Jueves 05 de noviembre 2026

Soya: Los sinsabores del éxito



192 vistas

“Una gran cosecha de soja se avecina y un nuevo récord de producción asoma. Lo que falta es la logística e infraestructura para que esos granos salgan con celeridad y eficiencia”, reclaman los productores uruguayos. El puerto de Nueva Palmira no abastece y genera sobrecostos. “Hay una pérdida de competitividad, porque en la medida que (la logística) estuviera mejor habría un mejor precio para el productor”, dice Ismael Turbán, CEO de El Tejar, empresa argentina con 80.000 hectáreas de soya en ese país (“Congestión logística por soja afecta rentabilidad exportadora” - www.elobservador.com.uy – 21.04.13). Si los productores se angustian en Uruguay -que tiene puertos propios- y el problema se generaliza, ¿qué le espera a Bolivia?

Brasil con 83 millones de toneladas de soya -frente a 82 de EEUU- no sabe qué hacer pues Santos y Paranaguá están saturados. Sumemos otras 51 millones de toneladas de Argentina, 8 de Paraguay y 2,5 millones de Uruguay y ¡respiremos hondo! Con tan solo repetir las 1,9 millones de toneladas de oleaginosas exportadas el 2012, Bolivia deberá pelear duro con ellos.

Y es que, cuando se reduce la disponibilidad de buques, barcazas y espacio en los puertos, y su costo sube; cuando por la baja del agua no se puede navegar en la Hidrovía y hay que pagar un flete falso por las barcazas que no cargan a plena capacidad; cuando la industria paga millones de dólares para dragar el Canal Tamengo, y no el Estado; cuando los armadores cobran por hora, sin importar que la insufrible tramitología boliviana demora los papeles; cuando el tiempo de cosecha baja a dos meses y se debe acopiar toda la soya de inmediato para transformarla y venderla en doce meses; cuando el ferrocarril sube el flete pero no su capacidad de arrastre, y no bajan las mermas; cuando el transporte carretero se encarece por la baja rotación de camiones ya que el Decreto 470 impide un mejor uso de las zonas francas; cuando el precio futuro de la soya va de caída por la simultánea subida de cosechas en EEUU y Mercosur; cuando ya no hay un premio arancelario en el mercado andino y los silos están colapsados, Bolivia tiene un grave problema logístico por resolver.

Abordo el tema de buena fe -dando algunas luces- preocupado por el desencuentro entre un grupo de productores y la industria, por el precio de la soya. Y, porque si el gobierno ansía que la frontera agrícola suba de 2,9 a 4 ó 5 millones de hectáreas, para que ese sueño no acabe en pesadilla, antes habrá que arreglar todo aquello…

(*) Economista, Magíster en Comercio Internacional
Fuente: El Deber
Facebook.com/GaryAntonioRodriguez