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Segn la Real Academia Espaola, la palabra carajo es una institucin. Define toda la gama de sentimientos humanos y todos los estados de animo. No es una mala palabra tampoco un insulto, aunque mi estado de nimo quisiera usarla como tal. En todo caso, expresa mi sentimiento encorajinado de repudio total al gobierno de Evo In-Moral-es por la accin genocida contra las y los originarios del Oriente amaznico, que marchan hace 42 das desde Trinidad hacia La Paz -842 kilmetros- en defensa del Territorio Indgena del Parque Nacional Isiboro Scure (TIPNIS).
A esos hombres, mujeres, nias-nios, tras largas jornadas de caminatas, reposos para recuperar fuerzas, y en espera de la atencin del presidente In-Morales-es, colonizadores acompaados de afines digitados por el gobierno, protegidos por fuerzas policiales, les bloquean el paso hacia La Paz. Y al bloquearlos les impiden el acceso permanente al agua, medicinas, alimentos que solidariamente les envan desde todo el pas. Hace ms de dos semanas, la marcha est bloqueada a mitad de camino: a un lado los leales a InMorales, al otro los marchistas y entre ambos, policas enviados desde el centralismo con instrucciones de no dejar pasar a los indgenas para evitar enfrentamientos. Sin embargo, medios de prensa, tambin impedidos de hacer su trabajo sin cortapisas, denuncian que los colonizadores y los policas requisan a quienes pasan por all en busca de armas que las tienen ellos, por supuesto! Como colofn impiden el flujo de suministros para la supervivencia de las/los marchistas y restringen el paso de mujeres al ro, a no ser acompaadas de algn uniformado.
Si quieren matarnos de sed y hambre, mtannos bala dijo dolida y angustiada la dirigente indgena Justa Cabrera, quien adems es vocera de los pueblos indgenas del Oriente, desde Santa Cruz. Un carajo cobra aqu toda su gama de sentimientos humanos y todos los estados de nimo posibles, porque un gobierno tan inmoral como su jefe, viola frenticamente los ms elementales derechos humanos de los pueblos indgenas.
Algunos datos
Al defender el TIPNIS rechazan no la carretera sino el diseo de la misma, que destruir su ncleo, una de las mayores reservas ecolgicas del planeta. Comits cvicos del Beni y Cochabamba plantean cambiar el trazo en su segundo tramo para que no destruya el ncleo del territorio, aunque se incrementaran a los 360 kilmetros del diseo inicial, unos 26 ms y media hora de recorrido. En los hechos, para evitar el irreparable dao a esa enorme riqueza natural. El escritor Bautista Saavedra seala que De las 4463.157 hectreas de bosque tropical certificados en el mundo, Bolivia posee 1474.175, es decir, 33%, superando inclusive al Brasil, con 1249.204, y un 28% del total mundial. Parte de ese 33% se encuentra en el TIPNIS, territorio que se asemeja a un tringulo mirando al sur, situado entre los departamentos de Beni y Cochabamba, en las provincias Mojos y Marbn (Beni) y Chapare (Cochabamba). Debido a la prolongada indefinicin de lmites por las aejas incapacidades de todos los gobiernos y la baja institucionalidad del Estado para hacer cumplir la leyes, los indgenas que lo habitan se sienten benianos, mientras que los colonos se identifican como cochabambinos, segn un estudio realizado por la Fundacin Tierra. En 1990, el presidente Jaime Paz Zamora declar a la zona Parque Nacional, con el fin de evitar una disputa entre los departamentos concernidos. Aos ms tarde, el gobernante Gonzalo Snchez de Lozada convirti el rea en una Territorio Comunitario de Origen (TCO) donde conviven cerca de 14 mil indgenas de las tres etnias que lo habitan: yuracars, mojeos y chimanes.
