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Con el derecho democrtico que an no han podido robarnos como quieren robarnos el alma- los impostores de Evo Morales y sus hombres, vot nulo con la mayor de las convicciones. As expres mi repudio al asalto del poder judicial con el que el des-gobierno del cambio cambio al desastre- le dan otro golpe mortal a la democracia y a las arcas del Estado. Esta eleccin cuesta con ms de 100 millones de bolivianos es lo que han dicho los oficialistas, pero deben ser muchos mas- con gastos tan superfluos como entregar el comprobante, luego de la votacin, que sepult ser un duplicado con foto en colores del carnet de identidad. En colores, tanto que puede pasar como original, cuando toda la vida ese comprobante fue un simple cartn blanco, en papel o a lo sumo en cartulina. A la ausencia de transparencia en todo el proceso, se suman los chanchullos monetarios.
Vot nulo sabiendo que mi voto o el de muchos otros, no cambiar el resultado vlido, por mnimo que sea, para que cada postulante a los rganos del poder judicial se haga del cargo. La intencin del voto nulo, o del voto es para aplazarlos polticamente y quitarle legitimidad a la maniobra, si los nulos y los no, son iguales o ms que los vlidos. Es para convertir este mamarracho electoral en un rechazo masivo, mayoritario, al poder de Morales y sus aclitos, y para que se instale como el inicio del pase a un democrtico relevo poltico en Bolivia.
Vot nulo contra esa parodia electorera porque vulnera un pilar fundamental del sistema democrtico: la separacin e independencia de los poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Esa prudente e inteligente independencia impide la concentracin del poder en una sola persona, hoy concentrada en el presidente de la exrepblica de Bolivia, Evo Morales, y al mismo tiempo presidente de las Federaciones de Cocaleros del Trpico de Cochabamba, hace dos dcadas, cuya produccin de coca va como por un tubo a la economa poltica de la cocana, pues esa hoja no es apta para el consumo humano, pero se expande como la peste.
Vot nulo, porque cuando la separacin de poderes no existe, se vive una dictadura revestida de democracia, que utiliza el voto ciudadano para dar la apariencia de que el pueblo elige, cuando en los hechos vota pero no elige, y cada eleccin solo busca que el autcrata Evo Morales se perpete en el poder. Llegamos para quedarnos dijo a pocos meses de asumido su cargo, en enero de 2006.
Vot nulo, porque la eleccin de hoy no fue para elegir a quienes administrarn justicia, pues mucho antes ya haban sido elegidos en el Congreso, hoy Asamblea de mayora masista, entre gallos y media noche y sin que la mayora de la ciudadana los conociera, supiera de sus mritos, trayectoria profesional e idoneidad para ejercer la administracin judicial de un pas complejo y heterogneo.
Mandando al basurero el criterio de las diferencias y la autonomas -fueron la letra muerta de la ley- la preeminencia de candidatos de Occidente invisibiliz a los de Oriente y el sur, y el centralismo se impuso una vez ms. Como seala la politloga Jimena Costas, Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija no cuentan con candidatos a la Magistratura -casualidad?-, y ni siquiera todos los candidatos al Tribunal Supremo de Justicia que se votan por departamento son de los departamentos en los que se postulan. Otro sopapo a la democracia plural.
Con nuestro voto, el oficialismo busca la legitimacin de sus ya elegidos magistrados, serviles clientes del poder poltico, quienes luego aplicarn las guillotinas judiciales a los adversarios y enemigos polticos que decida el Ejecutivo. Entonces se lavarn las manos, como vulgares Pilatos, para luego poner, como ya han puesto, caras de yo no fui: son los magistrados electos por voto popular, dirn, y seguirn mintiendo.
Vot nulo contra el asalto al poder judicial, eleccin indita, es cierto por absurda y demagoga, amordazada y a las oscuranas pues ms de 96 de los candidatos eran solo conocidos por el oficialismo que, al mismo tiempo impidi que los medios de comunicacin pudieran entrevistarlos. Hubo prohibicin para que hicieran campaa electoral y pudieran darse a conocer a la ciudadana. Han sido candidatos cuasi zombis, desconocidos, y con escasa campaa gubernamental, que fue esa fue la promesa para que se mantengan callados, aunque algunos, los ltimos das, repartan latas de cerveza en las calles y pedan el voto.
