Martes 03 de marzo 2026

Tiempos de permanente entropía anómala



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La entropa es la segunda ley de la termodinmica, y ste trmino fue introducido por el clebre termodinmico alemn Rudolf Clausius al definir dicha segunda ley.

Posteriormente, el cientfico austriaco, Ludwig EduardBoltzmann, defini el concepto de entropa, sealando que era el desorden de un sistema, desde una perspectiva microscpica. Todo proceso, sea natural o artificial, se realiza a costa de la generacin de entropa. Es algo as como el nmero de microestados posibles que son compatibles con un macroestado dado. En el sentido ms amplio se puede decir que entropa es el grado de desorden de un sistema.

Ms adelante, en los aos 90, la idea de aplicar la termodinmica a la sociedad, fue gracias a las contribuciones realizadas por el socilogo estadounidense Kenneth D. Bailey.

Desde la perspectiva social, cambiamos de actores, es decir, a las molculas, por miembros de una sociedad humana, por ende, la nocin de sistema viene a ser el entorno social. Extrapolndolo en trminos de termodinmica diramos que la sociedad funciona como una sper mquina.

De esta manera, queda claro que toda sociedad para su supervivencia y desarrollo requiere gestionar energa, pero no puede hacer uso de toda energa que ingresa, debe ser racionalizada no sobrecargada ni contaminada. De all que, en dicho proceso de generar trabajo til, consume lamentablemente una parte como entropa, sta ltima es la denominada entropa social.

Esta entropa social surge de los propios actores (miembros de una sociedad), quienes de forma individual son dueos de aquella energa libre (libre albedrio); y, por lo tanto, la entropa social es la suma de todos los estados caticos que acontecen en un tiempo determinado a nivel social.

Aquella energa es administrada por los gobiernos del Estado, la cual emerge de los impuestos y la debida gestin de pas, destinando inversin econmica adecuada en los agentes del orden para mantener baja la entropa social.

Sin embargo, lo que no se encuentra en aquella ecuacin que busca el equilibrio, son las anomalas, las cosas inesperadas, los hechos fortuitos y la peor anomala de todas: la corrupcin.

Por ejemplo, en estos tiempos de pandemia global, resulta que el virus Covid-19, por s mismo, personifica el caos y la desgracia de los seres humanos, por lo tanto, es tambin entropa, pero sta en algn momento pasar (tal como ha ocurrido a lo largo de la historia, por cuanto la humanidad sufri y ha superado muchas pandemias). De all que decimos que la peor entropa anmala es en realidad la corrupcin, pues sta resulta permanente y nunca es superada.

La desgracia total y el gran problema devastador para todos los pases surge cuando nos encontramos ante un sistema institucionalizado de corrupcin, llamando Malo a lo Bueno y Bueno a lo Malo, lo anormal como normal.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando dentro de la administracin pblica, los delitos de cohecho y contribuciones y ventajas ilegtimas (previstos en los arts. 158 y 228 del Cdigo Penal boliviano) pierden sentido cuando es considerado normal el hecho de que todas las personas que ocupan un cargo pblico, para mantenerse en su puesto de trabajo, deban hacer contribuciones a la autoridad superior, a las campaas del partido en funcin de gobierno en pocas electorales, se vean obligados a asistir y contribuir econmicamente en sus concentraciones polticas partidarias, etc.; o, si se considera normal que, para conseguir cualquier adjudicacin de obra o servicio profesional externo para la administracin pblica, se deba sobornar, preestablecindose un porcentaje sobre el valor de la obra o del trabajo a realizar, y quien desee acceder al mismo, incluso ya lo lleva presupuestado de antemano como comisin por gestin empresarial.

Existe un refrn popular que dice: el mal de muchos, consuelo de tontos, y esto lamentablemente se hace evidente en el momento que la entropa social anmala es generalizada, donde ms del 70% de la sociedad es informal, cuando existe o se busca amnista para graves violaciones a los Derechos Humanos (infringiendo Tratados internacionales sobre DDHH, jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Caso Gelman Vs. Uruguay, sentencia 24 de febrero de 2011-); o, para darse nfulas de persona prspera, muy importante e inteligente, empieza a incentivar y practicar el mercantilismo de Estado, el amigusimo, formando parte de la red de corrupcin institucionalizada o se camufla o mimetiza con bajo perfil en alguna agencia o compaa privada despus haberse enriquecido en la funcin pblica ante el temor de ser perseguido judicialmente; lamentablemente ese pas es y ser una total desgracia.

Esta absurda idea de unirnos con personas que se encuentran en la misma situacin de desdicha no es suficiente para mejorar como pas y menos an para resolver el problema. Mientras existan gobiernos interesados en tergiversar su propia historia a punta del abuso de poder y amnistas a graves violaciones de los Derechos Humanos, echan por los suelos el incentivo a la educacin de calidad, la innovacin, la inversin productiva y el desarrollo.

Para que exista transformacin, conforme a la primera ley de la termodinmica, se requiere la existencia de una relacin entre la energa interna del sistema y la energa que intercambia con el entorno en forma de calor o trabajo; por lo tanto, desde el enfoque social, no es con reformas legislativas, publicaciones de libros, ni resmenes jurisprudenciales, tampoco con aquellos majestuosos congresos o cumbres nacionales que incluyen rondas de conferencistas nacionales e internacionales, ni con las rimbombantes comisiones de notables del ms altsimo nivel, que conllevan ms distraccin social, gasto pblico y/o ingresos econmicos a terceros.

Debemos entender que toda reforma legislativa enmarcado en aspectos textuales normativos, si bien condicionan determinadas conductas humanas externas sin embargo jams sern determinantes para un verdadero cambio, ya que toda verdadera transformacin no es externa sino interna. Todo cambio externo (de fachada) es simple reforma mientras que el cambio interno es verdaderamente capaz de producir transformacin.

En trminos de la termodinmica, esa energa interna emerge, en este caso, de los actores (de los miembros de la sociedad), quienes, cansados de tanta corrupcin y abuso de poder, apoyados en el sentido comn, exteriorizan su reproche en forma de trabajo bien cohesionado, ejerciendo con valenta mayor control social eficiente a toda la administracin pblica, desconociendo aquel funcionario que abusa de su cargo, exigiendo su renuncia, revocndolo del cargo, por cuanto toda autoridad o servidor pblico pierde su potestad y credibilidad ante el abuso de poder (corrupcin) que ha ejercido, por haber consumado la mxima traicin a la confianza pblica.

El art. 7 de la Constitucin boliviana establece que la soberana reside en el pueblo, entendindose "pueblo" como la "suma de los individuos" que salen en defensa de sus libertades individuales, son los actores (los miembros de la sociedad).

Para que existan buenos e idneos administradores de la cosa pblica, autoridades y servidores pblicos donde prime la tica profesional y la moralidad, no solo se trata de una adecuada formacin profesional (la cual sin duda alguna es tambin importante) sino que primordialmente debemos entender que la limpieza empieza desde uno mismo, es decir de adentro hacia afuera, no socapando o encubriendo la corrupcin ni conformndose con los brazos cruzados bajo el disparatado consuelo de que es el mal de muchos. Caso contrario, nos pasaremos en permanente entropa anmala (corrupcin endmica institucionalizada y generalizada), a manera de circulo vicioso, en constante fuera de equilibrio, distrados disipando entropas menores mientras somos tragados por el abuso de poder, el caos absoluto, la incertidumbre y el desorden total.