- #Especiales
- 2026-01-08
Loading
[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]
La estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) confirmó este miércoles el inicio de negociaciones directas con Estados Unidos para la venta de volúmenes estratégicos de crudo. Según un comunicado oficial, el proceso busca establecer esquemas comerciales similares a los que ya mantiene con la gigante Chevron, fundamentados en criterios de legalidad y transparencia. Este giro operativo marca el fin de años de restricciones y el inicio de una nueva era en la relación energética bilateral.
Las conversaciones surgen en un contexto de máxima presión por parte de la administración de Donald Trump, quien ha condicionado el acceso a los mercados internacionales a una tutela sobre los ingresos generados. El objetivo de la Casa Blanca es movilizar inicialmente entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo que se encuentran actualmente almacenados o "atascados" debido a las sanciones previas, para luego normalizar la producción constante hacia refinerías estadounidenses.
El control de los fondos: La clave de la transición
Desde Miami, el equipo energético de Washington, liderado por voceros como Wright, enfatizó que el control de las ventas será ejercido por Estados Unidos. Esta medida busca garantizar que los recursos financieros retornen a Venezuela para beneficio directo de la población y no para el sostenimiento de estructuras residuales del régimen anterior. "Necesitamos tener ese poder y ese control de las ventas para impulsar los cambios que deben ocurrir", señalaron las fuentes norteamericanas.
Impacto en el mercado regional
La reaparición de Venezuela como proveedor seguro para Estados Unidos altera el mapa de precios y suministros en el continente. Para Bolivia y otros países de la región, esta normalización podría estabilizar los costos de importación de derivados a mediano plazo, aunque consolida un nuevo eje de poder energético bajo influencia directa de Washington. Pdvsa insiste en que la transacción es "estrictamente comercial", aunque el trasfondo político es innegable.
¿Qué significa esto?
Economía: La inyección de hasta 50 millones de barriles venezolanos al mercado podría frenar la escalada de precios internacionales del petróleo, aliviando indirectamente la presión sobre el costo de los combustibles en el mercado local.
Seguridad: Una Venezuela estable y reintegrada al mercado energético disminuye la incertidumbre geopolítica en Sudamérica, factor que suele disparar los costos logísticos y de transporte.
Trámites: Las empresas bolivianas con intereses en el sector hidrocarburos deberán observar de cerca los nuevos contratos de Pdvsa y Chevron, ya que marcarán el estándar legal para futuras operaciones en la región.