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- 2026-09-15
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El Ministerio de Trabajo admitió públicamente la total incapacidad del Estado para frenar la fuga de combustible, revelando que las redes de contrabando corrompen de manera inmediata a cualquier funcionario designado para fiscalizar las cisternas. La confesión oficial expone un esquema de impunidad donde los traficantes compran a cada nuevo controlador, haciendo inútil el despliegue de fuerza pública o el endurecimiento de sanciones.
El ministro Williams Bascopé describió la podredumbre del sistema con una declaración brutal que desnuda la pérdida de control estatal en los caminos. “Y hay algo que es bien paradójico: usted puede soltar diez cisternas, se mandan diez cisternas y desaparecen cinco. Pone a alguien de confianza que controle estas diez cisternas; al día siguiente manda diez y desaparecen siete. ¿Qué está ocurriendo ahí? Por más que usted ponga el tema de una suerte de cadena perpetua, el contrabando y el delito van a estar así, porque es tentador comprar tan barato y venderlo tan caro”, admitió la autoridad.
El sincericidio del Gabinete confirma que el aparato estatal se encuentra completamente rebasado por el crimen organizado, mientras el flujo de divisas se liquida en el mercado negro sin que exista fiscalizador que se resista al dinero del contrabando.
📌 CLAVES DE LA CONFESIÓN OFICIAL SOBRE LA CORRUPCIÓN EN CARBURANTES
⚠️ EL HECHO: El Gobierno admite que de cada diez cisternas enviadas desaparecen hasta siete por la corrupción.
⚖️ LA CLAVE: Los fiscalizadores designados son comprados por el contrabando al día siguiente de asumir el control.
💣 EL TRASFONDO: El ministro advierte que ni la cadena perpetua frenará el delito por las ganancias millonarias.
📉 EL IMPACTO: La fuga constante de gasolina y diésel mantiene la sangría del Tesoro General de la Nación.
Bascopé calificó la situación como una “hemorragia muy dura” que desangra directamente la economía nacional en beneficio de unos pocos grupos delictivos. La autoridad remarcó que el subsidio estatal se convirtió en un negocio perfecto para quienes compran carburantes a precio congelado para venderlos a precio internacional.
En segundo plano, el presidente Rodrigo Paz reaccionó manifestando que su administración “trabaja en un plan” para retirar la subvención de forma progresiva. El planteamiento presidencial busca articular salidas junto a la propuesta de Santa Cruz, aunque evita fijar fechas o plazos concretos para frenar la fuga.
La falta de control en la cadena de distribución deja al descubierto la vulnerabilidad del abastecimiento interno.
El Dato de Cierre: La admisión gubernamental de que sus propios controladores son corrompidos confirma que el congelamiento de precios alimenta a una red ilícita imbatible para el Estado.
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