Domingo 05 de abril 2026

El arte de la contrainteligencia



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Mal poda imaginarse Evo Morales al despegar del aeropuerto de Mosc, luego de asistir a una reunin de pases productores y exportadores de gas organizada por el presidente ruso Vladimir Putin, que su vuelo ocasionara una hecatombe diplomtica de notables dimensiones, al tratar de sobrevolar por cielos europeos y enterarse con sorpresa que: Francia, Espaa, Italia y Portugal prohibieron sin mayores explicacionesdicho sobrevuelo, obligndolo a descender en el aeropuerto de Viena, capital del pas quemuy pronto nos construir el telefrico.

Este desafortunado incidente,al pasar de lo ingrato a lo anecdtico, nos lleva a recrear una inconfundible imagen tpica de la guerra fra que todos pensbamos superada y encasillada en los anales de la industria cinematogrfica de Hollywood. Empero, vemos que las caractersticas de esa campaa de baja intensidad han variado y hoy, gracias a los avances de la tecnologa, se sitan exclusivamente en el campo de los servicios de inteligencia de las potencias involucradas, especialmente en Rusia, China, EE.UU. y Europa,donde las dos primeras se disputan con las segundas la amistad y los recursos de esta indmita reginlatinoamericana.

Echando mano a la premisa policial que, a tiempo de desentraar un crimen reza: A quinbeneficia elcrimen? convendremos que de los asistentes a la reunin de Mosc, existen slo dos claros sospechosos: Putin por un lado que, como experto agente de inteligencia por ms de 30 aos,fue jefe del servicio de espionaje de la temible KGB, donde se torn en uno de los polticos ms populares de Rusia, para convertirse Luego en el presidente de ese pas y en un multimillonario accionista de empresas petroleras.Por otro lado,polticos del ALBA cuya popularidad en sus pases est en franca picada.

El objetivo por parte del primero,como se dijo, es el deatraer los ricos contratos petroleros hacia las empresas rusas,menoscabando las relaciones de los pases latinoamericanos con EE.UU. y Europa. Entonces, aprovechandola excelente coyuntura que le brindaba el caso del joven espa norteamericano Edward Snowden y la  reunin que simultneamente se celebraba en Mosc, fue fcilgestar, impulsar y/o perpetrar  este zafarrancholanzando un globo de ensayo como se conoce en la jerga del mundo del espionaje, para conocer primero, la reaccin de los servicios de inteligencia externos ante la eventualidad de una posible salida de Snowden de suelo ruso y despus, poner en ridculo a los pases occidentales involucrados.

A  tiempo de repostar el avin de EMA en el aeropuerto de Mosc, hoy plagado de espas occidentales,es fcil imaginar queantes de su partida hacia La Paz, un doble del espa Snowden pudo introducirse en la aeronave presidencial y salir luego, disfrazado de obrero del repostaje, algo que pas desapercibido para los agentes que no dudaron ni un instante en dar el chivatazo a su central en Europa y sta a su vez a los distintos pases que prohibieron el paso por sus espacios areos.Por el resultado, no pudo ser ms brillante y gratificante el xito logrado con esta celada.

Portugal inform a travs de su cancillera,que trasmiti a las autoridades bolivianas, antes de que la nave presidencial despegara de Mosc, la prohibicin de sobrevolar su territorio por razones de orden tcnicoyque:stas, despus de ms de 24 horas despus de la notificacin, no aceptaron estudiar una ruta alternativa  e insistieron en un procedimiento que habra violado la soberana de ese pas luso.

Es ah que para entender este intrincado acertijo caemos en  la nica pista que consiste en la conversacin del piloto del avin presidencial con la torre de control del aeropuerto de Viena, donde: solicita permiso para aterrizar por precaucin, porque carece de una buena lectura de uno de los medidores del nivel de combustible. Habiendo slo volado una hora veinte minutos, tiempo que cubre el tramo Mosc Viena y a sabiendas que el Falcon 900 tiene una autonoma de vuelo de ms de 8 horas,se supone que luego de aterrizar, lo primero que atinaran las autoridades aeroportuarias eradesplegarpersonal tcnico que ayude a resolver la falladeclarada, y proceda a repararla. Este ajustetendra una duracin dems de siete horas. Por lo arriba expuesto Fue toda esta historia un atentado? O simplemente se trat de un magnfico  arte de ejercer la contrainteligencia.