Quienes s han hecho campaa han sido el presidente y el vice lvaro Garca Linera. Morales, en su mejor estilo clientelista y prebendal, la semana pasada reparti computadoras con su imagen en las tapas para que no les roben, dijo un insulso ministro-, entreg bonos de Bs. 1.000 ($us 130) a funcionarios pblicos que no se haban beneficiado del incremento salarial de marzo pasado y anunci que entregara 79 millones de dlares, emergentes de un prstamo del Banco Mundial, a los departamentos de La Paz, Oruro y Chuquisaca para desarrollo agrcola. Se trata de regiones donde el apoyo a Morales y compaa sufren un desencanto. No falt el chiste grosero, machista y patriarcal del presidente caudillo y dirigente cocalero, que se cree propietario de las mujeres y sus cuerpos.
En los hechos esta parodia electorera puede convertirse en un plebiscito ciudadano a raz de los reiterados desaciertos econmicos, polticos y sociales del gobierno, que nunca tuvo un proyecto de pas para el pas en su totalidad, como sntesis de mltiples determinaciones, unidad de lo diverso, segn el viejo Carlos Marx. Solo fue un proyecto de poder por el poder total, aderezado por las turbias disquisiciones ideolgico-tericas del vice, que han divido al pas, ahora s parece, sin retorno, entre Oriente y Occidente desde los ncleos que se supona eran lo ms preciado de los hombres del MAS: los pueblos indgenas y la defensa de la madre tierra. Lo prueba de manera contundente, la marcha de los originarios y la batalla por la defensa del Territorio Indgena del Parque Nacional Isiboro-Secur (TIPNIS), cuyo tratamiento fue la constatacin de que la madre tierra y los indgenas les importa un carajo, segn la definicin de la Real Academia, como la palabra que contiene toda la gama de sentimientos y emociones humanas. El racismo y la discriminacin sufrida durante los 64 das de la pacfica marcha de hombres, mujeres con sus nios y nias pues sus comunidades se quedan vacas- y la brutal represin con la que se ensaaron en un descanso reparador de los marchistas, no quedarn en el olvido ni de quienes soportaron el desprecio gubernamental ni la memoria colectiva de Bolivia.
Frente a la parafernalia oficialista, desde la oposicin, aun dispersa, pero ms orgnica, ha habido campaa por el voto nulo y por el no, con lderes polticos que han dado la cara, como Rubn Costas, Samuel Doria Medina y el ex aliado de Morales, Juan del Granado. La eleccin de hoy, hasta que se conozcan los resultados, ser una batalla por la democracia frente al totalitarismo de Evo Morales y sus hombres.
Vot nulo porque esta vergenza electorera es un nuevo golpe de Estado al sistema democrtico en Bolivia y me explico desde los antecedentes.
La historia reciente.
No es cierto que los 29 aos de recuperacin democrtica, conmemorados el pasado 10 de octubre, han transcurrido sin golpes de Estado. Esa es una lectura parcial o miope e intencionada- de la realidad porque los golpe de Estado no son necesariamente militares, que de esos, no los ha habido desde 1982. Pero s han tenido lugar otros golpes que afectaron la institucionalidad democrtica, y fueron violatorios a la Constitucin Poltica del Estado.
Los enumero. El primero, cuando el entonces diputado Evo Morales, medio escondido y entre las sombras cuidndose la espaldas, soliviantaba a movimientos sociales, mineros y cocaleros incluidos, con el argumento de ni un tomo de gas a Chile. Lo hizo hasta que forz la ruptura violenta del perodo constitucional iniciado 2002, y la salida del electo presidente Gonzalo Snchez de Lozada, el 17 de octubre 2003. Fue una guerra-enfrentamiento que dio en llamarse la guerra del gas, entre los polticos, las masas sublevadas y las fuerzas del orden militares y policas- cuyo resultado fueron ms de 60 muertos, muchos heridos y graves secuelas poltico-sociales. Las Fuerzas Armadas reprimieron a los insurrectos por mandato de su capitn general, el presidente de la repblica: violencia contra violencia desigual, armas letales contra dinamitas. Hoy, con Morales como capitan general, ha sido criminalizada la misin constitucional de mantener y garantizar a un gobierno legalmente constituido, pues todo el mando militar de entonces ha sido condenado de 15 a 20 aos de prisin.
