Loading
Y toda forma de discriminacin, como reza su ttulo, fue una tramposa ley desde que fuera promulgada por el presidente Evo Morales, en septiembre de 2010.
Contra los argumentos oficialistas y los de la oficina local de Naciones Unidas -proclive a Morales y a su Vice Garca Linera- la sociedad democrtica boliviana supo, desde el primer momento, que era una ley para suprimir la circulacin de ideas ajenas al pensamiento del poder poltico centralista.
Vale decir, censurar la libertad de expresin, de prensa y la crtica poltica, ms que para luchar contra el racismo y toda forma de discriminacin.
Bajo sus impulsos totalitarios, el Gobierno de Morales le pone otro disfraz a la nunca desechada idea de amordazar a la poblacin boliviana, bajo el imperativo actual de normar el uso de las redes sociales -facebook y twitter-. Por ah circulan crticas a Morales, sazonadas de calificativos poco amables. La portavoz del intento de censura a actual es, nada menos, que la presidenta del Senado, Gabriela Montao, secundada por un diputado de su mismo partido partido.
Pretender normar las redes sociales es reprimir la sociedad red y la conexin ciudadana, como seal hace aos el cataln Manuel Castells, ms all de que su surgimento respondiera a la revolucin de la tecnologa de la informacin y la comunicacin, como expresin de las lites globalizadas. Pero al mismo tiempo, apunta Castells, han surgido trincheras y movimientos proactivos contra los cercos y controles del poder poltico-econmico sobre la vida de los ciudadanos/as.
No es extrao que ponerle normas el uso de las redes sociales tenga un fin: callar la crtica poltica. No obstante, en un sistema democrtico, la crtica es legtima, legal y necesaria, para bajarle los humos a los que detentan el poder y se creen eternos e intocables. Como los mandamases de turno y sus cmplices, masculinos y femeninos, devotos del culto a la obsoleta figura del desacato, que penaliza la crtica poltica a funcionarios de un gobierno, como grave falla de desobediencia a la autoridad.
En la prctica, el desacato es un recurso de regmenes dictatoriales. En ellos, el derecho a la libre expresin es una amenaza a sus desmedidas ambiciones de poder. La crtica como herramienta de la democracia expresa el respeto a la pluralidad de ideas polticas, valor intrnseco en las sociedades contemporneas.
Restringir, reprimir, amordazar o normar el derecho a opinar libremente sobre autoridades, condena a mujeres y hombres a renunciar al derecho de la palabra y al pensamiento. Vaya! Nada menos que las dos exclusivas cualidades que nos diferencian del resto de los miembros del reino animal.
Las redes sociales se convirtieron en protagonistas en procesos de cambio, como los vividos en la eleccin del presidente de Estados Unidos, Barak Obama y la democrtica primavera rabe. En Estados Unidos se peda el voto para el primer presidente afroamericanos, en un pas en el que hace 50 aos los derechos civiles le eran negados a hombres y mujeres por el color de la piel. En los pases rabes se reclamaba cambios polticos, fin de las casi eternas dictaduras corruptas, democracia, inclusin social y econmica, transparencia.
El derecho a la informacin prevalece sobre el derecho al honor
Al leer el enunciado precedente, los poderosos debieran temblar, no sin razn. En esta lucha por la libertad de expresin, de ideas y el derecho a la crtica, hay ejemplos que sientan jurisprudencia, y que apuntan a que el derecho a la informacin prevalece sobre el derecho al honor.
Es el caso de un municipio de Balaguer, en Catalua-Espaa, donde una ciudadana fue condenada por criticar a su alcalde. El Tribunal Supremo, elimin la condena bajo el argumento contundente de que no es posible anteponer el derecho al honor como obstculo para el ejercicio del derecho a la crtica, pues la carga de asumir la crtica severa, dura e incluso inconveniente, se impone en una sociedad democrtica...
Es decir, en un conflicto entre el derecho a la libertad de expresin e informacin y el derecho al honor de una autoridad electa, el primero debe prevalecer sobre el segundo, por el carcter prevalente de la libertad de expresin.
Los abusos de autoridades abundan, como un municipio de Chile -El Tabo- donde un alcalde autoritario censur la franquicia del derecho a la fiscalizacin de sus concejales, y ms bien los proces.
En febrero de 2011, la censura empresarial disfrazada de tica -en los hechos imposicin del poder gubernamental- se ceb en la periodista mexicana Carmen Aristegui, por no retractarse con una disculpa, luego de haber hablado del supuesto alcoholismo del presidente. Aristegui les gan al poder poltico y al econmico-empresarial, pues fue restituida en su cargo como conductora de un programa radial.
No pas aqu lo mismo con el escritor y periodista boliviano, Claudio Ferrufino-Coqueugniot, alejado de su columna en matutino de La Paz, por supuestos trminos racistas, vertidos en un artculo de su autora.
Quin censura a Evo Morales y compaa que pecan de racismo directo contra los pueblos indgenas del Oriente que defienden el TIPNIS- o racismo a la inversa, contra mestizos y blancos? O por sus reiterados insultos a polticos, dirigentes y cuidadanos, sujetos una justicia subordinada al poder poltico sin recursos de defensa? Lo censurar el voto popular que ya manifiesta tendencias: en La Paz, el departamento ms aymara del pas
Vamos mal, muy mal, si el gobierno insiste en proyectos que ponen en riesgo la libertad de expresin y que, adems, no da respuesta a vacos legislativos sobre posibles abusos a la intimidad de las personas, aunque para esos casos existen los Tribunales de Imprenta que deben resolverlos.
En Bolivia estamos hartos del centralismo andino en nombre del socialismo del Siglo XXI o el proceso de cambio que en mucha gente cre la ilusin de un socialismo inclusivo y democrtico, ajeno a la izquierda estalinista o la derecha fascistoide, que no son los mismo pero son iguales, como cant alguna vez el cubano Silvio Rodrguez sobre otro asunto.
Las abominables formas y las consecuencias de ambos fenmenos en el siglo pasado, ya fueron emparentadas por Hanna Arendt en su magnfico estudio sobre Los orgenes del totalitarismo, acerca de las dictaduras nazi y sovitica.
Por ese camino caminan Morales, el Vice, sus adeptos nacionales y rplicas locales, As, se abona la crisis de la democracia y de la autonoma, el derecho a la libre expreson, a la libertad de prensa y del pensamineto crtico proactivos, favorables de procesos ciudadanos y polticos abiertos e inclusivos y unitarios por el buen comn de la diversa sociedad boliviana.