Lunes 26 de enero 2026

Enigma de la aviación mundial

El milagro de Vesna Vulovic: La mujer que cayó diez mil metros de un avión y desafió las leyes de la física



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El 26 de enero de 1972, el vuelo 367 de JAT Airways explotó sobre la entonces Checoslovaquia tras la detonación de una bomba terrorista. De los 28 ocupantes, solo una persona sobrevivió a una caída libre de 10.160 metros: la azafata Vesna Vulovic, quien entró al Libro Guinness por una hazaña que la ciencia aún intenta explicar.

Vulovic fue hallada entre los restos del fuselaje por un médico local que escuchó sus gritos en medio de la montaña nevada. La joven azafata sufrió fracturas en el cráneo, ambas piernas y tres vértebras, lo que la dejó temporalmente paralizada de la cintura para abajo; sin embargo, su supervivencia fue calificada de imposible.

Los investigadores sugieren que Vesna sobrevivió gracias a que quedó atrapada por un carrito de comida en la sección de cola del avión, la cual impactó contra la ladera de una montaña en un ángulo preciso que amortiguó el golpe. Además, su baja presión arterial la hizo desmayarse rápidamente, evitando que su corazón estallara por el pánico extremo durante el descenso.

A pesar de la magnitud de sus lesiones, Vulovic volvió a caminar meses después. Sin embargo, el aspecto más inquietante de su caso es la amnesia total: Vesna nunca pudo recordar la explosión ni la caída. Su último recuerdo antes de despertar en el hospital era saludar a los pasajeros durante el embarque.

El caso de la azafata sigue siendo objeto de debate en foros de aeronáutica y medicina forense. Para muchos, no fue solo una combinación de factores físicos, sino un recordatorio de los límites desconocidos de la resistencia humana frente a la tragedia y el azar.

Vesna falleció en 2016 a los 66 años, llevándose consigo el secreto de esos minutos eternos en el aire. Hoy, su historia resurge como un testimonio de resiliencia que cuestiona todo lo que sabemos sobre la vida y la muerte en situaciones límite.

La ciencia explica el ángulo del impacto y la presión arterial, pero nadie puede explicar la suerte de quien cae desde el cielo para despertar en una cama de hospital sin un solo recuerdo del abismo.


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