Se ha vuelto a posesionar en el noticiero de la prensa nacional el famoso tema del acullicu, sin que hasta el da de hoy el gobierno, aparte de informarnos sobre la incruenta batalla que est librando a nivel internacional para legalizar el masticado de la hoja de coca y, con esa reserva, la reinsercin de Bolivia en el seno de la Convencin de las Naciones sobre estupefacientes, a la cual renunci en junio de 2011, nos explique las verdaderas ventajas cientficas de esa ancestral prctica.
Resulta que segn las autoridades de gobierno, ahora se reclama un total de 30.000 hectreas, como superficie autorizada para este cultivo, lo que significa que stas crecen de forma inversamente proporcional al cuadrado de los pijchadores o masticadores y no al contrario. Tal desfase, sumado a la certidumbre de que la coca del Chapare no es apta para la masticacin, da pbulo a pensar que quienes afirman-incluyendo la onU- que el excedente alimenta al narcotrfico, estn en el camino correcto.
Se nos ha informado que, a fin de evitar suspicacias, hace seis aos se encarg la elaboracin de un estudio que determine la cantidad de hectreas que Bolivia necesita para cubrir la demanda de los masticadores. Bastaba aadir una simple pregunta al censo realizado en noviembre de 2012, para allanar un 80% de lo que pretende dicho ensayo. Empero, hasta hoy, no se conoce por qu dicho documento no ha sido dado a luz y el motivo por el que ste se halle durmiendo el sueo de los justos, ante la sospechosa actitud permisiva y condescendiente de los funcionarios de las Naciones Unidas, que hacen mutis por el foro.
Antes de embarcarse en una nueva campaa por la reeleccin, dos promesas electorales aun no cumplidas y de carcter inexcusable estaran acaparando la atencin de S.E., frente a sus bases cocaleras: La famosa carretera por el centro del TIPNIS, llamada a ampliar substancialmente las reas de cultivo y la legalizacin de la hoja de coca del Chapare, lo que requerira incrementar la extensin de cultivo de las 12.000 has actualmente permitidas, a 30.000 Has.
De ah que se haya ordenado, con una anticipacin pasmosa al verificativo de la votacin, la preparacin de una serie de manifestaciones y fanfarrias para celebrar el anuncio de la comunidad internacional que ya habra decidido aceptar que se saque a la hoja de la lista de los estupefacientes y que se readmita a Bolivia en la Convencin de Viena. Algo as como la fiesta del solsticio en la Isla del Sol, con la diferencia de que en sta, no asistir el presidente de la repblica por tener que viajar a Caracas a un acto mucho mas importante que el de la readmisin boliviana; no habr fin del mundo de por medio, ni de la Coca Cola, slo la alegra de aquellos bolivianos que estarn acullicando nuestra imagen.