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Hablan de esa mala hora, sin infamantes pasquines ni malvolos annimos nocturnos como en la novela de Gabriel Garca Mrquez, la seguidilla de vergonzosos actos de corrupcin. Es como el cntaro que de tanto ir al agua se rompe y de pronto se van derramando las imposturas de la lucha contra el crimen organizado, ya sea narcotrfico chico o grande, contrabando por doquier, corrupcin menor o mayor, trfico de influencias y todos los afines a una prctica sistemtica en este gobierno que se dice de cambio.
No es solo la mala hora el gobierno. Es tambin la mala hora para Bolivia que vive la permanente violencia formal y simblica contra los Derechos Humanos, con una administracin de justicia que parece competencia de rufianes mis disculpas a los que no lo son- amn del descontento y desagregacin social por la escalada de precios en la canasta familiar y el fracaso de la seguridad alimentaria.
Es la mala hora del gobierno que se autodenomina de cambio. No es solo que un general de la polica ya retirado, ex zar antidrogas y hasta su cada-apresamiento en Panam, Director del Centro de Inteligencia y Generacin de Informacin (Cigerin) del ministerio de Gobierno en Bolivia -el gato en la alacena?- resulte ser un narcotraficante con orden de apremio desde noviembre de 2010, con anteriores y varios envos de cocana a Estados Unidos, va Chile como puerto de embarque. Desde el Cigerin, el hoy preso general Sanabria en Estados Unidos no solo controlaba los pasos de narcos y compaa, sino que tambien espiaba a los adversarios polticos del gobierno, con escuchas telefnicas incluidas.
Esta mala hora ha producido el actual terremoto poltico que confirma el fracaso de la poltica antidrogas en tiempos de cambio y que la corrupcin del narcotrfico ha permeado a las propias autoridades encargadas de luchar contra . Ese es el cambio? Qu cambio, si el cultivo de la hoja de coca, materia prima para la produccin de cocana, sobrepasa las 35.000 Ha., cuando para el consumo humano se necesitan, dndole largas, no ms de 13.000? Qu cambio, si el presidente permite la extensin de esos cultivos y sigue siendo tambin el presidente de las 6 Federaciones de campesinos cocaleros, una de sus ms slidas bases de sustentacin poltica?
Claro que algunas cosas han cambiado, o por lo menos ya estn ms claras que el agua clara: por ejemplo no se persigue a los capos y grandes peces del narcotrfico a los pequeos y a los pinches s, para aparentar que se los reprime- si no a quienes desde la sociedad civil y poltica denuncian las enormes lagunas y contradicciones en la lucha contra el narcotrfico. A ellos, a los que denuncian, les cae la satanizacin gubernamental y se los hostiga como estn acostumbrados a hacerlo: con la amenza de juicios.
La mala hora del gobierno apunta a hechos vinculados a la libertad de informacin, no solo a escala domstica, sino a nivel mundial. Segn una nota publicada en la pgina web eju.tv, se conoci que el equipo de periodistas hngaros del canal internacional HBO, llegados a Bolivia para filmar un documental sobre el caso Rozsa, sufri el robo de sus equipos de grabacin tras alojarse en el Hotel Las Amricas. El mismo hotel donde fueron asesinados Eduardo Rzsa y sus dos compaeros por un grupo de lite gubernamental. Las sospechas del director del grupo, Benai Peter Tibor, apuntan hacia dos sujetos registrados en el hotel con pasaportes colombianos, pero que en realidad podran ser de nacionalidad cubana, quienes lograron acceder a su cuarto tras hacerse pasar por personal de mantenimiento. Intento de intimidacin, entorpecimiento de labores o espionaje para conocer las primeras entrevistas que el equipo hngaro ya haba realizado? Todo eso y mucho ms: miedo a que se conozca la verdad.
Algo sobre la economa poltica de la cocana
Porque nos les conviene a los del cambio, nunca han querido reconocer la economa poltica implcita en la produccin de cocana que es una mercanca que va al mercado y como tal tiene valor de uso en tanto satisface determinado tipo de necesidad humana, y posee, adems, un plusvalor que se manifiesta en los precios. Para que esa mercanca llegue y se realice en el mercado, ha pasado por un proceso de relaciones sociales de produccin, en las que el narco-capital es determinante. La compra de materia prima -hoja de coca-, adquisicin de bienes de capital equipos y maquinaria-, aprovisionamiento de insumos qumicos para la produccin, cadena de transporte, de distribucin y de comercializacin para el consumo, todo con narcocapitales globalizados, y sin duda la gestin financiera que es el lavado de dinero, o reciclado de parte de la plusvala generada en el negocio que entra en el circuito de la circulacin. Es decir el dinero que va a la superficie, para actuar como capital blanqueado y legalizado.
En el caso boliviano la economa poltica de la cocana empieza en el cultivo, cuyo productor campesino los cocaleros fieles a Evo Morales, como lo fue l mismo en su tiempo- pueden que no sean empresarios capitalistas porque no contratan trabajo asalariado, pero estn ligados al circuito capitalista de la droga y al narco-capital. Si al campesino se le paga slo el equivalente a la reproduccin de su fuerza de trabajo por la coca cultivada, es explotado por el circuito capitalista que lo enlaza, en tanto productor mercantil, con el mercado mundial, aunque no se beneficie del extraordinario plusvalor que se paga en ese mercado. Sin embargo, en tanto productor mercantil simple, su insercin en los mercados mundiales est mediada por el circuito y la cadena del narco-capital.
