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As sentenciaba el filsofo alemn, Martn Heidegger sobre los tiempos autoritarios de la primera mitad del siglo pasado. Siendo l afn al rgimen nazi, sus connotaciones filosficas son harina de otro costal para el anlisis de las races de los totalitarismos, pero la frase me interpela en este ltimo domingo de 2011. Me asiste la personal certeza de que, como en todos los anteriores, el gobierno del presidente Evo Morales tambin oscurece la vida poltica de Bolivia, entendida la poltica como el arte del dilogo, el acuerdo y los pactos entre diferentes en aras del bien comn . Nada ms alejado en la Bolivia de Morales y sus hombres.
Ao fatigado, oscuro y convulso, este 2011. Ser el ao de la inflexin para la hegemona del presidente Morales por las sucesivas derrotas polticas que le han propinado la ciudadana y una oposicin poltico-partidaria aun dbil y dispersa?
Tuvo que dar marchas atrs en su insensato incremento de hasta un 80% en el precio de los carburantes hace un ao. Su desptica postura frente a la defensa del Territorio Indgena del Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS) dej hecha flecos su bandera a favor de los pueblos indgenas y de la conservacin de la naturaleza. Su fracaso en las amaadas elecciones para conformar el poder judicial tuvo una supremaca considerable de votos nulos y blancos. Fueron amaadas pues los desconocidos y silentes candidatos, prohibidos hacer campaa para dar a conocer sus mritos, haban sido ya elegidos entre los hombres del gobierno: el voto era por consigna. El discurso del cambio y el vivir bien perdieron la magia con la que sedujeron a moros y cristianos.
Sin embargo, el dominio de Morales aun persiste gracias al exceso poltico sostenido de sus actos, a la subordinacin de las fuerzas represivas del Estado prestas a intervenir a favor del presidente y su comandante general, y a la adhesin prebendal de movimientos sociales, cocaleros y dems conmilitones.
Aunque est desportillada, la hegemona poltica de Morales descansa tambin en el obsceno y sostenido ejercicio del poder estatal indiviso ya que en Bolivia no existe ms la independencia de poderes. Con esa ventaja, Evo Morales y sus hombres usan la violencia real o simblica contra los adversarios que impiden el copamiento total del poder poltico, territorial, social y militar. Por eso recurren a la judicializacin de la poltica y a las guillotinas judiciales que aplican metdica y selectivamente a autoridades electas de la oposicin que ganaron a los candidatos del oficialismo.
En La suspensin poltica de la tica, el filsofo esloveno Slavoj Ziezek afirma que los hombres que ejercen el poder omnmodo creen y actan sobre la base de que la leyes no interfieren realmente, puedo hacerte lo que quiera, puedo tratarte como culpable, si as lo decido, puedo destruirte si lo deseo. El presidente Morales lo expres a su modo hace un par de aos: Por encima de lo jurdico es lo poltico. Si algn jurista me dice Evo: te ests equivocando, eso es ilegal, bueno... yo le meto por ms que sea ilegal. Despus les digo a los abogados que si es ilegal, legalicen ustedes, para que han estudiado.
* Son las razones del Estado autoritario-prorroguista y cualquier delito estatal cometido en nombre de esa razn vale para conservar el poder.
Dicho y hecho: todos los opositores enfrentan procesos judiciales, merced a una controvertida ley aprobada por la mayora absoluta que tiene el MAS en la Asamblea Legislativa. La norma otorga poder a los fiscales para suspender a una autoridad electa, sin ms trmite que la denuncia de un ciudadano. Hasta ahora, los gobernadores autonomistas son el blanco para aplicar las guillotinas judiciales. Dos ya fueron suspendidos y sus reemplazantes, desde luego, son hombres del MAS. Digno del mayor repudio es el caso del exprefecto de Pando, Leopoldo Fernndez, preso hace ms de tres aos sin sentencia ejecutoriada.
El gobernador de Tarija, Mario Cosso, fue defenestrado por argucias leguleyas; el de Beni, Ernesto Surez, suspendido por otras chicanas similares, luego de haber estado casi un ao con detencin domiciliaria. Sin embargo, ya obtuvo un primer triunfo: la movilizacin popular de su departamento, el apoyo nacional de otras autoridades de la oposicin, as como del movimiento cvico del pas, produjeron la postergacin de la audiencia donde el oficialismo tena prevista su condena con encarcelamiento.
Rubn Costas, gobernador de Santa Cruz con 10 juicios instaurados, uno de ellos por desacato frente al Vicepresidente y un fiscal, tiene hoy fecha de captura para el prximo 2 de enero de 2012. La figura del desacato consiste en calumniar, injuriar o difamar a un funcionario pblico y est prevista en el articulo 162 del Cdigo Penal boliviano, introducida en legislacin por el gobierno dictatorial de Hugo Bnzer -1971-76- copia fiel de la legislacin argentina, adoptada, a su vez, de las leyes fascistas del rgimen de Benito Mussolini.
El desacato se ha constituido en uno de los principales instrumentos utilizados por el gobierno para coartar la libertad de expresin y de hecho en una indita guillotina judicial que corta cabezas sin sangre, pero mete presos a los adversarios o los suspende de su cargos. Perseguidos por el mismo controversial delito y otros sin pruebas ni el debido proceso, estn la mayora de los electos alcaldes opositores al gobierno, algunos depuestos, otros con juicios pendientes, amn de diputados y senadores de la oposicin.
Como seala el suspendido gobernador Surez, en Bolivia se viola la presuncin de inocencia: los imputados son culpables de antemano. Morales y sus hombres llegaron al poder aupados por la democracia boliviana que los recibi con esperanzas de cambio para vivir bien y mejor. Sin embargo, como proceden de races autoritarias-sindicalcocaleras-izquierdistas-jacobino-estalinistas, son inmunes a la esencia democrtica de la vida poltica, de suyo, a la pluralidad y a la convivencia polticas con los otros diferentes. Oscuros tiempos para celebrar este adviento 2011!
*Fragmento del discurso pronunciado el 29 de julio de 2008, durante un acto el que anunciaba provisin de gas al occidente del pas.