Domingo 30 de agosto 2026

Años 2011-2012


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El que acaba de concluir fue un ao de sensibles prdidas. Una de ellas, la del octogenario  Carlos Valverde Barbery, nacido en La Nacin de la Llanura, ttulo de uno de sus libros, intransigente defensor del Federalismo como sistema de organizacin poltico-administrativa, frente al fracaso del castrador sistema unitario andino. Otra, la de Cayetano Llobet, amigo entraable desde el exilio mexicano, poltico, catedrtico de la Universidad Autnoma de Mxico, socialista y demcrata, periodista de aguda pluma y feroz crtico a los excesos de cualquier poder poltico con nfulas dictatoriales. La ltima, la de Jos Mirtenbaum, amigo cmplice de reflexiones terico-polticas, judio-aymara, antroplogo, catedrtico de la universidad Gabriel Ren Moreno que abogaba por la democracia radical, como deca Jrgen Habermas: a la izquierda del socialismo el sovitico y otros afines- para la realizacin democrtica del respeto a las diferencias y la igualdad social.

Los recuerdo como homenaje de amistad y porque ellos hubieran aprobado que el ao ya concludo, fue un ao de arduos combates dialcticos, los de la lucha de contrarios: la tesis, la anttesis, hasta encontrar la sntesis que en Bolivia sigue esquiva. Esa lucha destap las contradicciones de una democracia quebrantada por el gobierno autoritario del presidente Evo Morales que ejerce al mismo tiempo el poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, el Electoral, el poder policial-militar, el poder de los movimientos sociales y el de los cocaleros: l es tambin el presidente del sindicato  de cocaleros del Chapare, en Cochabamba, cuya produccin de hoja de coca se destina a la economa poltica de la cocana y al narcotrfico.

Este fue uno de los ms duros y violentos aos de los seis que lleva Morales en el poder, aunque no hubo muertos, pero van ms de 60 en total.  Los primeros aos fueron de una hegemona indiscutida, a pesar de las fuerzas autonomistas del Oriente, hoy disminudas por el invento del autodeclarado jacobino vicepresidente lvaro Garca Linera: las guillotinas judiciales. Merced a ellas, los lderes autonomistas y opositores estn perseguidos, enjuiciados, encarcelados o exiliados, tras el montaje-complot terrorista-separatista. El acoso de las guillotinas judiciales como politizacin de la justicia  amenaza con razn o sin ella, a las ms diversas autoridades cvicas y de la oposicin, electas todas stas con voto popular mayoritario, al que el oficialismo desconoce sin ruborizarse, y a probos profesionales por el delito de haber sido parte de gobiernos neoliberales.
 
As lo denuncian diversas voces  que  toman partido por el respeto a la democracia plural y al Estado de Derecho, como el director de la Agencia de Noticias Fides, el sacerdote Jos Gramunt S.J. En su criterio, Estos perseguidores judiciales se parapetan en la memoria de otros agentes judiciales del pasado, venales, prevaricadores y corruptos que deshonraron su profesin... No puede negarse el hecho de que el gobierno actual ha ido ganando experiencia en este vil procedimiento de defenestrar autoridades departamentales y municipales... Es una lstima que en estos das navideos en que todos -no todos- hablan de paz, amor, reconciliacin, no podamos evitar que otros siembren odio, revancha, ensaamiento, que son algunas de las acendradas virtudes de los actuales gobernantes.  A raz de ello, cobra fuerza la razn desmitificadora frente al gobierno del cambio hacia el socialismo del siglo XXI, alejado aos luz de la democracia radical, la que est a la izquierda del socialismo violatorio del Estado de Derecho, de los Derechos Humanos y los derechos civiles de las personas. 

