Una alegría generalizada caracterizó la inauguración del Ingenio Sucroalcoholero Aguaí S.A. el 29 de mayo de 2013. Pocas veces vi tanta gente reunida por voluntad propia como ese día, pese a que el Acto era a 110 km de Santa Cruz de la Sierra.
El Ingenio está ubicado en el ubérrimo Norte Integrado cruceño, generador de alimentos por excelencia. Los lugareños están contentos por el efecto económico que la siembra, cosecha, transporte, industrialización, comercio, etc., tendrá para sus vidas, pues allí se deberá producir dos millones de toneladas de caña desde el 2014, para regocijo de los productores.
Es el mayor emprendimiento privado en décadas -con capitales bolivianos y financiamiento nacional- por 150 millones de dólares, considerando la fábrica de azúcar. Procesará 12.000 toneladas de caña/día y generará 100 millones de dólares anuales por los 600.000 litros diarios de alcohol para exportar y 12.000 quintales de azúcar/día para el mercado interno y venta externa. Producirá energía eléctrica para sí con el bagazo, y espera inyectar el excedente al Sistema Interconectado Nacional.
La Alcaldesa del Municipio no ocultaba su júbilo, ni el Gobernador de Santa Cruz y tampoco el Vicepresidente de la República, quien volvió a arengar a producir y a exportar más, a ampliar la frontera agrícola para convertir a Santa Cruz en el “granero” de Latinoamérica y alimentar al mundo (“escriba que el Vice dijo que hay que exportar”, “que se lo diga también a los funcionarios estatales”, me pidieron, “¡si solo se cumpliera tan solo la mitad de lo que dijo!”, escuché).
Todos hablaban de lo mismo: de “empresarios visionarios”, de seguridad alimentaria, de vender más, de construir caminos y puentes para progresar, etc.
El Presidente del Directorio de Aguaí, Ing. Cristóbal Roda Vaca, hizo derramar lágrimas con su discurso; provocó también en su señora madre -presente en el Acto- el recuerdo de la egregia figura de su esposo, el Arq. Cristóbal Roda Daza, quien en vida creó e inauguró muchísimas empresas; y, enhorabuena, lo principal: hizo reverdecer el espíritu empresarial cruceño.
Aguaí no es una iniciativa más, sino que habiendo sido concebida años atrás en el mismísimo seno del Ingenio Azucarero Guabirá S.A., es la viva expresión del modelo productivo de Santa Cruz que -pese a quien le pese- ¡funciona! Felicidades por ello, especialmente al Ing. Cristóbal Roda Vaca, quien en 1986 fue nada más y nada menos que el primer Presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
(*) Economista, Magíster en Comercio Internacional
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Fuente: El Deber