De acuerdo con la misma Fundacin, ese nmero es muy inferior al de los colonizadores, cuyas ms de 20.000 familias presentan necesidades de expansin territorial, de ah la promesa de Evo In-Moral-es, de otorgarles nuevas tierras en el TIPNIS. Estos colonizadores estn organizados en 52 sindicatos agrarios que, a su vez, se agrupan en ocho centrales y sindicatos de la Federacin del Trpico de Cochabamba, una de las seis Federaciones productoras de hoja coca del Chapare que alimenta la global economa poltica de la cocana. Desde hace ms de dos dcadas, Evo Morales Ayma preside la federacin de cocaleros y es presidente del Estado Plurinacional, ex Repblica de Bolivia, Otra institucin, el Centro de Estudios del Desarrollo Laboral y Agrario, seala que 27,5 % del TIPNIS, equivalente 358 mil hectreas, fue declarado por el gobierno como rea de aprovechamiento de hidrocarburos, adems de 25 mil hectreas otorgadas en concesiones forestales a empresas privadas, mientras a los indgenas le ha asignado 40 mil hectreas.
Grupos ecologistas, indgenas de todas partes del pas y gran parte de la sociedad civil y poltica, tienen sobrados temores de que la carretera permita a los cocaleros del Chapare -feudo poltico de Morales y su mayor base de sustentacin social, tan vecinos al parque, muchos ya en el- de que la invasin al TIPNIS ser para producir ms hoja de coca. La oficina antidrogas de la onU revel recientemente que desde que Morales lleg al poder en 2006, los cultivos de la hoja nada sagrada aumentaron un 22 % en Bolivia, expandindose por parques y reservas naturales. En criterio del periodista Humberto Vacaflor, el tema del narcotrfico es un ingrediente ms para que las actividades econmicas legales sean desplazadas por las ilegales, al punto de crear una realidad prspera frente a una realidad legal languideciente merced a fronteras descontroladas... a instituciones frgiles que sucumben al poder econmico y a la tentacin de los barones pecado ... y al compromiso de un lder de crear condiciones para que el mal crezca como una mancha de aceite.
Las articulaciones dialcticas del TIPNIS
Quizs sin habrselo planteado, los indgenas del Oriente han puesto a Evo InMorales en el banquillo de los polticos ms impostores y oportunistas de la historia boliviana, al punto de echar por tierra algunas de sus medidas ms atractivas como gestin social y pblica: la visibilizacin del siempre preterido tema indgena, que result un camelo, y la otorgacin de algunos bonos como la redistribucin de la riqueza a sectores desfavorecidos y vulnerables, aunque sin sustento productivo. Su construida imagen de presidente indio, defensor hasta las ltimas consecuencias de la madre tierra amn de gua y protector los pueblos indgenas, no solo de Bolivia sino de Amrica, se cae como un castillo de naipes. Al caerse, reafirma la ya innegable matriz dictatorial de su gobierno por el desprecio a los contenidos de la democracia: el derecho al disenso, el respeto al dilogo entre iguales, la bsqueda de acuerdos por el bien comn y general de la sociedad como totalidad mltiple y diversa, contradictoria y compleja. Otro dato obsceno en esa cada de naipes es el engao autonomista metido de mal gana en la Constitucin Poltica: en los hechos mezquina los recursos para que las autonomas departamentales, municipales e indgenas se desarrollen y desconoce su cualidad autonmica como capacidad de gestin propia.
El TIPNIS tambin desnuda el abierto o encubierto rechazo a los otros que piensan diferente, as como el apego reiterado al uso de la fuerza y la represin de hecho, palabra y obra. En Bolivia hay ms de 60 muertos de forma violenta en el ejercicio del gobierno de casi seis aos de Evo INmorales, mientras los presos, perseguidos y exiliados polticos, suman ms de 300 personas y las detenciones no cesan al amparo del inventado complot terrorista-separatista de cruceos, benianos y pandinos contra el centralismo. El TIPNIS adems confirma la despreciable incontinencia verbal de Evo Morales que promueve violencia, enfrentamiento y hostilidades en las que abundan incongruencias, insultos y descalificaciones a sus adversarios, ahora a sus exhermanos indgenas del Oriente, a otros del Ande que los acompaan, y todos los que apoyan su justa causa. Esos apoyos suman las ms diversas voces de la sociedad boliviana.
Este estado de situacin, exige analizar los cada vez ms entrelazados componentes del tema TIPNIS.
