Lunes 31 de agosto 2026

Después de octubre, nada será igual


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En un pas tan dispuesto al olvido es necesario recordar que as como un octubre de 1982, hace 29 aos, recuperamos la democracia del yugo de dictaduras militares, este octubre 2011 Bolivia empieza a recuperar la democracia sometida al autoritarismo y la soberbia del poder de Evo Morales y sus hombres.

Por eso nada ser igual, primero porque el TIPNIS no se toca sin que bajemos la guardia ante el decreto de que no se construir la carretera que atravesaba el ncleo de su territorio- y porque  el ingenio popular ya lo sentenci: Evo, mentecato el TIPNIS no es tu cato -parcela de 1600 metros cuadrados destinados al cultivo de la hoja- O este otro de igual talante: Si Evo quiere coca, que siembre en Orinoca su pueblo de origen. Sin embargo, las dudas persisten entre los indgenas, pues el presidente Evo Morales dijo que el decreto supremo invalidando la construccin de la carretera, ser sometido a  la Asamblea para que ah se lo apruebe o  rechace. 

Doa Justa Cabrera, vocera de los Pueblos Indgenas del Oriente seala que mientras el veto al proyecto no est totalmente asegurado, y aun durante las negociaciones con el gobierno, nosotros seguimos en vigilia... tanto nos han mentido, hemos marchado 65 das, nos han maltratado, insultado, ni la derecha nos reprimi con tanta violencia cmo vamos a creerles ... a mi que no me digan hermana, porque a los hermanos no se tratan como ellos nos han tratado. Algunos analistas y parlamentarios tampoco dan crdito a la sinceridad del oficialismo y consideran que  esta puede ser otra maniobra del gobierno, o que la decisin fue tomada en el minuto 90, en analoga futbolstica, para salvar la cara, segn el escritor y abogado Carlos Hugo Molina.

En todo caso, nada ser igual despus de este octubre 2011,  porque aunque Evo Morales an es polticamente fuerte, la correlacin de fuerzas ha cambiado.  El domingo 16 de octubre, los votos nulos y blancos le ganaron  a los vlidos tras el mamarracho electorero para conformar un poder judicial, indito como alardean los oficialistas, precisamente porque esa  justicia no representa el equilibrio de las partes que vela para evitar los excesos de poder. En Bolivia la nueva administracin de justicia est diseada ms bien a gusto y placer de los  impulsos prorroguistas y totalitarios de Evo Morales, Garca Linera, Quintana y una larga compaa. No obstante, con 96 % de votos escrutados,  los votos nulos suman ms de 44 % , los  blancos 14.9%, en total 60 % y los vlidos 41.2, datos que no excluyen las sospechas de manipulacin, como en anteriores oportunidades.

Tres das ms tarde de aquella histrica jornada electoral, no electorera, el 19 de octubre, Bolivia dio otra muestra de recuperacin democrtica con la entrada triunfal de los pueblos Indgenas del Oriente y quienes les acompaaron en defensa del TIPNIS, hasta la sede de gobierno. Despus de ms de dos meses de marcha esforzada, sometida  a las inclemencias polticas de un gobierno impostor e insensible, amn de las inclemencias del tiempo.  Esa entrada hasta el corazn del poder enclaustrado en su soberbia, fue conmovedora, solidaria hasta la lgrimas, paceamente generosa, mestiza hasta los tutanos reflejo de la diversa totalidad boliviana y sus mltiples determinaciones. Los colores de la piel, las culturas y las clases sociales se fundieron en abrazos de reencuentro nacional. Ah se reflej la real unidad nacional, an en construccin, que el llamado proceso de cambio del MAS tir por la borda los ltimos seis aos,  sembrando divisin y cizaa  entre Occidente y Oriente, entre indgenas y karas blancos y mestizos- entre el campo y la ciudad. La conmocin por la hazaa de los indgenas rompi varios prejuicios, manipulados desde el gobierno: no hubo jvenes cruceos  ni adultos separatistas, racistas  y violentos para alterar el orden, alterado hace tiempo por el propio poder poltico centralista que desconoce la abigarrada y compleja realidad nacional y regional.