De la dialctica
Sin embargo, tambin por aquello de la contradiccin, la sociedad boliviana termina este 2011 con algunas ganancias que apuntan a quebrar el monopolio sociopoltico del presidente Morales. Por sus propios errores ha perdido estratgicas bases sociales, como las indgenas del Oriente, la Amazona y los Ayllus y Marcas de Occidente que, amparados en el derecho constitucional a la autodeterminacin de los pueblos originarios, rechazan la construccin de una carretera en el Territorio del Parque Nacional Isiboro Scure (TIPNIS) que daar esa cabecera de la cuenca amaznica.  Ese rechazo se expres en la marcha de 66 das, desde el trpico a los Andes, y a mitad de camino fueron ferozmente reprimidos, a pesar de lo cual  la marcha lleg  a destino: la sede de gobierno. El oficialismo tambin ha perdido el apoyo de la Central Obrera Boliviana (COB) que se ha desmarcado de las polticas oficiales y, del mismo modo, el sector gremial de la prensa, al que Morales  llama su enemigo principal: es que no es obsecuente a la voz del amo.

El declive de Morales no es cuento chino: las cifras son contundentes: hoy lo aprueba un 30-35% de la poblacin, segn varias empresas encuestadoras frente al apabullante 70% en 2009.  En ese bajo porcentaje de aprobacin, el dato digno de tomar en cuenta es el del TIPNIS. No solo por el empecinamiento de Evo Morales de no reconocer la lamentable decisin de reprimir la marcha indgena, sino por insistir en que la fatdica carretera se construya a pesar de que firm una ley que la anula, hace dos meses. La punta de lanza para tal arremetida contra la mayoritaria demanda social en Bolivia, no en contra de la carretera, sino de que parte en dos ese Parque Nacional, son los manipulables movimientos sociales, bautizados ya como los antiTIPNIS.

En este caso, recuerdo a  Hanna Arendt cuando apunta que ... casi tan malo es sentirse culpable sin haber hecho nada concreto, como sentirse libre de toda culpa, cuando realmente se es culpable.... Aqu no hay dudas: el presidente Morales es el responsable de aquella violenta accin por ser la  mxima autoridad del Estado. l crey que era inmune a cualquier error porque se siente impune como todo autcrata que, como todos ellos, desconoce los insoslayables combates dialcticos  del devenir histrico, poltico, econmico y social.

Es cierto que los organismos internacionales alaban el manejo macroeconmico del gobierno, y no sin razn desde ese punto de vista. Pero la macroeconoma no llega al bolsillo de la gente, ni detiene la inflacin de precios de la canasta familiar, ni la disminucin de alimentos agrcolas y, de suyo, la seguridad alimentaria, antes del gobierno del MAS garantizada. Lo nico que salva la microeconmica es la economa poltica de la cocana y el narcotrfico. La macroeconoma tampoco frena la menor produccin de hidrocarburos; ni la importacin de diesel, gasolina y gas; ni la carencia de inversiones privadas, ni la ineficiencia del sector pblico. Las nfulas nacionalistas-nacionalizadoras no han creado trabajo productivo estable, con salario digno y seguridad social. Las propias instituciones oficiales apuntan a que cerca de 80% de la poblacin econmicamente activa se mueve en la informalidad. 

Esperamos que este 2012 sea menos turbulento y represivo, aunque nada presagia que as vaya a ser, conociendo como se conoce a Morales y sus hombres. De ah que seguiremos en el combate dialctico. Y como parte de ese combate,  ojal que la oposicin poltica que fue unida en Sucre y le gan al oficialismo la alcalda de la capital de la Repblica, y gan tambin la alcalda de Quillacollo, la segunda ciudad ms importante del departamento de Cochabamba, piense en una plataforma de concertacin y unidad nacionales para el electoral ao 2013 que se avecina. La unidad o una plataforma poltica sobre la base de la concertacin de fuerzas diferentes, pero demcratas, es decisiva para recuperar la democracia hoy conculcada y construir la democracia radical.

Bolivia y su gente merecen un mejor y feliz 2012, como todos los hombres y mujeres de la tierra. Felicidades!