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- 2026-01-28
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El uso de un pasaporte diplomático para el ingreso de 100 millones de dólares ha desatado un escándalo que salpica las altas esferas del poder.
La exdiputada Laura Rojas habría utilizado este documento oficial para evadir los controles de la Aduana y de la Policía Boliviana.
Bajo la inmunidad que otorga este privilegio estatal, las 32 maletas pasaron frente a los ojos de los agentes sin ser abiertas ni escaneadas.
La revelación de QNMP confirma que no se trataba de sustancias, sino de una montaña de divisas que entró protegida por el Estado.
Este hecho eleva el caso a un delito de orden transnacional, donde el símbolo de la soberanía boliviana fue usado como salvoconducto.
La Aduana de Viru Viru hoy se encuentra bajo la lupa, ya que el personal permitió el paso de bultos que requerían esfuerzo sobrehumano para su traslado.
Testigos afirman que el resguardo de las maletas no era institucional, sino un grupo de seguridad privado que esperaba en la pista.
La Fiscalía ahora intenta determinar quién autorizó la vigencia o el uso de dicho pasaporte para una exautoridad en funciones privadas.
Mientras el país mendiga dólares en los bancos, esta fortuna ingresó al país "en silencio" y bajo protección diplomática.
Gabriel Giuliano Leoni, el acompañante uruguayo-estadounidense, es la pieza clave para entender el origen de los fondos desde Estados Unidos.
La detención de un juez vinculado al caso sugiere que la red de protección alcanzaba también al sistema de justicia cruceño.
Expertos señalan que este modus operandi es típico de organizaciones que necesitan lavar activos usando la fe del Estado.
La imputación contra Rojas no solo debe ser por legitimación, sino por el uso indebido de influencias y documentos oficiales.
La comunidad internacional observa con lupa cómo Bolivia permite que sus credenciales diplomáticas sirvan de flete para millones de dólares.
El Dato de Cierre: El pasaporte diplomático debe abrir puertas para la representación del país, no para camuflar 32 maletas que nadie se atrevió a tocar.