Por qu llor Bolivia?

Bolivia llor con alegra, con emocin y con rabia, mezcla contradictoria pero humanamente comprensible ante la dignidad de los pueblos indgenas y la indignidad del gobierno . Llor de alegra porque esos pueblos confirmaron que la historia es la hazaa de la esperanza: el TIPNIS, que es su casa, no ser violado por una carretera y ahora habr que cuidarla con mayor razn  para protegerla de nuevos engaos y de cocaleros y narcos vengan de donde vengan.

Existe la casualidad, se pregunta la gente comn? En los momentos de mayor tensin social por la marcha a favor del territorio y parque nacional un violento enfrentamiento a tiros entre la polica antinarcticos y narcotraficantes comprueba que tenan y tienen razn los indgenas del TIPNIS cuando alertaban sobre la existencia de plantaciones de coca en ese territorio. Los resultados preliminares hablan de 25 colombianos, adems de otros bolivianos, sorprendidos en una moderna instalacin donde se habran producido hasta 63.400 kilos de droga cristalizada en dos aos. Vale decir clorhidrato de cocana, con lo cual se comprueba que la ilegal economa poltica de la cocana y su larga cadena productiva tiene rotundos intereses anclados en Bolivia. El enfrentamiento le cost la vida a un suboficial boliviano, a  un colombiano y dej varios heridos de uno y otro bando.

Bolivia tambin llora por eso, porque la economa ilegal de la droga daa a la comunidad y a las familias; porque en la extensin sin lmites de los cultivos de hoja de coca se origina la cadena del delito y el crimen ya instalados en la sociedad.  Una sociedad que todava calla por temor o porque el circulante que produce la millonaria actividad ilegal de la economa poltica de la cocana grandes fortunas o deja migajas para los de abajo y amortigua el desempleo creciente y la pobreza que no cesa,  a costa de estigmatizar al pas internacionalmente.

Tambin llor Bolivia de rabia en las lgrimas de Doa Justa Cabrera, vocera de la marcha; en las  de Aid Ortiz, sus portabandera, en las de Nazaret Flores que perdi su beb en el ltimo tramo de la caminata, en las lgrimas de Miriam Yubanor,  la joven que atada de pies y manos, con la boca tapada con cinta adhesiva, fue arrastrada por todo el campamento donde fueron agredidas y reprimidas, en las de Nelly Romero, Vicepresidenta de la CIBOB, en las lgrimas de todas la mujeres y sus nias y nios por el recuerdo de la brutalidad  a la que fueron sometidos el 25 de septiembre pasado. Llor Bolivia en las lgrimas contenidas o no, de los hombres marchistas, como el dirigente Celso Padilla, en silla de ruedas, secuela de la brutal golpiza de los agresores que le han dejado la columna y una costilla daadas. O en las del presidente de la CIDOB, Adolfo Chvez, con un brazo con fractura expuesta y extensores externos, anterior a la marcha, pero as estuvo firme encabezndola. O las de Fernando Vargas, dirigente de la Subcentral del TIPNIS, o del diputado yuracar Pedro Nuni, frente a un Evo Morales que ha degradado la realidad sociopoltica boliviana a la trivialidad de frases mezquinas y despectivas contra los hroes indgenas como ya los llama el pueblo simple y llano.

Mientras los despreciaba  y ninguneaba, la rabia creca frente a sus discursos ofensivos e irnicos a  y sus actitudes cargadas de reconcomio odio-rencor- que no admite El rudo de las cosas al caer, como recuerda la revista Nueva Crnica, en alusin a la premiada novela del mismo nombre, del colombiano Juan Gabriel Vsquez.   Aunque ahora haya cedido a recibirlos en Palacio de Gobierno y que todos los marchistas entren hasta el corazn del poder, la Plaza Murillo, hasta donde lleg con megfono a saludarlos, nada restablece la confianza.  Hubo y hay dolor por la represin y repudio al orgullo arrogante del poder. 

