De prncipes y principitos
Hay prncipes que se conforman con ser temidos y por eso persiguen, reprimen y hasta matan a sus opositores sentenciaba, Nicols Maquiavelo en El Prncipe -1513- tratado de teora poltica para la Italia de su tiempo, vigente hasta hoy.
Ese Prncipe, Si es necesario, ha de ser cruel para ser eficaz; ha de ser ms bien temido que amado. Si es necesario, el prncipe puede quebrantar la palabra y los tratados, cuando sea til. Debe aparentar mansedumbre, fidelidad y piedad. Lo mejor es tener un nimo dispuesto a girar segn los vientos y variaciones de la fortuna.
Medio siglo despus, las ideas contenidas en El Prncipe siguen vivas, pues es un compendio de realismo y pragmatismo poltico: la accin poltica no se puede basar en lo que debera ser, sino en lo que es, en lo real y efectivo. Me ha parecido ms conveniente buscar la efectiva verdad de las cosas, que no la imaginacin de ellas, deca Maquiavelo.
Hay otros Prncipes que adems de ser temidos, quieren ser amados, lo que exige mayor trabajo de seduccin, de prctica basada en la prebenda, el regalo o la ddiva interesada para tener satisfechos y sumisos a los adherentes. Esa labor que tiene tantos aos de vida como la historia de las luchas por el poder, requiere hoy una permanente labor de propaganda poltica y lavado de cerebro colectivo. Para ser amados, ya sea el Prncipe del que hablaba Maquiavelo, el prncipe moderno o el lder poltico, se necesita casi siempre, una cualidad carismtica, seductora, basada en un magnetismo poltico emocional no racional que ejerce el lder sobre la masa. El carisma se adereza con manipulacin de conciencias y promesas de vivir bien sobre la base de una demagogia populista, que cubren con un velo cuasi impenetrable la realidad.
El presidente Evo Morales calza perfectamente en esos prototipos de prncipes. 500 aos despus, lo llamara principito, con minscula y sin relacin alguna con el excelso Principito de Saint Exupery.
Morales responde a ese tipo de lderes y caudillos autoritarios, autcratas, demagogos, populistas con impulsos totalitarios, que ejercitan como poltica de Estado el castigo ejemplarizador real o simblico, o no respetan tratados, como el firmado con Chile en 1904, tras la Guerra del Pacfico.
Esas connotaciones personales de Morales y algunos de sus conmilitones explican al tortuoso caso de terrorismo-separatismo * inventado contra Santa Cruz y su gente, en abierta violacin al derecho a pensar diferente: frente al centralismo sin concesiones, aqu se exiga autonoma. Se trata de un proceso cuajado de infamia, espurios testimonios, manipulacin y sembrado de falsas pruebas. Su objetivo: quitarle al alma a los kharas cruceos -blancos, mestizos, clases medias y empresariales- dira el Vice, para destruirlos, minar su autoestima, humillarlos, infravalorarlos, maltratarlos econmicamente, apropiarse de sus bienes y quitarles sus referentes socio-culturales.
El fiscal Sosa en su laberinto
El que a hierro mata, a hierro muere, dicen, y esa es la primera conclusin que se extrae de la grabacin presentada por la senadora de la oposicin, Carmen Eva Gonzlez, donde se oye una conversacin de alto voltaje poltico: el fiscal Marcelo Sosa desgrana los nombres de los estrategas del complot terrorista contra la dirigencia cvico-poltica autonomista de Santa Cruz.
Nombra al presidente Evo Morales, al Vice, al invisible hermano del Vice, a ministros, viceministros, abogados, jueces y fiscales sumisos al poder poltico, adems de inescrupulosos extorsionadores. La gravedad de lo dicho por Sosa no admite dudas: Se cae este caso y se cae Evo.
Se trata del caso Rozsa y no es para menos, pues el operativo en el Hotel Las Amricas, el 16 de abril de 2009, fue una ejecucin extrajudicial llevada a cabo por un comando de elite encubierto de la polica, que dej tres ajusticiados del grupo de Eduardo Rozsa, incluido l mismo, aventurero hngaro-boliviano infiltrado por el gobierno en las filas autonomistas.