Cito el caso porque el uso de los rganos represivos del Estado, que tiene el monopolio de la fuerza bruta, se ejecuta por mandato del capitan general, es decir el presidente de la Nacin en cumplimiento a la verticalidad del mando. La decisin de reprimir la toma l y nadie ms. Y no importa si es el mismo quien instruye a quien corresponda que reprima o intervenga o acribille con gases y otros contundentes instrumentos. Esa orden la puede dar l mismo o un directo subalterno, que siempre ser su ministro de gobierno o del interior.
En el caso de la brutal represin a los marchistas de los Pueblos Indgenas del Oriente por la defensa del TIPNIS, el pasado 25 de septiembre, lo que importa es quin tom la decisin para reprimir y desbaratar la marcha. Esa toma de decisin es lo que vale, pues la instruccin de entrar al campamento donde estaban descansando mujeres, infantes y hombres, puede no haberla dado Morales, como asegura que no fue el. Pero ese gesto de yo no di la orden lo desnuda de manera miserable y cobarde, y no lo libera de la responsabilidad de haber decidido que se pongan fin a la marcha, que era lo que buscaba. Pero la marcha se fortific y los indgenas del Oriente, apoyados por otros de occidente CONAMAQ- han logrado lo que ni Evo Morales con su dudoso 64 % de votos en 2009 logr: han unificado al pas, lo han hecho solidario y hasta humilde, ante la dignidad estoica y notable de los pueblos indgenas.
Retomo los golpes a la institucionalidad democrtica, siempre arropado por el diputado Morales de entonces. El segundo, fue la provocada salida de sucesor de Snchez de Lozada, su vicepresidente Carlos Mesa. El tercero, fue haber impedido, tras la renuncia de Mesa, la sucesin constitucional como estipula la Ley de Leyes, a la presidencia de la Repblica del presidente del Senado, el cruceo Hormando Vaca Dez (+) y en su defecto del presidente de Diputados, el tarijeo Mario Cosso. Ambos tuvieron que ceder para no provocar un bao de sangre ante al corralito que Morales, sus adeptos y mineros bien armados y pertrechados de dinamita, les tendieron en Sucre en junio de 2005. De ah sali el adelanto de elecciones generales, que era lo que Evo Morales, su gente y muchas onGs buscaban.
La eleccin de hoy es el cuarto golpe de Estado con el mismo protagonista principal: el actual mandatario, Evo Morales Ayma. Qu hoja de vida! El ser social violento y vertical del dirigente sindical campesino que cultiva hoja de coca que se convierte en cocana, se replic en su diputacin y en la presidencia de la Nacin. Vot nulo porque quienes figuran como candidatos en ese papelgrafo electoral, quizs de buena fe algunos, son cmplices de una farsa democrtica, tan impostora como la del indio presidente defensor de la madre tierra y de los pueblos indgenas.
Vot nulo porque se lo merecen los lobos vestidos de ovejas como dice la dirigente indgena oriental, Doa Justa Cabrera, justa como su indica su nombre y sabia porque la vida le ense que el odio no construye, sino destruye y mata. Vot nulo en homenaje a los maltratados pueblos indgenas de Oriente, que en los ms de 500 kilmetros desde Trinidad a La Paz, junto con los del CONAMAQ, le han dicho al gobierno que en Bolivia ellos s existen, en carne y hueso, y que no son mero slogan poltico para cosechar indulgentes simpatas dentro y fuera del pas.
Bolivia ha cambiado, ms all de los resultados de este 16 de octubre, esta vez desde el Oriente: los pueblos indgenas le han dado a Bolivia una leccin de unidad, decoro, predicamento, dignidad, y tica, tras 64 das de esforzada marcha en defensa del TIPNIS: su casa, la suya, la ma, la nuestra, la de todo el planeta.