El primero, el componente ecolgico-medioambiental por la defensa un territorio rico y diverso, adems Parque Nacional Indgena, con sus bosques, su fauna y su flora excepcionales. Ah se articula el segundo componente, el tnico-cultural-identitario: el TIPNIS es territorio-propiedad de pueblos indgenas sobre el cual tienen derechos constitucionalmente amparados, como la consulta previa ante cualquier intervencin que se haga en el mismo, consulta que no se hizo, como est establecido por la Constitucin Poltica del Estado. Esa consulta est adems avalada por el Convenio 169 de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT), reconocido por el Estado boliviano. La consulta, apuntan, deber efectuarse de buena fe y de una manera apropiada a las circunstancias para llegar a acuerdo o lograr el consentimiento de los indgenas. El incumplimiento de ese derecho indgena, amn de sus implcitos concomitantes como la defensa de su territorio origin la marcha.
El justo rechazo a la intervencin de la carretera por conciencia ecolgica y de respeto a pueblos indgenas, ha originado en un tercer componente: el poltico. El apoyo a los marchistas suma adeptos en todo el pas y pone a InMorales en el ojo de una creciente conflictividad social: la sociedad civil, sus agrupaciones sindicales, culturales, ex aliados polticos, universidades y autoridades diversas, interpelan su actitud frente a los indgenas y la defensa de la naturaleza, y al mismo tiempo interpelan su liderazgo, su forma de gobernar y sus inescrupulosos impulsos de dominacin antidemocrtica. El principio del fin de la hegemona de Evo InMorales, y sus hombres, quizs no de su gobierno? En todo caso, despus del TIPNIS, nada ser igual pues la mscara de mentiras se ha roto irreparablemente. Los oficialista, con Inmorales a la cabeza defienden el proyecto con el argumento de que es vital para la integracin vial del pas sin importar los costes, y a falta de argumentos pretenden vincular a los indgenas y marchistas con grupos de derecha, con la embajada de Estados Unidos, con onGs tambin derecha y todos, ellos con la pretensin de desestabilizar al Gobierno. El lder de la Confederacin de Pueblos Indgenas del Oriente, Adolfo Chvez, rechaz las crticas gubernamentales y record que uno de sus jefes de inteligencia, el general Ren Sanabria, exzar antidrogas de Morales, confes recientemente en Estados Unidos su implicacin en el narcotrfico. Qu mayor desestabilizacin que esa, nos preguntamos?
Un cuarto componente es geopoltico: a Brasil le interesa sobremanera sacar sus mercancas al gigante mercado Asia-Pacfico, pasando por la carretera de marras La carretera de la discordia, fue concebida en 2008 entre los presidentes de Bolivia y Brasil, en el Chapare, con vistosas guirnaldas de hoja de coca al cuello, y en 2009 obtuvo el compromiso de financiamiento por el ex presidente Luiz Incio Lula Da Silva. La carretera sera parte del nuevo corredor biocenico para que Brasil salga, desde Rondonia, con sus mercancas al gigante mercado Asia-Pacfico, pasando por la ruta de marras. Otra vez carajo! Este carajo me sale por los poros dado mi estado de nimo, nada depresivo, sino todo lo contario. Un estado de nimo cada vez ms indignado ante impostores, lobos disfrazados de oveja dijo Doa Justa, que pretenden doblegar la voluntad de un pueblo que marchan hace 42 das por la autntica defensa de la naturaleza, no como el hipcrita discurso de un In-Moral-Es. l y muchos de sus hombres, declarados marxistas-leninistas, comunistas, y socialistas, desconoce las leyes de la dialctica: el cambio, el movimiento, la transformacin y sus articulaciones, las mismas que en la suma de cambios cuantitativos, se transforman en cambios cualitativos. Se quedaron en la fase represiva brutal para el copamiento del poder total, algunos al mejor estilo jacobino, como el Vice, quien a falta de guillotinas para cortar cuellos, los corta con guillotinas judiciales. Aqu vale la pena otro carajo!
Para alegrar el nimo y los sentimientos, desde hace 24 hora inunda al pas la noticia de que las valientes mujeres de la marcha rompieron el cerco policial en un ingenioso y arriesgado acto de cohesionado poder social: estando con el ministro de Relaciones Exteriores, atravesaron con el a la cabeza el contingente de policas y ya estn frente a los colonos y dems hombres afines a In-Moral-es. Lo que vaya a pasar de aqu en ms es de su absoluta responsabilidad.
Como escribe una artista pacea, Susana Del Castillo Lpez, el TIPNIS es flora, es fauna, es reservorio de agua dulce, es vida, es selva densa, es el corazn de Sudamrica.