234.935 votos marcaron la diferencia que dio la victoria al candidato venezolano oficialista Nicols Maduro, para continuar ejerciendo el poder dejado por el difunto micomandante Chvez, frente a su adversario Henrique Capriles, que se coloc apenas a 1,5% de distancia.
Dicha victoria, calificada de histrica por el entorno chavista, slo nos muestra dos facetas claras de la realidad que le est tocando vivir a esa grande, como noble patria venezolana. Primero, que a nombre de una mal llamada democracia, como indicamos en una entrega anterior, se ha manipulado el concepto hasta prostituirlo y vaciarlo de su verdadero significado, de la misma forma que se hizo con los regmenes totalitarios del siglo pasado, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, que sin excepcin pretendieron mostrarse ante el mundo como modelo de verdaderas democracias- incluyendo al comunismo - disfrazando su sistema con calificativos de: Popular y atribuyendo el alias de burguesa a aquella que se alejaba de sus prcticas de despotismo, tirana y genocidio con sus propios pueblos.
Ese concepto de libertad, como fue idealizado antiguamente y que implicaba la clsica prctica de la democracia, con un ciudadano que la ejerca en forma directa y no precisaba de representantes y/o mediadores para autogobernarse, cambia radicalmente, para convertirse en representativa y encarnarse en aquello que Alexis de Tocqueville llam la tirana de la mayora y lo que ms tarde Max Weber denominara: Cesarismo plebiscitario. Es entonces cuando el ideal democrtico se convierte en el simple acto de introducir una papeleta en la urna para luego de ser sumada, brindar un cheque en blanco al ganador para realizar sus tropelas.
De lo que se trata es de monopolizar todo el poder en la figura del caudillo, que en este caso ya no es Chvez, sino un mueco de ventrlocuo con las grabaciones del difunto, restringiendo todo tipo de libertades como: de expresin, de comercio, de prensa etc. Y con el uniforme del autcrata que se confeccion a su medida, asalte los dems poderes republicanos como: el electoral, el legislativo, el judicial y, en medio de un sistema bien montado de falsedad y calumnia, desarticular y perseguir a cuanto cristiano se le ponga en frente.
Entretanto, la gestin del actual autcrata inmaduro ha comenzado muy mal. Entre su charla con el pajarito y sus interminables y tediosos dilogos shakespearianos con el fantasma de su padre Chvez, slo se percibe su irrefrenable afn de detener el fin de esa espantosa aventura, que durante catorce aos destruy la patria de Bolvar hasta llevarla al ignominioso extremo de recomendar a las venezolanas, el reciclaje ecolgicode sus toallitas higinicas, como una seal inequvoca del modelo de cesarismo del Siglo XXI que le ofrece.