesinada el pasado 19 de junio 2012 con tres tiros en la cabeza. Segn notas de prensa, es un asesinato considerado como crimen poltico por encargo,  dirigido a suprimir una voz opositora que quera fiscalizar una gestin municipal y a su alcalde,  del MAS, cuestionados por indicios de corrupcin.

Todos estos casos, y los que no conocemos,  hacen parte de la categora del feminicidio que no es lo mismo que homicidio o femicidio, crmenes que privan de la vida a otra persona, pero no explican  los asesinatos evitables a mujeres vctimas del complejo y perverso esquema de violaciones  de gnero.

Otra barbarie: matar mujeres
La figura del feminicidio pretende visibilizar una situacin de violencia sistemtica, silenciada por siglos ante la intolerancia y la indiferencia de la sociedad, cuando se trata de un problema social, poltico y cultural. Es un problema de Estado que remite a una fractura indolente y violenta del Estado de Derecho frente a las mujeres,   pues tolera esa violencia, la discriminacin de gnero  e invisibiliza las muertes extremas, crecientes y brutales de mujeres.

Marcela Lagarde, antroploga y acadmica mexicana, una de las ms lcidas voces del feminismo latinoamericano, entraable mujer y maestra fui su alumna- marca la diferencia entre homicidio o femicidio, con el trmino feminicidio.  Y lo explica: Se trata del asesinato de la mujer en razn de su gnero, por odio hacia las mujeres, por rechazo a su autonoma y su valor como persona o por razones de demostracin de poder machista o sexista. El feminicidio incluye una connotacin de genocidio contra las mujeres, son crmenes misginos acunados en una enorme tolerancia social y estatal ante la violencia de gnero.

Demoledora definicin sobre delitos de lesa humanidad, que para la feminista mexicana Redefine y sobre todo resignifica el trmino, incorporando un elemento que lo coloca en el centro del debate: impunidad... pues est alimentado por la desigualdad de gnero, no slo social y econmica sino tambin jurdica, poltica y cultural. Asocia el feminicidio a la cosificacin del cuerpo de las mujeres que las vaca de sus derechos como humanas. *

Largarde convirti el femicidie, del ingles  a feminicidio porque en castellano femicidio es una voz homloga a homicidio y slo significa asesinato. Diana Russell y Jane Caputi, connotadas feministas,  son las autoras del trmino, consignado por primera vez  en el artculo Speaking the Unspeakable, publicado en la revista Ms (1990). Lo calificaron como  el asesinato de mujeres realizado por hombres motivado por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad de las mujeres.  En 1992, Diana Russell y Jill Radford lo definieron como el asesinato misgino de mujeres cometido por hombres. Las autoras clasifican las distintas formas de violencia de gnero que padecen las mujeres y que se manifiesta con un creciente terrorismo sexual.

Deborah Cameron lingista inglesa, y Nancy Fraser, filsofa estadounidense, ambas feministas,  indagan sobre la fusin entre sexo y violencia,  y el por qu algunos hombres encuentran ertico matar a los objetos de su deseo. En esos actos atroces estn representados no slo la misoginia y la sexualidad sdica, sino la construccin social de la masculinidad como una manera de trascendencia sobre las otras. Lo importante es la erotizacin del acto de matar.

La constante en los cuatro casos aqu citados, pero que son comunes a todos los conocidos y no conocidos de feminicidio, es la brutalidad, la ferocidad y la impunidad que conllevan.

Fue necesaria una muerte ms, la de la periodista Huaycho,  para que desde el oficialismo, las autodenominadas feministas, salieran a protestar?O que el Vice ofrezca una ley para castigar a los asesinos de mujeres, a quienes llam sidosos? Qu exabrupto ms bruto, aun con sus disculpas.

Por qu no salieron a defender a una humilde  empleada, a quien un asamblesta de la ciudad de Sucre viol en el mismo hemiciclo, luego fug, neg el hecho, dijo que estaba borracho, que no recordaba y culp a la derecha porque las cmaras de seguridad  filmaron el abuso?Debi haberla matado para que las unas y los otros se rasguen las vestiduras?
Adems, no se pudo catalogar el hecho como violacin, porque la vctima no lo denunci segn  la polica.  En todos los corrillos se  especula que la hoy desaparecida empleada fue sobornada para que calle. 

De qu vale que haya tantas mujeres ministras, presidentes de la cmaras, funcionarias en casi todos los niveles del gobierno y de los aparatos del Estado que se declaran feministas o abogan por las polticas de genero, si reproducen  desde ah las prcticas de la cultura patriarcal? Impostoras ellas y cnicos ellos, que piensan  atacar el feminicidio con una ley. Si el feminismo, para quienes lo practicamos es una crtica poltica a la sociedad patriarcal, es decir,  al  poder monopolizado por los hombres, entonces cmo explicar la conducta de aquellas mujeres en el caso de la humilde empleada, o cmo pueden hacer gala de un humor ofensivo, sexista y androcntrico en las coplas de carnaval y otros casos?

Cuando cantan loas falocentrcas  como smbolo del poder patriarcal, para agradar a Evo Morales, reproducen ese poder: Este Presidente  de buen corazn, a todas las ministras les quita el calzn,  Las bartolinas tienen mucha fama, porque las llevo directo a mi cama, Ahora las ministras van por los balcones, pidiendo limosnas para sus calzones  (2011.) O lo dicho por el propio Morales, el conquistador: Cuando voy por los pueblos quedan todas las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice Evo cumple, (marzo 2010) Las compaeras con sus consignas dicen: mujeres ardientes, Evo Presidente... Mujeres calientes, Evo valiente... Mujeres aguanta,  Evo no se cansa.(Campaa electoral 2009) Esas frases dichas y creadas por Morales y las coplas hechas por mujeres, son una deslegitimacin de los valores feministas.

Los feminicidios se pierden en la memoria de los tiempos, pero quedan en la evocacin gentica del gnero, en la historia y en la literatura, como atestigua la tragedia griega de Sfocles, escrita el ao 442 antes de nuestra era. Esa tragedia remite a la lucha entre el tirano Creonte y una joven mujer, Antgona, que se rebela contra el poder poltico patriarcal y dictatorial.

Que los hombres sigan matando mujeres, da rabia, mucha rabia, rabia que ya no admite excusas para gritar a voz en cuello dejen de matarnos ya! En cada mujer que matan, nos matan un poco a todas.

* "El feminismo no muerde": Marcela Lagarde, entrevista por Dalia Acosta, La Habana, agosto 2010