- #Especiales
- 2026-01-07
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Nicolás Maduro ha movido su primera ficha estratégica en el tablero judicial de Estados Unidos. El exmandatario venezolano ha contratado como abogado principal a Barry Pollack, el reconocido penalista de Washington que orquestó el complejo acuerdo de libertad para el fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Este registro de representación ya figura en el expediente del tribunal federal de Manhattan, donde Maduro enfrenta cargos por narcoterrorismo y conspiración criminal.
La elección de Pollack, socio del prestigioso bufete Harris, St. Laurent & Wechsler, sugiere que la defensa de Maduro no se limitará a la negación de los cargos. Pollack es experto en negociaciones de alto perfil y en revertir condenas federales aparentemente sólidas. El equipo legal del expresidente venezolano apunta a cuestionar la jurisdicción del tribunal neoyorquino y la legalidad de la captura realizada en Caracas, apelando a la inmunidad soberana que Washington desconoce.
Mientras se organiza su defensa, Maduro permanece recluido en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn. Este complejo federal, conocido por albergar a figuras de alto riesgo, ha dispuesto medidas de custodia reforzada y aislamiento para el exlíder chavista ante el riesgo de ataques internos. El MDC de Brooklyn es el mismo centro donde han pasado figuras como Genaro García Luna o el rapero Sean 'Diddy' Combs, consolidándose como el epicentro de los casos de mayor perfil en Nueva York.
La acusación del Departamento de Justicia es devastadora: sostiene que Maduro lideró una estructura estatal que facilitó el tráfico de cocaína hacia EE. UU. mediante alianzas con las FARC, el ELN y el cartel de los Soles. El expediente menciona incluso nexos operativos con el Tren de Aragua para la protección de cargamentos. Para Maduro, el reto es enfrentar a la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, considerada la unidad más experimentada en crímenes transnacionales y lavado de dinero.
Políticamente, la contratación de un abogado de élite en Washington genera una contradicción incómoda para la narrativa del chavismo. Tras décadas denunciando al sistema judicial estadounidense como un instrumento del "imperialismo", Maduro queda ahora supeditado a sus reglas procesales y audiencias. El uso de un abogado estadounidense de este calibre indica que el régimen prioriza la supervivencia jurídica sobre la retórica ideológica.
El historial de Pollack incluye victorias improbables, como la exoneración de Martin Tankleff tras 17 años de prisión injusta y la absolución de ejecutivos vinculados al caso Enron. Con este antecedente, la justicia estadounidense se prepara para un litigio largo y técnicamente complejo que pondrá a prueba los límites de la ley de extradición y los operativos de captura en territorio extranjero.
¿Qué significa esto para usted?
La contratación de Pollack indica que el juicio de Maduro será un proceso de años y no una sentencia rápida. Para la región, esto significa que la sombra de Maduro seguirá presente en la política internacional mediante un litigio mediático en Nueva York, lo que podría influir en la estabilidad de las relaciones diplomáticas entre los aliados del chavismo y la administración Trump.
Guía de Servicio: Impacto Ciudadano
Seguridad Jurídica Internacional: El caso establecerá un precedente sobre si Estados Unidos puede juzgar a exmandatarios capturados en sus propios países.
Geopolítica: La defensa de Pollack podría buscar acuerdos que incluyan información sobre redes de narcotráfico que operan en otros países de Sudamérica, incluyendo Bolivia.
Transparencia: El acceso público a este juicio permitirá conocer detalles inéditos sobre las operaciones de grupos criminales como el Tren de Aragua en la región.