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La patafsica es una nueva ciencia, segn nos cuenta Pedro Shimose. Se trata de la ciencia de las soluciones imaginadas, describe en su habitual espacio de Colaboradores de El Deber, citando al escritor Alfred Jarry. El presidente Evo Morales ha practicado la patafsica con devocin en su peculiar relacin bilateral con Chile creyendo que por ser mestizo-indgena, que es lo que es, nuestro vecino iba a cambiar su ms que centenaria poltica de Estado frente a Bolivia en el tema martimo.
El tablazo dado por el presidente al amistoso y fructfero tratamiento bilateral mantenido los ltimos cinco aos con Chile tiene varios componentes, sin desconocer que 4 de aquellos aos, fueron gracias a la amable actitud de la ex presidente Michel Bachelet, complacida por el grado de legitimidad obtenida en las urnas por el presidente indgena. Haber dado una patada a esa relacin basada dice que en la diplomacia de los pueblos y afirmar que se llevar a los estrados judiciales internacionales la aeja demanda por el litoral, tiene un transfondo ms de poltica interna que de geopoltica continental.
No hay dnde perderse: Morales y sus hombres han utilizado la reivindicacin martima, de tan alta sensibilidad, bajo tres premisas. La primera, aminorar o parar el peligroso descenso de popularidad de Morales que ronda entre 32-38%, lo cual habla de un rabioso desencanto o desengao colrico, si lleg a tener 64% de aprobacin. Ante semejante revs, pues a manipular otra vez la nostlgica, patriotera y nacionalista demanda de retorno al Litoral perdido en una guerra injusta.
Hasta ahora, aquella alta sensibilidad sobre el tema martimo y la relacin con Chile -el usurpador- no fue esgrimida por Morales, como en 2003, cuando aquellos argumentos fueron el acicate para movilizar a las masas de El Alto y promover la cada de Gonzalo Snchez de Lozada. Entonces se pensaba usar los puertos chilenos para la exportacin de gas boliviano, sometido a proceso de licuefaccin en esos puertos, para luego exportarlo a Mxico y USA. La consigna fue ni un tomo de gas por Chile.
Luego del triunfo de Morales, unos y otros, siempre bajo la instrumentacin poltica, olvidaron los agravios de la guerra y la prdida del litoral en el Pacfico. Hoy se sabe, segn declaraciones del ex comandante de las Fuerzas Armadas, Gral. Gonzalo Rocabado Mercado, que el dirigente sindical, entonces diputado y ahora presidente Evo Morales recibi dineros de Venezuela para tumbar al ex presidente Gonzalo Snchez de Lozada. Para nosotros esa posicin es un absurdo, ha sealado el fiscal de Recursos, Milton Mendoza y no ha tomado en cuenta la prueba documentada, segn publicaciones de prensa.
La segunda premisa que explica el abrupto cambio, apunta a que ha sido una maniobra distractiva y manipuladora frente a los muy graves problemas de ndole econmica que atraviesa el pas. En los ltimos dos meses el incremento en la importacin de alimentos subi 57%, y la inflacin no disminuye, aunque algunos precios da la casta familiar bajen por la estacionalidad de los productos. Y pensar que ramos un pas donde la seguridad alimentaria estaba garantizada, a partir de la agricultura comercial crucea, con pequeos, medianos y grandes empresarios agroindustriales! Esta es la nueva burguesa que el consultor Mervin Bohan recomendaba crear hace casi 70 aos, para sustituir a la en declive burguesa minera andina, a partir de la expansin de la frontera agrcola hacia el Oriente. La clave entonces era producir para no desangrar las arcas del Estado con la importacin de alimentos. Era la poltica de sustitucin de importaciones. Estamos en retroceso?
S, y hemos retrocedido ms de medio siglo, merced al afiebrado idelogo el Vice- del Estado socialista comunitario, o de la economa andino-amaznica u otras sandeces que no han creado empleos productivos, ni riqueza, ni mejorado las condiciones de vida de los indgenas-originarios-campesinos, ni de los pobres urbanos. Ni con los petrodlares de Hugo Chvez ha logrado poner en funcionamiento una fbrica de cartn o de papel, como si ellas fueran a convertirse en masivas generadoras de empleo seguro y estable, hoy una especie en extincin. Lo que s ha fomentado este Estado pluri y dems dudosos atributos, es un nuevo sector de clase: la burocracia estatal, similar a las burocracias de los pases totalitarios, bolcheviques y otros afines, a los que el Vice lvaro Garca Linera desea emular con ahnco y empeo no disimulados.
Por ltimo y como tercera premisa, no menos importante en este abrupto viraje frente a Chile y la reivindicacin martima -que de unas relaciones bilaterales vuelven a ser multilaterales, como fueron siempre- estaba y est la necesidad de enfriar el tsunami Sanabria, del que ya se habla poco. Y no tanto por el general mismo, que ya podra llamarse Perico de los Palotes, y de el que ya se ocupan otros ms experimentados y sabidos que los bolivianos: la DEA y compaa. Lo real es que el caso Sanabria apunta a la dramtica realidad del circuito coca-cocana, el narco-capital y las mafias del narcotrfico, ms all del lapsus-linguae del flamante fiscal cruceo, sobre si eran 2 toneladas de cocana o solo 300 gramichuelos lo incautado en la frontera con Brasil, hace una semana.
Ese foco de tensin permanente, era y es otro de foco de atencin que el gobierno de cambio pretende desviar. Pero la realidad es ms tozuda que todos sus intentos distracticionistas: la semana pasada, en Rumania Europa Central- se han incautado 150 kilos de cocana boliviana, y poco das despus en Hamburgo- Alemania- otros 350 kilos de alta pureza, gracias al narco-capital que no tiene patria ni fronteras. De ah que Bolivia contribuye con la hoja de coca excedentaria al millonario y global negocio del narco- capital y de la economa poltica de la cocana.
En resumen, anunciar con bombos y platillos que se ir a cortes internacionales sin fecha an, seguramente porque se han enterado que cuesta millones- tambin fue una maniobra para lavarle la imagen al presidente, tan venida a menos. Tanto que ya puede hablarse de un gobierno de minoras, pues solo aprueban al Presidente entre 32% y 38% de la poblacin; 63 % se opone a su reeleccin; la intencin de voto a favor de Morales es apenas 25%, gracias a un 46% de El Alto y 63% tambin est en desacuerdo con la poltica econmica.
Aqu cabe preguntarse quin tendi trampa a quin? En todo caso, no fue Chile, que siempre y tambin durante los ltimos 5 aos, dijo que la soberana no era tema de discusin y que no entraba en los famosos 13 puntos de trabajo conjunto. Fue Evo Morales quien le tendi trampa a Bolivia, hacindole creer que estbamos en el Pacfico otra vez y adems con soberana, como si la guerra en 1879 no hubiese tenido lugar.
La estrategia de reivindicacin martima boliviana llevada a cabo por Morales y sus hombres es la mayor demostracin de Patafsica, de la que tan oportunamente nos instruye Pedro Shimose: pensar en soluciones imaginadas-imaginarias, en este caso imposibles.