Solo la ausencia de Morales de duelo en Caracas por la muerte de su mentor Hugo Chvez- impidi que se diera curso a la orden de aprensin en contra de Sosa, dictada por el ministro Carlos Romero, pero rechazada por el Vice Garca Linera y la ministra Nardi Suxo, segn trascendidos de Palacio de Gobierno. Ms temprano que tarde, el fiscal General del Estado, Ramiro Guerrero, afirm que No corresponde hacer ninguna suspensin ni separacin por ahora y ratific que Marcelo Soza continuar al frente del caso que se encuentra en pleno juicio, mientras se realicen las investigaciones a la grabacin de marras.
El fiscal Sosa, por su parte, niega el contenido de la misma, pero no niega que sea su voz. Quizs ya sabe que hay pericias que la confirman. As queda comprobado lo que las 39 vctimas, sus familias y amigos, supimos desde un principio: el caso Rozsa es un impdico juicio poltico con cartula judicial de terrorismo, que solo practicaron los hombres del gobierno.
Hoy se sabe que quien coloc la bomba en la casa del Cardenal Julio Terrazas, que da origen al juicio de terrorismo, fue Luis Clavijo, un agente del Ministerio de Gobierno que se encontraba infiltrado en el grupo de Rozsa, junto al capitn Walter Andrade, segn afirma el ex testigo clave, Ignacio Villa Vargas, el Viejo.
Ellos son tambin los autores materiales del sumario asesinato a Rozsa y dos miembros de su equipo.
A pesar de tanto esfuerzo, no han logrado robarles alma: han resistido con paciencia de Job las violaciones a sus DDHH, porque se saben inocentes y vctimas de un juicio poltico a todas luces que los priva hace cuatro aos de libertad, les impone el extraamiento de su tierra, desde el exilio; la negacin a la presuncin de inocencia, al juez natural, entre otras injurias. Algunos empresarios s se han dejado robar parte de su alma por pragmticos intereses econmicos.
El ahora acusado fiscal Sosa dice que aquella grabacin es una conspiracin en su contra y acta como fiera herida, abre juicio contra la senadora denunciante, y llama sinvergenzas a los imputados a quienes atribuye la supuesta conspiracin. Sin embargo, a ellos les niega el derecho a un juicio justo y trasparente.
A casi 4 aos de iniciado, el caso Rozsa-Sosa hace aguas y el gobierno se hunde en el laberinto del fiscal Sosa, que es su propio laberinto, porque La verdad se corrompe o con la mentira o con el silencio", como ya dijera Cicern, hace ms un milenio, ya sea por gestin de emperadores, prncipes o caudillos.
*En la audiencia conclusiva del caso, trasladado a Santa Cruz, despus de estar itinerante casi cuatro aos, el periodista, Roberto Navia (www.eldia.com.bo. 03.8.13) relata algunos pormenores de ella, antes de que se suspenda por otros 10 das. Los Abogados defensores de los 39 imputados pidieron al juez paceo Sixto Fernndez terminar con el perodo de incidentes y excepciones y abrir de una vez el juicio oral para demostrar que el supuesto caso terrorismo fue un montaje para neutralizar y perseguir a los lderes opositores de Santa Cruz. A Eduardo Rzsa lo trajo a Bolivia un venezolano de apellido Osorio que le pag los pasajes desde Europa con la finalidad de hacer pisar el palito a algunos ingenuos, dijo el jurista Otto Ritter y agreg que tiene pruebas. Quien organiz todo fue el actual vicepresidente lvaro Garca por medio de su hermano Ral afirm.
Rzsa empez a extorsionar a algunos cruceos, aadi, asegurando que organizara un ejrcito para defender Santa Cruz y cuando el Gobierno vio que el caso se le estaba yendo de las manos mand matar al cabecilla de la supuesta red subversiva, en el hotel Las Amricas.