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En poca de nuevos tiempos, como parece que marca la ltima eleccin en el Comit Cvico Pro Santa Cruz. Sobre ella se ha vertido mucha tinta sobre papel y no menos voces de distinto tenor. Pero ante todo, felicidades a los ganadores, no tanto porque dicen que esa plancha rompi con el monopolio de las llamadas logias, sino porque fue una limpia, democrtica y transparente justa electoral, distinta a las que orquesta el centralismo, sin zancadillas, ni segundas vueltas, con resultaos aceptados por moros y cristianos. Felicitaciones tambin a los valientes que se fueron ahora, y a los otros que se fueron antes.
Qu justo y digno homenaje a los 450 aos de fundacin de la vieja ciudad. Los resultados de esta eleccin son la consecuencia de una urgente necesidad: la renovacin como impulso imperioso de la historia, para avanzar cambiando las formas, no los contenidos. Es decir, tomar la posta en la conduccin del Comit Cvico Pro Santa Cruz, sin aquel preestablecido ahora me toca a m, la prxima a vos, como dicen que se decan los unos y los otros para alternarse la direccin del Comit. No haberlo hecho hoy as, no implica, necesariamente, que la frmula ganadora hubiera desdeado el apoyo de tradicionales sectores cruceos, ms all de logias o lo quieran llamarse.
No tengo la ltima palabra sobre las trajinadas logias, pero el apelativo siempre me oli, ms que a misterio, a enmascarar el carcter de la lucha por el poder poltico interno entre las diferentes fracciones burguesas emergentes y las elites cruceas. No por cvico, el Comit deja de ser una institucin poltica, negarlo es un sinsentido, aunque no forme parte del sistema de partidos polticos ni se adhiera a alguno, pues ante la ausencia de partidos polticos nacionales que hicieran suya las demandas cruceas, aqu las emergentes clases dominantes no es mala palabra- sus elites y profesionales se dotaron de un instrumento cvico. Sin embargo, la lucha del Comit fue y es poltica ya que representa las aspiraciones de progreso de una regin que quiere liberase de las trabas del poder central-centralista, para ejercer el poder local en funcin de sus necesidades. An el mismo trmino con el se bautiza de gobierno moral de los cruceos, define su naturaleza cvico-poltica, como toda y tantas acciones humanas en una sociedad organizada, de ah la categora de gobierno.
Tuvo y tiene el Comit -con ms o menos tinte conservador- el mrito de haberle impuesto al centralismo sus demandas, convertidas luego en polticas de Estado con sus profundas transformaciones, que no las propuso ningn partido poltico nacional. El pago de regalas como poltica redistributiva de la riqueza energtica en todo el pas; democratizacin y eleccin de alcaldes, para que dejen de ser nombrados a dedo desde el centro-centralista; eleccin universal de prefectos-gobernadores para que no sean apndices polticos de nadie, y como antesala a los gobiernos departamentales autonmicos, que hoy estn reconocidos en la CPE, aunque secuestrados por el centralismo ms secante de los ltimos tiempos. Nada ms poltico que esas luchas y sus logros para todo el pas, logros que merecen todava un reconocimiento pendiente, tanto de la sociedad poltica como de la sociedad civil en Bolivia, a Santa Cruz, por aquello de la honestidad y gratitud polticas.
El fondo de este conflicto, estriba en que el centralismo nunca entendi los impulsos de lo que se conoce en los estudios sociopolticos e histricos como la cuestin regional, entendida como la expresin de reclamos y demandas polticas vlidas social y culturalmente, ante la ausencia de atencin o desidia del centro siempre lejano, frente a su periferia. En todo caso, los componentes de toda cuestin regional, como se dan en el caso cruceo, no son ni separatistas, ni regionalistas, ni oligarcas, ni ms racistas que otras regiones de Bolivia, ni terrorista, desde luego, como apunta el gobierno actual, tanto o ms centralista que otros, merced a su proyecto de dominacin y poder total. En las races de la cuestin regional crucea, est su vocacin y demanda autonomista, sin ser separatista ni divisionista, como le mintieron al pas los diferentes gobiernos centrales. La mejor expresin de esa aeja tendencia la constituye el memorable Memorndum de 1904, tesis geopoltica de una lucidez encomiable de las elites cruceas de entonces.
Las llamadas logias cruceas, fueron y son grupos de poder y presin, como los hay en todo el mundo. Son los famosos lobbys anglosajones, unos ms conservadores que otros, algunos muy conservadores, algo ms liberales otros, pero todos con poder econmico y poltico, que como en el caso cruceo, le disputan el poder al poder central-centralista para ejercerlo local y autnomamente. Que se siga usando el nombre impuesto por los propios representantes de aquellos sectores es cubrir con un velo, hasta ahora impenetrable, las luchas por el poder poltico en una institucin que, reitero, es la naturaleza poltica y cvica, y no es pecado que as sea. Utilizar ese nombre y seguir utilizndolo, ha impedido reclamarle mayor democracia en trminos polticos.
No obstante, esas elites, sectores de clase y muchas generaciones de profesionales cruceos han tenido ms luces que sombras, aun en el cerrado y excluyente manejo de las tres cooperativas de servicios pblicos -las mejores de Bolivia- a la hora de hacer el necesario balance poltico institucional de los ltimos 50 aos. Y el balance debe hacerse con la suficiente capacidad poltica para ver las contradicciones, los costos y los benficos de una determinada poca en la historia regional y nacional.
Hoy estamos en nuevo tiempo en el que se tendr que hablarse de ms y mejor democracia interna, ms inclusin y apertura. Tiempo nuevo con urgencias nuevas, entre ellas, como expres en una entrevista el actual presidente, doctor Herlan VacaDiz, con rotunda firmeza, conciso, sin aspavientos exigirle al gobierno una explicacin por los agravios perpetrados contra Santa Cruz. Pienso en el caso Rzsas-Sosa-terrorista separatista, sus muertos y sus daos polticos y ticos conexos. Habr que reiterarle al gobierno una vieja urgencia: respetos guardan respetos, y que la lucha por la autonoma no ha concluido, ya que desde Santa Cruz se construye la nueva Bolivia autonmica, sin excluir a nadie que la respete. Y no slo por lo que ya es y representa en el contexto sociopoltico y econmico nacional, sino porque quienes deben cambiar de chip como nos reclamaban antes y siempre, son los andino y etnocentristas de ayer y de hoy.