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- 2026-01-28
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Mientras el mercado internacional vive un frenesí histórico con el oro superando los 5.311 dólares por onza, el Banco Central de Bolivia (BCB) parece vivir en otra realidad. Para este miércoles 28 de enero de 2026, el ente emisor fijó una cotización de 5.087,32 USD/O.T.F., estableciendo una brecha abismal de 224 dólares por debajo del precio real del planeta.
Esta distorsión no es solo un número en una tabla; es el motor que está vaciando las reservas y joyerías del país. "Bolivia está financiando el ahorro de sus vecinos", aseguran analistas, ante la evidencia de un contrabando que ya no se puede ocultar.
La fortaleza de esta nota reside en la comparación regional. Mientras el BCB castiga al productor y al ahorrista local, en las fronteras el panorama es radicalmente distinto:
Perú (Puno/Desaguadero): En la bolsa de Lima y los mercados fronterizos, el oro se cotiza siguiendo el ritmo de los 5.311 dólares. Un minero o ahorrista boliviano gana automáticamente más de 200 dólares adicionales con solo cruzar el puente de Desaguadero.
Chile: El Banco Central de Chile y operadores como la "Tía Rica" han actualizado sus precios históricos a niveles de mercado global. Allí, la onza se transa sin los "descuentos" ideológicos que aplica la administración de Rodrigo Paz en La Paz.
Brasil: Con una moneda más estable, el mercado brasileño absorbe el oro boliviano pagando en dólares reales, lo que genera una fuga masiva por Puerto Quijarro y Guayaramerín.
El ciudadano boliviano, que históricamente ha confiado en el oro ante la escasez de dólares, hoy se encuentra con puertas cerradas. Las joyerías locales han empezado a restringir la venta de piezas de inversión porque no pueden reponer su inventario al precio irreal del BCB.
"No podemos comprar a 5.311 afuera y pretender que el mercado interno acepte el precio del Banco Central", asegura un orfebre de la calle Tarapacá. La consecuencia es clara: el oro boliviano se va donde sí se valora, dejando al país sin el respaldo físico necesario para su moneda.
El Dato de Cierre: Con una deuda pendiente de 6,6 toneladas de oro que el país debe reponer tras ventas a futuro, la incapacidad de captar el metal al precio real de 5.311 dólares condena a Bolivia a seguir perdiendo su patrimonio por las fronteras, donde el brillo del metal no entiende de decretos, sino de billetes verdes.