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Era la consigna que los marchistas de La Paz coreaban para denunciar que la represin, los gases y los chorros de agua de la polica son iguales en tiempos de Goni y Evo. Es decir, la misma violencia en tiempos neoliberales que en tiempos de cambio. La misma tozudez poltica frente los reclamos de asalariados que nunca cambian sus demandas de toda la vida: mejores salarios. Aunque esta vez hay una diferencia: el gobierno de Goni solo tena deudas, y el de Evo se vanagloria de tener ms de 10 mil millones de dlares de reservas.
No tardaron los hombres del MAS en descalificar a los trabajadores, pero el estribillo qued instalado: a la hora de reprimir, es igual ser un confeso neoliberal sin complejos, como Snchez de Lozada, que un autocalificado defensor de los pobres, que dice gobernar obedeciendo al pueblo, se confiesa socialista-marxista-leninista, como Morales Ayma, pero que no dialoga con quienes le dieron tantas victorias electorales.
El Vice ya ha dicho que los dirigentes del magisterio slo piden salario y salario Qu ms podran pedir, si con el que reciben apenas reproducen su fuerza de trabajo, que es lo nico que tienen, segn terminologa marxista? No puede ser... si todo el dinero del Gobierno lo llevamos a los salarios dnde queda la industrializacin? El compromiso de este Gobierno es industrializar el pas aadi. Que sepamos, en cinco aos lo nico que han industrializado es la maquinaria de fabricar guillotinas judiciales y procesos contra adversarios polticos, pero no han creado empleos productivos estables, con salarios justos y dignos que ofrezcan cobertura social.
Los masistas atribuyen las demandas de la COB a personales intereses polticos, ante su prxima eleccin interna, mientras una oficialista senadora afirma que los asalariados son una minora. No dice nada nuevo, pues lo sealan todos los estudios laborales: 75% de la poblacin econmicamente activa en Bolivia vive de vender chucheras en calles. Lejos de ser un pretexto para descalificar a los asalariados, debiera ser motivo de crtica y autocrtica: en Bolivia no existe desarrollo productivo con ocupacin intensiva de mano de obra. En tiempos de cambio tambin existe otra minora, la cocalera, que ejerce una violenta dictadura sindical.
Antes del gasolinazo, Bs 1 eran cinco panes, hoy, apenas a dos. Antes, un kilo de azcar costaba bs 4.30; hoy, Bs 8.70 y ahora el pueblo hace colas que antes no haca. Los populistas del MAS tras cinco aos de invocar al pueblo, lo reprimen cuando exige los frutos del cambio, negndole un incremento salarial acorde al costo de vida. Por eso, la vinculacin afectiva entre el lder populista y las masas se resquebraja: las consignas ideolgicas sin estructura econmica productiva no dan de comer.
Se podra decir que el MAS ya es un gobierno de minora pues lo aprueban solo 32%-38% de la poblacin, que toma la calles exigiendo un aumento salarial para vivir bien. Frente a la creciente protesta y conflictividad social, el gobierno se atrinchera en la demanda martima como tabla de salvacin que activa y manipula arraigados sentimientos nacionalistas. A ello se prestan algunos ex presidentes con procesos judiciales abiertos por el complaciente poder Judicial manejado por el Ejecutivo, y se ponen a rdenes del verdugo. La misma porquera.