Miércoles 07 de enero 2026

Presidente ausente



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 La “ausencia” como término jurídico está referido a la “incertidumbre” o “indeterminación”; Es también utilizada, respecto a la existencia de una persona, de la que no se puede precisar si está “viva” o “muerta”. Es la falencia de conocimiento o certeza sobre la presencia de un individuo, cuya falta, puede generar inconvenientes o dificultad para vaticinar resultados.

La “incertidumbre” es un aspecto fundamental del conocimiento, situación que nos obliga a decidir sin toda la información. Con este propósito, se debe recurrir a diversas herramientas para gestionarla, incluyendo aspectos legales para afrontar lo ausente. Sin embargo, en política gubernamental, la “ausencia”, también puede señalarse como falta o privación de algo o la inexistencia o desaparición de un funcionario, que no tiene representante en el Estado y cuya ubicación se desconoce. Para solucionar este inconveniente, más allá de utilizar una interpretación constitucional, acomodada y ubicada en la actualidad, se necesita recurrir a herramientas tecnológicas que blinden los efectos a esta ausencia, pretendiendo el bien mayor. 

Es el caso de Bolivia y el necesario viaje del presidente Rodrigo Paz, cuya próxima ausencia está generando presunciones respecto a la lealtad de su alter ego: el “vicepresidente”; el cual hace unos días, se declaró opositor al presidente; esta inédita actitud, no garantiza que, de acuerdo a sus atribuciones constitucionales como: “la de asumir la presidencia en caso de ausencia del presidente”, actúe como garantía de “gobernabilidad” y continuidad de la “Política General” del país. Es decir, al declararse en la oposición al gobierno, con toda razón, se desconfía, que continúe con la dirección política y los asuntos de gobierno, definidos con antelación.

En la búsqueda de solución, para evitar un Poder Ejecutivo que navegue sin norte cierto, se acudió a conceptos e interpretaciones legales. Tal es así, que el presidente y su gabinete decidió, que esta autoridad, durante su viaje al exterior; al cumplir responsabilidades de Estado, paralelamente, ejerza labores gubernamentales en Bolivia, acudiendo, para este propósito, a modernas tecnologías, las cuales constituyen sistemas desarrollados; dispositivos y recursos innovadores, que transforman y actualizan la forma en que se puede trabajar y comunicar a distancia.

Herramientas digitales, desarrolladas para resolver problemas, mejorar procesos y explorar nuevas posibilidades que, a su vez, acortan distancias, mejoran la eficiencia, productividad y la comunicación entre espacios diversos, esto significa la posibilidad de realizar tareas de forma más rápida; tomar decisiones mejor informadas y automatizar procesos. 

Actualmente, las tecnologías ayudan a nuestro mundo a ser más justo, más pacífico y más equitativo. No podemos ignora los avances digitales sin hacer uso de ellos, dado que contribuyen a luchar contra la pobreza extrema, solucionar problemas de alfabetización, uso de algoritmos, etc. entre otros beneficios.

Igual que otros gobiernos, empresas e individuos, Bolivia tiene el derecho de decidir cómo aprovechar y gestionar estas nuevas tecnologías, para beneficio de los bolivianos. 

En ello estamos, hoy acudimos al uso de ellas.