Las lecciones de octubre 2011

Este octubre cargado de ruidos por la conmocin sociopoltica de los voto nulos y blancos y por la hazaa de una marcha que ha sido la marcha de todos, como dijo el historiador y novelista Alcides Parejas, empodera sin intermediaros a los indgenas del Oriente, que le marcan la agenda al gobierno, pacficamente, con claridad meridana en sus demandas. En este escenario, la oposicin poltica con representacin parlamentaria y las oposiciones regionales, tuvieron un excelente desempeo en la campaa por el voto nulo, pero lo hicieron cada uno por su lado,  sin ponerse de acuerdo en la consigna: si nulo o simplemente no.
Tampoco hubo articulacin poltica para empezar a esbozar una futura convergencia o acuerdo poltico del que pudiera emerger un proyecto alternativo al de Morales y compaa. Es esa su asignatura pendiente. 
Los indgenas del Oriente, a su modo, han rescatado la democracia bastardeada por Morales, Garca Linera y sus compaeros de ruta, responsables de experimentos y embrollos terico-ideolgicos, aplicados a Bolivia y su poblacin como si fuesen conejillos de Indias. Sin el ms mnimo pudor, honestidad y tica poltico-intelectual pretendieron acomodar la realidad y la historia a las elucubraciones de las cinco fases del proceso de cambio,  sus estrategias envolventes para llegar al Estado integral, socialista y comunitario, segn el Vicepresidente, su principal idelogo,  que se considera uno de los ltimos jacobinos de la Revolucin Francesa y ve a Evo como Robespierre, segn apunta en su ponencia La Potencia Plebeya. 

De su pulsin jacobina, resabio de su pasado guerrillero-terrorista urbano, surgen las guillotinas judiciales a los adversarios polticos y autoridades electas no afines al MAS, a falta de las que cortan cabeza. Es una macabra historia de montajes y complots contra la democracia y la pluralidad polticas, como  la llevada acabo contra el prefecto de Pando, Leopoldo Fernndez, preso desde hace ms de tres aos sin sentencia y el enfrentamiento digitado por el ex ministro de la Presidencia, Juan Ramn Quintana, en Porvenir con un saldo de 13 muertos. 

O el complot terrorista-separatista, sobre todo contra la dirigencia cvica y poltica de Santa Cruz, y tambin de Beni y Pando. Ese complot se conoce como el caso Rzsa nombre del mercenario-espa-doble agente hngaro-cruceo que jug a dos puntas: al gobierno y a los autonomistas, para terminar asesinado con premeditacin y alevosa, junto a dos de sus compaeros: uno irlands y otro hngaro, por un comando de lite del gobierno: la UTARC. Naciones Unidas reclama hoy una investigacin para determinar si los derechos humanos del tirano Muamar Gaddafi fueron respetados durante su captura y posterior muerte, pero nadie dijo ni dice esta boca es ma por la forma en cmo fueron asesinados, en sus camas, unos pobres e infelices mercenarios  el 17 de abril de 2009, ni se pronuncian sobre las secuelas del mismo.

Ese experimento-complot poltico fue para aplastar a Santa Cruz, la pujante locomotora econmica del pas, cuya agroindustria produce el 70 % de los alimentos que se consumen en Bolivia. Por eso acusaron a la dirigencia de terrorista y separatista, sin conocer un pice de las reivindicaciones autonomistas cruceas desde fines del siglo XIX, ni el legtimo derecho democrtico a defender la regin de un poder avasallador que se hizo presente con cercos armados por los movimientos sociales clientes del poder central, a la ciudad. Ese experimento ha costado muertos, cientos de presos, perseguidos, 600 exiliados polticos y cvicos, sumidos en un interminable juicio con testigos fabricados, manipulacin y falsificacin de pruebas.

Hoy cunde el rechazo, descontento y repudio a la arrogancia de un poder que se crey intocable,  invencible, que hizo del abuso, la impostura y la prepotencia su hoja de ruta en la gestin poltica como todo poder  poltico dictatorial y psicpata. La correlacin de fuerzas ha cambiado, pero todava no se vislumbra una alternativa poltica.