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Quienes ms festejaron el segundo ao del Estado Plurinacional, el 22 de enero pasado, son los representantes de la intelectualidad neopopulista, declarados enemigos de los otros polticos y de quienes ejercitan el pensamiento crtico como forma de libre expresin democrtica.
Estado plagado de pluridesaciertos y pluribochornos mucho ms que plurinacional. Esa cualidad pluri esta expresada en 36 naciones indgenas inscritas en la Constitucin como letra muerta de la Ley en la boleta censal son 56- pues a la hora de la verdad resulta otra impostura: no se les reconoce esa propiedad a ninguna de ellas, salvo a la aymara.
Lo cierto es que lo indgena-originario-campesino-obrero-nacional-popular (no se s olvido alguna categora) forma parte del discurso neoizquierdista con pies de barro, sin anclaje ni en clases ni en etnias con estructura y organicidad social propias, sino en masas manipulables rehenes del poder poltico.
Aunque utilicen la democracia mtodo -el voto- para reproducirse en el poder, los plurinacionales son neodictadores que mataron la Repblica de Bolivia, la independencia de poderes y el Estado de Derecho. Es decir, daaron de muerte a la democracia como sistema de proteccin a la ciudadana frente a los abusos y las humillaciones del poder que sufre, sobre todo, la oposicin poltica.
El presidente Evo Morales, tambin presidente de las poderosas 6 Federaciones de cocaleros del trpico de Cochabamba cuya produccin de coca se destina en 96% a la fabricacin de cocana- es un duro sindicalista demagogo-populista con experiencia en el uso de la violencia sindical. Sin ser intelectual, de ellos ha aprendido que desde el poder poltico se manejan las apariencias y las emociones para silenciar, minimizar o reprimir conflictos externos al aparato del poder y las disensiones internas.
Siendo Morales el nico lder que permitir la reproduccin poltica del poder, los hombres y mujeres del MAS buscan su reeleccin violando la propia Constitucin que les vale madre, lo mismo que las tres vidas que cost- si lo que hay que lograr es quedarse 50 aos como anunci el propio Morales. As deja que el culto a su personalidad alimente la idea de que "El proceso de cambio es Evo Morales y Evo Morales es el proceso de cambio", segn manifest lvaro Garca Linera, el Vice, en su discurso de segundo aniversario Pluri. Dijo que el cambio se condensa, se concentra en la vida, el pensamiento, liderazgo del presidente Evo Morales". El endiosamiento desptico: solo falta que diga que es el sol que ilumina o el gran timonel. A buen entendedor, con eso basta.
El Vice, idelogo de las estrategias envolventes, de las guillotinas judiciales y la politizacin de la justicia contra los opositores, intenta convencer de que Morales es la personificacin del Estado-Nacin. De ah a concederle autoridad absoluta sobre la poltica, la economa y la sociedad hay apenas un paso. Para llegar al dominio absoluto, se requiere, modificar el alma de los bolivianos. La descolonizacin no es tema de discurso, ni leyes sino de transformacin de la sociedad sentenci Garca Linera.
En otras palabras, el MAS intenta descolonizarnos el alma, pero hoy se sabe, segn las ltimas investigaciones de la neurociencia, que lo que llamamos alma radica en el cerebro y su complicada bioqumica como nico procesador del aprendizaje, los conocimientos, el pensamiento, los sentimientos, los afectos y las emociones. Pues nada, que nos quieren cambiar el cerebro, para descolonizarnos de toda historia pasada y, ya limpios de paja y polvo, colonizarnos mejor en el engendro del socialismo comunitario indgena-campesino del siglo XXI.
Cero Cambio
Si el Vice ha sido tan contundente qu cambio poda haberse producido en el nuevo gabinete, posesionado un da despus del segundo aniversario Pluri? Las/os noveles funcionarios del Poder Ejecutivo son adictos al autoritarismo poltico, fundamentalistas del masismo, del trotskismo y otros ismos de la izquierda anclada en la tradicional visin maniquea y sectaria de los 60. Cero Cambio. Que les hayan dado la presidencia de las dos cmaras legislativas a dos mujeres diputada y senadora respectivamente- no es garanta de oportunidades en la lucha por la igualdad de gnero, sino una maniobra meditica para uso interno y externo, pues ninguna tienen independencia ideolgica ni intelectual.
Es ms, con el retorno del 'duro ex capitn Juan Ramn Quintana, tendremos una vuelta de tuerca ms al autoritarismo, una mejor maquillada violacin de los Derechos Humanos, Civiles y de los pueblos indgenas a los que maltrat groseramente de palabra durante y despus de la marcha por el TIPNIS- .
En suma, habr mayor intolerancia y sectarismo polticos frente a 'los otros' que piensan diferente. Ya hubo muestras con el apresamiento por desacato a una diputada de Pando, Carmen Eva Gonzles, por haber denunciado como corrupto al gobernador de ese departamento, que parece serlo pues hasta la ministra anticorrupcin lo sindica.
Cmo olvidar al Quintana Mariscal de Pando artfice del enfrentamiento entre campesinos en Porvenir, pretexto para mandar al exprefecto Leopoldo Fernndez a convivir con los gusanos bajo tierra segn vaticin antes, para debilitar el flanco autonomista de la entonces llamada Media Luna del Oriente boliviano?
Becario de la Escuela de las Amricas donde se instrua a militares latinoamericanos en tareas de contrainsurgencia para aniquilar a los movimientos de liberacin y las guerrillas de los aos 60/80, Quintana tiene conocimientos de cmo sentarle la mano y reprimir a opositores.
Morales, Garca Linera, Quintana y los dems masistas saben muy bien quin es el enemigo principal al que hay que aplastar el Vice dixit- para consolidar el proyecto de dominacin total a largo plazo: la oposicin poltica, que aun dispersa y dbil, estorba.
Nada ha cambiado el gobierno del cambio: es capitalista y neoliberal como los otros, a pesar del duro discurso anti todo, pero aventajado si nos atenemos al crecimiento de las plantaciones de coca, de la economa poltica de la cocana y del narcotrfico, la ms rentable actividad del globalizado capitalismo ilegal y delictivo. Produce extraordinarias ganancias y en Bolivia chorrea a partir del primer eslabn: los campesinos propietarios de su tierra donde cultivan el arbusto de la hojita millonaria. Tanto, que un empresario y poltico de la oposicin dice que Bolivia sufre una sobredosis de cocana.
No se equivoca si nos atenemos a las ltimas cifras de organismos y expertos vinculados a la interdiccin de drogas, que hablan de hasta 35.000 hectreas de cultivos de coca, cuando lo permitido son 12.000. A iniciativa del propio presidente Morales, se pretende ampliar la frontera legal a 20.000 has. Parece que el presidente no ley o no le informaron sobre una reciente encuesta *, en la que 82 % de la poblacin cree que el Gobierno es dbil con el narcotrfico y considera imprescindible el respaldo internacional en la lucha contra las drogas, sobre todo de Estado Unidos de Norteamrica.
Festejos? Nada que festejar, ms bien sombro y poco amable panorama futuro.
* Estudio de opinin pblica elaborado por la empresa Ipsos para Pgina Siete, La Paz, 24 de enero 2012