La economa poltica de las drogas tiene implicancias polticas, dado que es muy difcil que el narco capital viva y se consolide si no es con la participacin de instancias institucionales en el negocio. Mxico es el ejemplo ms dramtico. De ah que la lucha por el control de los aparatos estatales excede lo que ha sido la lucha tradicional por el poder de las fracciones burguesas y sus elites.
Tradicionalmente las fracciones del capital burguesas- luchan por tener representacin e influencia en el plano gubernamental y estatal, sin que esa pelea sea necesariamente determinante para su supervivencia, aunque s muy importante. En el narco-capital, en cambio, el acceso al control de espacios y circuitos estatales es vital para el mantenimiento de los sitios conquistados y para insertarse mejor en los circuitos globalizados. Existe entonces una base material real para explicar casos como el del general Ren Sanabria y otros implicados de ayer y de hoy, incrustados en el mismo corazn de las instancias estatales para el control y la interdiccin del millonario negocio. Amn, claro, del cultivo de la hoja de coca, que crece exponencialmente sin que nadie diga por qu y para qu, aunque todos sabemos que toda la produccin excedentaria tiene un solo destino: la produccin de cocana .
Para variar, los del cambio con cara de yo no fui, achacan por el caso Sanabria a la DEA, al imperialismo, a los espas de la derecha incrustados en el gobierno, a la derecha meditica, a todos, menos a ellos mismos. Ven la paja en el ojo ajeno y a falta de argumentos vlidos sacan a relucir ahora los viejos narcovnculos del MIR. Todos los que fueron involucrados entonces yo incluida- por la embajada de Estados Unidos en La Paz, en connivencia con el MNR, salieron sobresedos primero por el Congreso Nacional y luego en la mxima instancia de la Corte Suprema de Justicia.
Otras malas horas
No somos idiotas y por eso no nos tragamos sus argumentos en este caso, en ninguno en realidad, y tampoco los que esgrimieron para justificar el infame traslado de Leopoldo Fernndez a Chonchocoro, crcel en la que solo deben estar los presos peligrosos y con sentencia ejecutoriada. El ex prefecto de Pando lleva 2 aos y seis meses preso, sin juicio y sin sentencia y si algn peligro representa es que pueda seguir gritando la verdad sobre la matanza de Porvenir, orquestada desde el propio gobierno y un violento exministro, que se sigue sirviendo de la fuerza del poder para hostigar a sus adversarios, ente ellos a Fernndez y a su familia.
La violacin sistemtica a los derechos humanos de Leopoldo Fernndez, sin debido proceso, sin juez natural y competente que garantice el principio de territorialidad y sin presuncin de inocencia, hablan de una administracin de justicia que nunca como ahora tuvo peor y ms mala hora. Habr jueces y fiscales que son la excepcin y se merecen respeto, pero hoy la administracin de justicia en Bolivia est en manos de inescrupulosos que sirven a los poderosos e inescrupulosos que detentan el poder total. Adems de Fernndez, esta el caso Rzsa-Sosa y su secuela de muertos, presos, arraigados, exiliados, refugiados, imputados, rabia, impotencia y dolor. Mi solidaridad con todos ellos.
Algn da se sabr que la trama de Porvenir-Pando, debi haber sucedido en Santa Cruz, porque sta es la piedra en el zapato. Por eso tuvimos el cerco de Fidel Surco y sus hombres: queran un bao de sangre que luego fue el que montaron en Porvenir. Luego pusieron en marcha el no menos violento caso Rzsa-Sosa-separatismo-terrorismo, con su secuela de muertos, presos, arraigados, exiliados, refugiados e imputados. Solidaridad con Leopoldo y con todas las vctimas de la injusticia del tiempo de cambio.
La escalada de precios de la canasta familiar apunta a una mala hora para el gobierno, pero quienes la sufren son bolivianos y bolivianas. En todo caso, la seguridad alimentaria es otro fracaso gubernamental, producto de un fracaso mayor: la psima gestin econmica. Durante cinco aos los del cambio se dedicaron a una masiva, mentirosa y manipuladora propaganda poltica y se olvidaron que la gente no come consignas, ni constituciones, ni whipalas, ni economa andino-amaznica ni comunitaria, ni otras sandeces. No crearon un solo empleo productivo e hicieron todos los esfuerzos para obstaculizar la labor de productores cruceos burguesa agrcola y agroindustrial- que garantizaban la seguridad alimentaria pues aqu se produce la mayor cantidad de los productos de la canasta familiar.
Y como no tienen idea de economa, ahora pretenden frenar la robusta inflacin va precios, en lugar de aumentar la produccin con tecnologa, riego, crditos, seguridad jurdica, entre otros. Desde mayo de 2010 el gobierno saba que habra escasez de azcar, segn informes de la Cmara Agropecuaria del Oriente y nada hizo por tomar las precauciones necesarias. Hoy culpan a los empresarios y dueos de ingenios, sin la suficiente y necesaria autocrtica para ver la raz de los problemas agrcolas e industriales que hacen a la cadena de la seguridad alimentaria, y de suyo a la gestin econmica
Un incremento salarial de 10% por debajo de la inflacin real, no garantiza el cacareado vivir bien, que ms que una consigna ha resultado en otra estafa, como la de los pueblos originarios-indgenas campesinos, de los que ya no se habla, y han pasado al olvido gubernamental en el que han vivido siempre. La mala hora seguir golpeando al gobierno del cambio y a toda Bolivia, que espera de verdad un cambio que nos conduzca a vivir mejor para paliar el hambre no solo de alimentos sino de justicia, libertad y dignidad.