Loading
Con la democracia bloqueada por el propio presidente Evo Morales y sus hombres, pese a que el sistema democrtico les permiti ganar unas elecciones y hacerse del gobierno.
Bolivia, pas a la deriva con Morales, violento sindicalista cocalero, presidente tambin de los campesinos que cultivan coca para la produccin de cocana. Con Morales, presidente de la ex Repblica, hoy Estado pluri-represivo, que se jacta de no haber asistido a universidad alguna, pese a que 14 universidades del mundo le han concedido un Honoris Causa. Qu vergenza para esas casas de estudio, en las que prim la ideologa de la izquierda estalinista, antes que el saber y el conocimiento condensados en esos centros. Segn escribi George Orwell en su libro 1984, aqu vale el grito la ignorancia al poder, ya que la meritocracia ha sido sustituida por criterios polticos, de donde los menos capaces conducen la gestin pblica.
Bolivia, pas a la deriva en manos del Vice Garca Linera, confeso jacobino que se escuda en las tensiones creativas de la revolucin, para minimizar que el pas vaya de conflicto en conflicto, sin interrupciones, de manera continua, de uno u otro sector, y no por tensiones creativas sino por desesperanza, desencanto y bronca frente al llamado proceso de cambio de Morales y sus hombres.
No se dan cuenta que este no es un proceso revolucionario ni que la conflictividad que vivimos es producto de una revolucin triunfante que acab con el viejo rgimen.
Ah est la protesta de mdicos y salubristas, a quienes el gobierno pretende imponer 8 horas de trabajo, sin tomar en cuenta la conquista laboral que las redujo a seis, sin tomar en cuenta de las emergencias a cualquier hora del da o de la noche, las operaciones y la extenuante consulta externa en los hospitales pblicos. A ellos se suma el conflicto de universitarios, trabajadores y otros gremios con justas reivindicaciones sectoriales, sociales y econmicas, mientras la informalidad, la ilegalidad y hasta delictivas actividades se imponen a despecho de quienes apuestan por la legalidad y formalidad econmicas.
Bolivia, pas a la deriva, donde Vice, a falta de guillotinas para cortar cabezas, aplica guillotinas judiciales a los opositores, politizando la justicia y menoscabando la prctica de la poltica. Es decir, el dilogo, la negociacin y los acuerdos sin imposiciones, sino en aras del bien comn que promueva la dignidad ciudadana, su libertad e igualdad. Pas a la deriva que ignora el imperio de ley como el instrumento para guiar la conducta de gobernantes y gobernados.
Pas a la deriva en manos revanchistas, jacobinas y de una izquierda retrograda, que fabrica complots terrorista-separatistas para aplastar el Vice dixit- a los autonomistas del Oriente. Hoy, luego del caso terrorismo I, sin pies ni cabeza, con 39 imputados, entra en accin el caso II con el mismo libreto y se imputan a otras personas inocentes por financiamiento a acciones terroristas, cuando no dispararon un solo tiro. Los nicos escuchados en Santa Cruz fueron los que ejecutaron extrajudicialmente a los tres mercenarios extranjeros contratados por hombres del rgimen.
Hoy se imputa a Tatiana Marinkovic, solo por ser hermana del empresario y lder cvico, Branko Marinkovic en el exilio; a Ruth Lozada dirigente cvica y poltica de oposicin; Zvonko Matkovic padre del joven Zvonko, detenido hace dos aos por el caso I; Lus Nez, otro dirigente cvico, avicultor de profesin, entre otros. El objetivo del caso II, como el I, es extorsionar econmicamente a los opositores y sus familias, humillarlos, despojarlos de sus bienes y quitarles el alma otra vez segn el Vice por autonomistas, que de terroristas nada tienen.
De ciudadanos a sbditos
Bolivia a la deriva en manos de hombres y mujeres arrogantes que no preservan el Estado de Derecho, y donde los ciudadanos se han convertido en sbditos del gobierno, como deca nuestro recordado amigo Josi Mirtenbaum. El gobierno ha dado curso a la descomposicin democrtica, hiriendo de muerte la fortaleza de sus instituciones para sujetarse exclusivamente en el liderazgo del autcrata Evo Morales.
La no separacin de los poderes del Estado, columna vertebral de la democracia, hace que el poder Judicial y el Legislativo se hayan convertido en apndices del Ejecutivo y del partido de gobierno, con una prctica autoritaria, con claros signos de totalitarismo. Para ello usa la aberrante violencia de la fuerza cocalera, la militar y policial, amn de los recursos que le da el ejercicio del poder, sin rendicin de cuentas y ausencia de transparencia de gestin y administracin.
Bolivia, pas a la deriva. Aqu impera la lgica del miedo, donde los sbditos -ya no ciudadanos- viven bajo sospecha, espiados y con telfonos pinchados por parte del ministro de Gobierno que viola el derecho a la privacidad. Por ltimo, sin ser lo menos grave, ciudadanos criminalizados ante cualquier crtica a los hombres del MAS, o si brindan apoyo a los indgenas que defienden el Territorio del Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS). Si la visibilizacin de los pueblos indgenas fue una de las pocas medidas dignas de valorar en la gestin de Morales, desde la represin a los indgenas del TIPNIS, del Oriente y de los Andes, a quienes hostiga y hace hostigar por sus adeptos, hoy nada lo salvar de un atroz veredicto histrico en su contra.
Mantener la reserva del TINIS libre de aventuras cocaleras u otras, significa para los indgenas preservar sus derechos sobre la Tierra y el Territorio, que han sido pasto del ejrcito de los avasalladores cocaleros, a vista y paciencia del gobierno, sometido a sus intereses. Construir una carretera por el corazn del parque, incluye a empresarios brasileos, que se ahorrara miles de kilmetros para llegar a los mercados del Pacfico. (ver cuadros)
Quin ganar esta batalla: los que promueven el conflicto permanente como forma de gobierno? O quienes desde la sociedad poltica y la sociedad civil creamos bajo el imperativo de la unidad un nuevo proyecto de pas para la restauracin democrtica, siempre perfectible, como un paso sustancial hacia el futuro? Es decir, hacia el progreso, la inclusin y la sostenibilidad, lejos de interses mezquinos, depredadores, de impulsos ultraconservadores o de una izquierda no democrtica.