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- 2026-03-03
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La Vicepresidencia del Estado ha entrado en una fase de colapso operativo irreversible. En las últimas horas, Freddy Vidovic, el hombre de confianza y abogado personal de Edmand Lara, presentó su renuncia irrevocable alegando "diferencias de criterio", dejando al mandatario sin su principal operador estratégico en el momento más crítico de su gestión.
Esta situación, analizada bajo la lupa de La Mesa de Análisis, revela un aislamiento total de Lara, quien ahora enfrenta la gestión sin sus dos pilares fundamentales tras la previa salida de Jaime Soliz. La pérdida de Vidovic significa el fin del "círculo de hierro" que sostenía jurídicamente las decisiones de la segunda autoridad del país.
Ante el abandono de sus colaboradores y la falta de respuestas institucionales, Edmand Lara recurrió a una transmisión en TikTok para suplicar una reunión al ministro de la Presidencia, José Luis Lupo. El mandatario denunció una paralización total de sus oficinas debido al cese de personal y la falta de recursos básicos para funcionar.
Desde la otra acera, fuentes cercanas al Ministerio de la Presidencia sugieren que la crisis es producto de una mala administración interna y de la insistencia de Lara en mantener a funcionarios con sentencias condenatorias. Señalan que la falta de coordinación no es un bloqueo, sino el resultado de la pérdida de confianza política en su figura.
Lara fue enfático al pedirle a Lupo que "se ponga la mano en el corazón", asegurando que la patria debe estar por encima de las pugnas internas. Sin embargo, la imagen de un Vicepresidente pidiendo auxilio por redes sociales evidencia que los canales de comunicación oficiales entre los mandatarios están totalmente dinamitados.
El alejamiento de Vidovic no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una asfixia administrativa que ha dejado a la Vicepresidencia sin capacidad de respuesta. El exsecretario general prefirió dar un paso al costado para evitar que las tensiones políticas terminen por hundir su propia carrera profesional.
En cuanto al manejo de los carburantes y otros temas de agenda nacional, la Vicepresidencia ha quedado fuera del debate técnico por su incapacidad de movilizar equipos de trabajo. La falta de presupuesto ha llegado al extremo de comprometer los servicios más elementales del edificio de la calle Ayacucho.
La opinión pública observa con asombro cómo la estructura de poder se desmorona desde adentro, dejando a Lara como un general sin ejército. El uso de plataformas digitales para asuntos de Estado es visto por analistas como un acto de desesperación política que debilita la imagen institucional de Bolivia.
Se espera que en las próximas horas el Ejecutivo emita un pronunciamiento sobre el destino de los fondos destinados a la Vicepresidencia. Mientras tanto, el despacho de Lara permanece en silencio, con oficinas vacías y una incertidumbre administrativa que afecta la estabilidad del sistema democrático.
Para cerrar, la soledad de Edmand Lara marca un hito de debilidad en la historia de la Vicepresidencia, donde la falta de cuadros técnicos y dinero lo obligan a mendigar atención pública. El Dato de Cierre: Con la salida de Vidovic y Soliz, Lara ha perdido al 100% de su equipo de confianza inicial en menos de tres meses de gestión.