Martes 03 de marzo 2026

No incentivemos la incultura del no pago



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La palabra cultura posee muchos significados interrelacionados, consistente en el conjunto de saberes, creencias y pautas de buena conducta de un grupo social, entre ellos se encuentra la excelencia en el gusto por las bellas artes y las humanidades, conocida tambin como alta cultura. La falta de cultura se relaciona con la ausencia de conocimiento y a ella, se la denomina la incultura.

Lo peor que le puede pasar a la economa boliviana es que despus de la crisis generada por el Covid-19 se instale la incultura del no pago.

La economa boliviana se articula bajo determinados principios previstos en la Constitucin (art. 306-III CPE), entre ellos, el de seguridad jurdica, equilibrio, transparencia, sustentabilidad, entre otros ms.

Asimismo, el art. 311-II num. 5) de la Constitucin, establece el respeto que debe primar a la iniciativa empresarial y a la seguridad jurdica.

Con todo ello, advirtase que los contratos privados tienen fuerza de ley entre las partes contratantes. No puede ser disuelto sino por consentimiento mutuo o por las causas autorizadas por ley (art. 519 del Cdigo Civil).

El sistema financiero es competencia potestativa del nivel central del Estado (art. 298 de la Constitucin), es decir, se encuentran reservadas al Estado central, tanto la legislacin, reglamentacin como la ejecucin de la misma.

La ley 393 (Ley del sistema financiero) ratifica que las actividades y servicios financieros son de inters pblico; y, nicamente pueden ser ejercidas por entidades financieras autorizadas.

El Estado debe resguardar la continuidad de los servicios financieros y la estabilidad del sistema financiero. Se debe evitar una crisis de liquidez pues si existe bancos descapitalizados genera quiebra del sistema financiero.

Todo lo relacionado a la liquidez y al encaje legal est previsto en el art. 426 en delante de la Ley N 393, y todo plan de contingencia no implica desconocimiento de deuda ni no pago de intereses y capital.
Las medidas legales por emergencia sanitaria establecieron el diferimiento de crditos sin distincin; y, a ello, ahora se desea ampliar un periodo de gracia a seis (6) meses, lo cual implica una indulgencia en ese periodo de tiempo suponiendo que para entonces el sector afectado obtenga ingresos y empiece a pagar el capital y el inters, pero en ningn momento el no pago de la deuda ni la condonacin de intereses y capital.

Cabe mencionar que el asunto de los crditos del sector transporte con la banca son contratos entre privados. El servicio podr ser de inters pblico, pero la naturaleza de los contratos es de privados, esto es, entre partes contratantes. Y como ya hemos indicado, los contratos privados tienen fuerza de ley entre las partes. Romper ese criterio de forma totalmente arbitraria sin la participacin de ambas partes, constituye una gravsima afrenta pues vulnera el principio de legalidad, la seguridad jurdica, etc., atentando al Estado Constitucional de Derecho.

Toda negociacin que pretenda hacer un gobierno sobre estos temas, debe hacerlo con la participacin de todas las partes involucradas, no solo con un sector del transporte, siendo que dicho sector es amplio y aglutina a muchos, llegndose a olvidar del resto, y en especial de ASOBAN, haciendo trizas la teora de los contratos y en consecuencia generando mayor incertidumbre e inseguridad jurdica en el pas.

El Estado central es quien ms debiera alentar la cultura del pago y no as desnaturalizarla, destruirla ni evadirla arbitrariamente.
Es ms, un simple decreto supremo o un acuerdo ministerial no puede resolver este asunto. Aqu estn en juego, por un lado, la economa nacional y por el otro, el sistema financiero nacional.

En el peor escenario, que se desee ir por una condonacin crediticia es mediante ley, y es en la Asamblea Legislativa Plurinacional donde se debe debatir si realmente desean afectar a la economa nacional y hacer caer al sistema financiero nacional, pues para cualquier condonacin debe existir un soporte del Estado, y esto, no es otra cosa, que afectarnos a todos los bolivianos, ya no as a dos determinados sectores.

Ya es hora que dejemos de lado aquellas polticas keynesianas, de apostar en todo momento por el endeudamiento (adquiriendo deudas inmorales, cuyas decisiones implican deuda externa monstruosa, sacrificando y embargando a futuras generaciones), ni trasladar todo el ajuste al sector privado para que sea ste el nico quien pague todos los platos rotos y soporte todos los gastos, obligndolo a ms cargas tributarias, sociales, dobles aguinaldos, aumento salarial, prestaciones sanitarias, etc., matando de esta manera el sector productivo del pas.

Tampoco es emitiendo ms monedas o billetes que slo nos conduce a mayor inflacin; y, menos an, oprimiendo al contribuyente (al formal), al considerar a los impuestos como principal fuente de financiacin, convirtiendo al pas en un eterno infierno fiscal.

Por todo lo expuesto, es menester achicar el Estado, ya no ms agigantamiento estatal ni Estados nieras, que provoca a la sociedad a vivir de crisis en crisis, destruyendo el tejido productivo del pas.
Ya no ms gente esperanzada a que se creen ms cargos pblicos, ms planchas de grupos polticos con una serie de carteras para generar ms pegas (ms chamba), clientelismo, mercantilismo de Estado y ms corrupcin.

Es una lstima quienes consideran al Estado como si se tratase de una vaca gorda a la cual hay que exprimirla (ordearla lo ms que se pueda); y, bajo esa perniciosa lgica es lamentable ver que casi todos, de una u otra manera, desean estar permanentemente prendidos de las tetas del Estado.

Es hora de una verdadera reforma tributaria, encaminada hacia la eliminacin de las exoneraciones tributarias, ampliacin de la base tributaria bajando significativamente las tasas impositivas, luchando eficazmente contra la evasin y simplificando sustancialmente los trmites administrativos no nicamente para el pago de impuestos sino promoviendo tal situacin para todo el aparataje estatal, implementacin del seguro de desempleo (art. 45-III CPE), aislamiento asistido para los grupos ms vulnerables, junto al trabajo escalonado de los dems sectores y por tiempo determinado con altas exigencias de bioseguridad, prohibicin de aglomeraciones, entre otras medidas.