Sábado 07 de noviembre 2026

¿Deportarán los paraguayos a Mario Cossío?



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Cuando la desconsolada madre de Cecilia Cubas, hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas, vino a Bolivia para suplicar por el arresto y deportación de los secuestradores y asesinos de su hija, los súbditos paraguayos Ángel Acosta y Blas Franco, la respuesta boliviana fue hacerlos fugar de Bolivia y no saber más de su existencia hasta la fecha.

Esa historia que alcanzó ribetes de escándalo y tomó un giro digno del mejor libreto de film policial se inició con la detención de Ángel Acosta Centurión, quien fue liberado luego de dos horas, pese a existir un mandamiento de aprehensión internacional sobre él  y figurar en el código rojo de INTERPOL. Según palabras del entonces viceministro del interior, Rafael Puente: “no pudo ser detenido porque la acción fue precipitada y en este caso faltaban y sobraban documentos”... Tal actitud motivó que Rogelio Ortusar, el fiscal del Ministerio Público paraguayo asignado al caso declarara: “Nos ha dado urticaria la actitud de algunas autoridades bolivianas”...

En la misma casa donde fue detenido Acosta, vivían Blas Franco y Francisco “Pacho” Cortés, ciudadano colombiano, ex recluso de la cárcel de Chonchocoro y fundador-presidente de una o­nG que organiza, lidera y gestiona por las reivindicaciones de las comunidades campesinas. Dicho ciudadano se hallaba en Bolivia con libertad provisional, acusado de terrorismo y narcotráfico pero, curiosamente, en condición de refugiado político.

Para entender esta historia es necesario remontarse a Marzo de 2003, cuando el embajador norteamericano David Greenlee anuncia que los servicios de inteligencia norteamericanos se han enterado de un complot de golpe de Estado contra Sánchez de Lozada a ser lanzado el 9 de abril de ese mismo año, durante el cual, uno de sus autores, Evo Morales, sería traicionado y asesinado.
Posteriormente, en la madrugada del 10 de abril, la misma embajada norteamericana cita a algunos medios de televisión para dirigirlos a un operativo muy importante a realizarse. Unas horas después, Francisco “Pacho” Cortés y los bolivianos: Claudio Román Cuevas, Carmelo Peñaranda y dos mujeres eran expuestos a la prensa, como la banda de terroristas desmantelada en El Alto.

Tres días antes de ser detenido, Pacho Cortés había llegado a La Paz, donde curiosamente decidió trasladarse luego de abandonar el programa de protección a testigos que le ofreció el gobierno colombiano, para protegerlo del acecho de las FARC. Según sus propias declaraciones: “el escogió Bolivia para seguir realizando el trabajo que sabe hacer y por que contaba con amigos, entre los cuales cita al propio Evo Morales, así como a miembros del Partido Patria Libre (PPL), del Paraguay”, (al que pertenecen Acosta y Franco) una formación que según sus antiguos dirigentes, mantenía buenas relaciones con las FARC, cuyo representante y considerado "canciller" Rodrigo Granda también está siendo procesado por el caso Cubas.

La rueda de la fortuna ha dado una vuelta completa y hoy le ha tocado a nuestra ministra de Transparencia Dña. Nardy Suxo viajar a Asunción para solicitar la deportación del Gobernador de Tarija Mario Cossio. Con los antecedentes arriba expuestos solo nos resta preguntarnos: “Deportarán los paraguayos a Mario Cossío?