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Esta nota busca testimoniar cómo las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad fueron determinantes para que, un 24 de septiembre de 1810, la sociedad cruceña —compuesta en más de dos tercios por descendientes de españoles— levantara los sables y cortara el silencio del cielo más puro de América, para iniciar su lucha independentista, sumándose a la tendencia revolucionaria de Chuquisaca y Buenos Aires.
En vísperas de un nuevo aniversario del Grito Libertario, recordamos aquel levantamiento popular que destituyó al subdelegado español Pedro José Toledo Pimentel y constituyó, en cabildo abierto, la primera Junta de Gobierno provisoria.
El movimiento fue impulsado por Antonio Vicente Seoane, su ideólogo; el Cnel. Antonio Suárez, quien asumió el mando de las armas; el Padre José Andrés Salvatierra, que le dio respaldo social y eclesial; y Lemoine, emisario de las ideas emancipadoras en Santa Cruz.
Ese día comenzaron quince años de guerra, donde brillaron Ignacio Warnes y José Manuel Baca, “Cañoto”.
Recordar esta historia local es necesario, porque suele ser ignorada por el andinocentrismo. Y esta nota no pretende repetir la formalidad de ponderar a “próceres solemnes, apergaminados, fríos, enfundados en uniformes napoleónicos llenos de entorchados y medallas”, como decía Ruber Carvalho.
Por el contrario, busca evocar que los artífices fueron ciudadanos ilustrados, formados en reuniones secretas y en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca. Allí incubaron las ideas del racionalismo, el gobierno representativo, la autodeterminación de los pueblos, la igualdad jurídica, la división de poderes y la libertad de conciencia que los enciclopedistas difundieron por el mundo.
Eran sociedades secretas que se articularon con otras logias fundadas por Francisco de Miranda, quien en 1797 creó en Londres la “Gran Reunión Americana” para emancipar a las colonias. A ella se incorporaron Bolívar, O’Higgins, San Martín y Monteagudo, luego jefes de los ejércitos libertadores.
El 24 de septiembre de 1810 no fue solo un cambio de autoridad. Fue la irrupción de una nueva forma de pensar que hizo posible la libertad.