Domingo 08 de noviembre 2026

Soldado que huye sirve para otra batalla



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La abrupta defenestración del Gobernador de Tarija Mario Cossío, en medio de una huelga de hambre  que realizaba precisamente para evitar su arrojamiento, ha dado paso al encumbramiento de su sucesor Lino Condori del MAS, cuyo nombre había sido barajado días atrás por el Presidente de la República, en una clara demostración del poder discrecional de S.E. que con esa acción consolidó la posesión del séptimo gobernador oficialista, de apenas cuatro que el MAS obtuvo en las últimas elecciones.

Esta bochornosa, como antidemocrática y deplorable destitución, así como todas las otras que vendrán en un próximo futuro, es el resultado tangible del descalabro político que devino después de la fractura del Consejo Nacional Democrático (CONALDE), integrado por los departamentos de la tal llamada Media Luna, tras su fracasado llamamiento al paro cívico y bloqueo de caminos en agosto de 2008, contra la convocatoria al referéndum para aprobar la nueva Constitución Política del Estado. Debacle que originó que los prefectos opositores reunidos en Tarija decidieran pedir a la OEA y a la Iglesia Católica su mediación para organizar el diálogo con el gobierno de Evo Morales y así capitular vergonzosamente a sus otrora pretensiones autonomistas.

A partir de allí, poca o ninguna libertad de acción o reacción quedó en los prefectos opositores. El espíritu de cuerpo fue rápidamente sustituido por la salvación individual de cada uno de ellos y el gobierno, utilizando la “teoría del marlo”, comenzó hábilmente a desgranar  sus otrora inexpugnables defensas.

A la caída de Reyes Villa en Cochabamba sobrevino la de Leopoldo Fernández en Pando, Paredes en La Paz, Joaquino en Potosí, Barrón en Sucre y así por delante, se fueron cargando uno por uno a los  Infantes de Aragón. Por supuesto, habrá todavía quienes apuesten por el camino del individualismo que, aunque opten por posturas de heroísmo aparente, solo tendrán como “seguridad pactada” que el gobierno no los destituya y los deje ladrando a la luna, como voces solitarias de oposición que necesita, para guardar las apariencias de un pulcro manejo democrático, hacia lo externo.

Para la gran masa de bolivianos que vemos desconcertados el devenir de estos acontecimientos y que nos enrostran con la mayor sinvergüencería que nuestro voto no vale un carajo, la única esperanza radica en evitar volver a caer en la trampa de quienes, a través de sus arreglos y acomodamientos, se ungieron como Generales del transfugio.

Para colmo de nuestros pesares, una asambleísta opositora tarijeña, en su afán de explicar la evasión de Cossío manifestó que en las próximas horas presentarían un recurso de nulidad, “aunque pocas esperanzas tenemos de conseguir que la justicia pueda actuar en forma correcta”, añadió. Sólo le faltó repetirnos aquel viejo adagio que reza: “Un soldado que huye sirve para otra batalla”.