Miércoles 04 de marzo 2026

Escándalo monetario tras el siniestro

El costo del pillaje: El BCB se rinde ante los 20 millones de dólares que vale la serie B



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El Banco Central de Bolivia (BCB) ha confirmado que no invalidará la totalidad de la Serie B, a pesar del masivo robo de billetes tras el accidente del Hércules FAB-81. El presidente de la entidad, David Espinoza, admitió que retirar de circulación estos cortes es económicamente inviable, ya que el contrato de provisión supera los 20 millones de dólares, una cifra que el Estado no está dispuesto a perder.

Esta decisión, analizada bajo la lupa de La Mesa de Análisis, coloca a la población en una situación de vulnerabilidad extrema. Al no anular la serie completa, el ente emisor admite que el sistema financiero está "contaminado" por el botín del pillaje, dejando en manos del ciudadano común la tarea de identificar cuáles billetes son legales y cuáles son producto del robo.

La magnitud del problema es técnica y logística: la Serie B comprende 967 millones de piezas, de las cuales 530 millones corresponden a los cortes de 10, 20 y 50 bolivianos. Invalidar tal cantidad de dinero dejaría al mercado interno sin circulante para las transacciones diarias, provocando un colapso en el comercio minorista y la economía de subsistencia.

Desde la otra acera, sectores de la oposición y analistas financieros critican que el BCB priorice el ahorro administrativo sobre la seguridad del sistema monetario. Argumentan que permitir que billetes robados circulen libremente fomenta la impunidad y debilita la confianza en la moneda nacional, generando un mercado negro de billetes inhabilitados.

Espinoza reveló que la segunda razón de peso es el factor tiempo. Un proceso de licitación y fabricación de una nueva serie de billetes tardaría al menos un año y medio. Bolivia no puede permitirse dieciocho meses de vacío monetario mientras se espera que las imprentas internacionales repongan el material sustraído por los saqueadores.

El impacto en el sector de los carburantes y otros servicios básicos es latente, ya que el flujo de efectivo en las estaciones de servicio es constante y de alta rotación. La falta de mecanismos automáticos para detectar los billetes del "Caso Maletas" o del siniestro aéreo obliga a los cajeros a realizar una inspección manual que ralentiza la economía.

La administración del BCB reconoció que los mecanismos actuales para detectar las piezas invalidadas son "burocráticos" y lentos. Esta confesión de incapacidad técnica ha generado malestar, ya que el usuario final es quien asume el riesgo de recibir dinero sin valor legal al momento de realizar sus compras en los mercados.

Desde el punto de vista técnico, la entidad solo ha podido anular los billetes que se encontraban específicamente en el avión siniestrado, pero la trazabilidad de los mismos en la calle es casi nula. El botín de 23.2 millones de bolivianos que desapareció durante el saqueo ya podría estar diluido en el torrente financiero del país.

El Gobierno ha pedido a la ciudadanía que haga un "esfuerzo" para verificar los billetes, una solicitud que suena a capitulación ante la delincuencia organizada. Mientras la fiscalía procesa apenas a 51 personas, el resto de los 5.000 saqueadores identificados podrían estar inyectando el dinero robado en el consumo diario sin mayores obstáculos.

Para cerrar, el país se enfrenta a una realidad amarga: el costo de la honestidad institucional es más caro que el precio del pillaje. El Dato de Cierre: Solo los billetes de 10, 20 y 50 bolivianos de la Serie B suman 530 millones de piezas, lo que representa más del 50% de todo el papel moneda en circulación actual.


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